La vida le sonríe por fin a Jaka

El guipuzcoano, a semifinales tras ganarle bien a Urrutikoetxea

Jaka golpea la pelota, ante Albisu y Olaizola, en el partido que se disputó en Ayegui el 31 de julio.
AmpliarAmpliar
Jaka golpea la pelota, ante Albisu y Olaizola, en el partido que se disputó en Ayegui el 31 de julio.Montxo A.G.
Jaka golpea la pelota, ante Albisu y Olaizola, en el partido que se disputó en Ayegui el 31 de julio.

CerrarCerrar

Luis Guinea

Actualizado el 15/11/2020 a las 09:13

La pelota resbaló en la derecha de Mikel Urrutikoetexea y el sotamano se fue al colchón. Entonces, justo entonces, Erik Jaka estalló de alegría. Apretó los puños, dirigió la mirada al cielo y se acordó de su madre fallecida apenas hace un año. Bendijo su suerte mientras iba a la contracancha, y allí se fundió en un abrazo profundo, auténtico y sentido con Jokin Etxaniz, su director técnico. Solo ambos saben lo que les ha costado llegar hasta ahí. El 13-22 no suponía solo su primer pasaporte para semifinales del Manomanista. Aquel triunfo tenía algo de saldo de cuentas con la propia vida, que les había vuelto la cara a ambos en los últimos tiempos.
 
No fue fácil para Jaka llegar al objetivo, como no ha sido ninguno de los pasos que ha dado en la mano profesional. El delantero de Tolosaldea se topó de inicio con un Urrutikoetxea arrebatador. Sus dos brazos comenzaron a cañonazos, que le alejaron a Jaka del frontis y le obligaron a malvivir del cinco para atrás. El partido fue, salvando las distancias, una instantánea de su vida. A Jaka le ha tocado muchas veces apretar los dientes y aguantar el chaparrón. Como cada sotamano y cada volea que tuvo que dar para sobrevivir al asedio de Urruti. Su defensa fue numantina.
 
Un 6-2 fue la máxima renta que logró Urrutikoetxea. El bombardeo no quebró a Jaka, que supo jugar bien sus bazas. Ante los cañonazos del vizcaíno, saques como puñales. Violentos, bien colocados. Le hizo media docena al vigente subcampeón. Y ante la verticalidad del cañonazo de Urruti, comenzó a dibujar ángulos y efectos. Con la volea al txoko, con el gancho -algunos defensivos con un toque de fortuna- al ancho. Urruti, delantero reconvertido a zaguero en el Parejas, crujió en los cuadros alegres. Jaka olió la sangre, y no paró hasta rematarlo. Era vivir o morir. Y salió vivo. Muy vivo.
 
Urrutikoetxea 13

Jaka 22

Frontón. Bizkaia. Se jugó a puerta cerrada.

Marcador. 2-0, 2-1, 4-1, 4-2, 6-2, 6-7, 7-7, 7-9, 8-9, 8-12, 10-12, 10-17, 13-17 y 13-22.

Duración. 50:50 minutos.

Pelotazos. 233.

Saques. 3 de Urrutikoetxea, 6 de Jaka.

Faltas de saque. Ninguna.

Tantos hechos. 7 de Urrutikoetxea, 13 de Jaka.

Tantos perdidos. 2 de Urrutikoetxea, 3 de Jaka.

Botilleros. Berasaluze con Urrutikoetxea, Etxaniz con Jaka.

Dinero. No hubo corredores, pero se hubieran cantado cienes a 70 por Urruti

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora