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Manomanista

Altuna: “La felicidad de uno no puede depender de si ganas o no ganas un partido de pelota”

Jokin Altuna jugará el domingo su novena final como pelotari profesional, la tercera dentro del mano a mano. A sus 25 años, el delantero de Amezketa ve que su carrera va a toda máquina

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Jokin Altuna arma la postura de volea en un partido anterior.
Actualizado el 19/06/2021 a las 06:00
Además de ser un campeonísimo en la cancha, Jokin Altuna es un buen conversador y un tipo con la cabeza bien amueblada. El mismo sentido común que tiene para leer e interpretar el juego y obrar en consecuencia es trasladable a su vida no vestido de blanco. Así ve Altuna su vida, su trayectoria y su deporte.

¿Cómo ha llevado la espera?
Dentro de lo que cabe, bien. Con incertidumbre, pero bien. Ahora solo espero que llegue el domingo, jugar la final y poder redondear el campeonato.

En el Parejas dio la impresión que estaba más bajo de juego.
Sí, estaba como descafeinado, sin gracia. No me salía nada. Pero en cuanto empecé a entrenar mano a mano encontré mejores sensaciones y poco a poco he ido a mejor. El partido contra Ezkurdia me dio una moral tremenda.

¿Estuvo saturado en el Parejas?
En la primera parte lo hicimos bien, Mariezkurrena y yo jugamos a gusto. Pero cuando perdimos contra Peña nos dio un poco de bajón. A partir del play off ya hubo mucha tensión, no disfruté, estaba mentalmente saturado. Cogí una semana de descanso y me vino bien.

¿Por qué se satura uno?
Básicamente porque no disfrutas jugando en la cancha. Por ejemplo, yo hacía las mismas cosas. Entrenaba igual, jugaba igual, pero no hacía daño a los rivales. No te ves tampoco igual durante la semana, no entrenas igual y le empiezas a dar vueltas a la cabeza, te saturas. Creo que todos los pelotaris pasan por diferentes fases durante el Parejas, es lo normal tener bajones.

¿Cómo se reinventa uno?
Cuando no tienes la oportunidad de irte por ahí, porque estábamos cerrados perimetralmente, tratas de romper la rutina. Por ejemplo me fui tres días a dar buenas vueltas por el monte en vez de ir al gimnasio, luego hice una comida con Ekaitz Saralegi y unos amigos, estuvimos a gusto y a partir de ahí ya empecé otra vez poco a poco. La cuestión era refrescar la cabeza.

¿La cabeza es todo en la pelota?
Totalmente. Si estás físicamente bien, pero andas un poco saturado de cabeza, todo lo que hagas es en balde, las cosas no van a salir. Y suele pasar al revés, puedes estar físicamente un poco más justo, pero si mentalmente estás fuerte, la cabeza te lleva a dar más, estás más convencido de que se puede. Al final, cuando se habla de mentalidad parece que hablamos de algo que científicamente no se ha descubierto. Cuando en realidad todo consiste en sentirse bien en el día a día, estar enchufado y encontrarte bien día a día, con buenas sensaciones y no darle muchas vueltas a las cosas.

¿Usted es de los que le da mucha vuelta a las cosas?
No, cada vez menos. Y es algo que estoy aprendiendo.

¿Antes le daba más vueltas a la cabeza?
Sí, cuando eres muy joven siempre le estás dando más vueltas a la cabeza y a todo, sobre todo cuando pierdes, pero también cuando ganas. Ahora intento que la alegría sea la misma que antes, pero sin subir tanto, y cuando las cosas no van bien, no venirme abajo. Antes vivía pensando en el objetivo, en el destino, ahora vivo más en el día a día. Y eso me da tranquilidad. Ahora todo es más templado.

¿Cómo es perder una final manomanista?
Depende mucho de cómo enfoques las cosas desde antes del partido. Si piensas, no puedo perder la final y luego pierdes, te llevas un palo tremendo. Pierdes y sigues siendo la misma persona. Y si ganas, eres la misma pero en el palmarés tienes una txapela más. Al final te das cuenta que la felicidad no puede depender de ganar o no un partido.

¿Es de los que se encierra y no quiere ver a nadie?
Suelo tener unas primeras horas muy muy malas. Pero soy de los que se dejan aconsejar y que me animen. Igual en el primer momento estoy jodido, pero al día siguiente ya me pongo a hacer cosas. Lo que nunca hago después de una derrota es quedarme solo en casa. Siempre procuro rodearme de la familia o de algún amigo.

Y al revés, ¿cómo es Altuna en la victoria?
Estoy contento, pero no eufórico. Me gusta estar tranquilo. Al final en la pelota ganas y a las dos semanas ya estás en otro campeonato, en otra cosa. Pero la verdad es que necesito diez días de desconexión porque ha sido un año bastante duro.

¿Es de los que le gusta repasar sus finales?
No. Me suele decir mi primo que cuando pierdo se me nota triste, pero cuando gano una txapela tampoco me pongo eufórico. Me gusta ganar con moderación, tampoco soy de los de, como he ganado, me voy a agarrar una castaña...

No sé si ha pensado en cómo va su trayectoria con solo 25 años.
No voy a mentir, estoy muy contento de lo que he conseguido hasta ahora. Pero es curioso, las cosas que he ganado hasta ahora no me sirven para mejorar en el día a día. Lo hecho ya está hecho. Cuando deje esto, seguro que tendré tiempo de valorar todo lo que he hecho. Aquí vamos de objetivo en objetivo, todo va seguido, no se para.

¿Cuánto dura una txapela?
El tiempo que te la pones en el podio. Siempre me acordaré cuando jugué la primera final. Lo que sería ganar el Manomanista... y luego juegas, ganas, te pones la txapela, lo celebras con los amigos, y la txapela se queda en casa. Es historia. Y nada te ha cambiado.

Hombre, algún contrato bueno habrá sacado.
Por supuesto. Pero en la vida diaria tienes que seguir haciendo lo mismo: entrenar, cuidarte, jugar... ahora las cosas veo de otra forma.

¿Le parece que ha pasado mucho tiempo desde su debut, desde su primera txapela?
Tengo la sensación de que mi vida como pelotari va muy rápido, y eso creo que es una señal de que las cosas mes están yendo bien y estoy disfrutando.

¿Se siente mayor o desgastado?
Para nada, tengo esperanzas de seguir creciendo y mejorando todavía mucho tiempo. Durante la temporada hay momentos de bajón, que son normales, pero a mí me encanta competir e intentar ganar.

Usted le ha dado casi más importancia al tener una regularidad todo el año antes que a las txapelas.
Sí, porque creo que una cosa lleva a la otra. Para ganar un campeonato tienes que ser regular, y creo que lo más difícil es mantenerse muchos años arriba. En eso creo que Juan Martínez de Irujo y Aimar Olaizola han sido la leche. Para mí han sido referentes por eso.

¿Sueña en ser como ellos?
No, ni mucho menos. No tengo en mente ser como ellos porque ellos son historia de la pelota, cada uno es diferente y cada pelotari tiene que saber sacar provecho de sus cualidades. Hay años en los que no he ganado ninguna txapela, pero he sido muy regular.

Hay un hecho y es que usted es el pelotari más demandado por los pueblos desde hace unos años.
Al final para el propio pelotari es algo bueno. Si la gente está a gusto viéndote eso te da muchísima tranquilidad, te hace muy feliz. Hay dos campeonatos individuales, pero luego el resto se juega a parejas. Que te pidan en los pueblos y la gente te quiera está muy bien.

¿Cómo es la pelota sin público?
La cosa está mal, y tenemos unas ganas tremendas de que la gente pueda volver al frontón. Ya sabemos que estar como antes va a ser imposible en un tiempo, pero tenemos confianza que poco a poco la cosa vaya a mejor y la gente pueda volver al frontón. Y vamos a tener que tener que trabajar para que la gente vuelva a tener la costumbre de ir al frontón.

¿La pelota en silencio es...?
Demasiado rara. Echas en falta que la gente te aplauda, pero también que te chille si juegas mal.
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