Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Jaka 9-22 Altuna

Vuelve el verdadero Jokin Altuna

Altuna consigue su segunda txapela del Cuatro y Medio, la tercera en su carrera como profesional

Jokin Altuna (izda.) y Erik Jaka, en el podio tras la final del Cuatro y Medio.
Jokin Altuna (izda.) y Erik Jaka, en el podio tras la final del Cuatro y Medio.
EFE
Actualizada 28/12/2020 a las 08:15

En cuanto Erik Jaka vio la pelota correr junto a la pared y no amagó ni ir a por ella, Jokin Altuna alzó los brazos con las manos apretadas y soltó un berrido que resonó en el Bizkaia vacío. El 9-22 que reflejaba el electrónico del recinto bilbaíno le devolvía a la vida pelotística. Altuna conquistaba de forma contundente su segunda txapela del Cuatro y Medio y espantaba de un plumazo todos los miedos, dudas, amargores y tristezas que le dejaron la final manomanista. En la lucha por la ‘jaula’ más psicológica de los últimos tiempos regresó el verdadero Altuna.


Con tan solo 28 días transcurridos desde la final Manomanista, la lucha por la txapela del Cuatro y Medio se debatía entre la carrerilla de confianza con la que llegaba Erik Jaka, y las dudas que podía plantear Altuna tras la dura y seca derrota que se llevó a todo frontón.


A pesar de comenzar encajando un 3-0 de salida -una pelota de zurda que se le fue a la contracancha, un gancho y un saque de Jaka- Jokin Altuna demostró que era otro Altuna al de la final Manomanista. El amezquetarra se lanzó convencido y de inmediato a la lucha por hacerse con el sitio en la cancha desde donde mandar el juego.


POR ABAJO Y BUENAS PIERNAS

Altuna fue a la final del Cuatro y Medio con la lección bien aprendida. Si en el Manomanista Jaka llevó siempre la iniciativa, y le enredó en ese juego agresivo y de aire hacia adelante constante, Altuna le planteó un partido bajándole la pelota con velocidad con las dos manos, buscándole en la pared y sin ceder un punto el ritmo de juego. Un dato, de los 31 tantos que se jugaron en la final de ayer, solo cinco sobrepasaron la decena de pelotazos. No se llegó a los tres cuartos de hora de juego.


Altuna se rehizo en el marcador con una cortada a la pared, una volea y el primero de los tres saques que hizo en el partido. Y a partir de ahí tomó el control del juego. A diferencia de la final Manomanista, donde no estuvo en el partido y deambuló por el frontón a la música que le puso Jaka, ayer fue él quien marcó los tiempos.


Pero no solo fue el peloteo, la actitud y el mordiente de Altuna era otro en la ‘jaula’. Tanto en ataque, como en defensa. Se pudo apreciar esa diferencia con la otra final muy bien en dos tantos. El 5-14 lo ganó al séptimo pelotazo después de dos envíos venenosos de Jaka primero al ancho y luego a la pared. Mostró el amezquetarra muy buenas piernas.En el 5-16, el más peloteado del partido con 21 pelotazos, lo resolvió también después de defender todo lo defendible con un dos paredes de manual.


JAKA, NEUTRALIZADO Y FALLOS

Erik Jaka careció del brillo y la inspiración de la final del Manomanista. Sin tanta ocasión de aire clara como hace un mes, su juego quedó desactivado por el amezquetarra.


El campeón manomanista, que paró en un par de ocasiones la final para tratar de rehacerse, no cambió su planteamiento. Se dio cuenta de que Altuna le había quitado tanto el sitio como la iniciativa. Pero quiso seguir siendo fiel al estilo que tan buen rédito le ha dado en las últimas semanas. No perdió un ápice de agresividad. Pero no encontró pelota tan clara como hace un mes, y entre la agresividad y la precipitación hay una línea muy fina. Jaka terminó ayer con media docena de pelotas perdidas, una de ellas a la chapa, y tres saques encajados. Números que contra un Altuna serio en el juego y sin errores resultan letales.


Jaka dejó una volea, un gancho perfecto y una dejada al ancho que le sirvieron para maquillar un resultado que en el 5-18 tenía tintes de paliza como la de Olaizola a Xala en 2005 o la de Eugui a Nagore en el Labrit en 2000.


A la final del Cuatro y Medio de ayer le faltó picante, mordiente, igualdad en el juego, emoción en el marcador. Al planteamiento de Altuna no se le puede poner ni un solo pero, hizo lo que debía y cuando debía. Ni pudo ni supo Jaka plantearle una alternativa. Es lo que tiene jugar tres.

 

Te puede interesar


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE