PELOTA
La primera txapela del año se decide en el Labrit
El navarro Agirre persigue hoy en el Labrit su segundo título del Parejas de Promoción junto a Salaverri


Actualizado el 30/03/2019 a las 06:00
Asier Agirre (Pamplona, 1995) es un luchador nato. Y por muy amargas que hayan sido sus lesiones y recaídas, valora que todas ellas le han conducido por un proceso de aprendizaje que de nuevo le aúpan hasta su cuarta final de Promoción. Le tiene tomada la medida a la categoría.
El navarro, que posee dos txapelas de Segunda: la del Cuatro y Medio 2017 y del Parejas de 2018, y un subcampeonato en 2016, pone a prueba esta tarde en el Labrit su filosofía de lucha en una final que muchos consideran “igualada”.
Una final en la que, en contra de lo que pronosticaba el propio Agirre, tiende a favor del delantero de la Rochapea y Rubén Salaverri (Fuenmayor, 1998). Los chaquetillas que hoy ocupen la contracancha del Labrit cantarán de inicio cien a 70 u 80 por la pareja de Baiko.
La baza de la promotora bilbaína ha funcionado. “La solvencia de Agirre está fuera de toda duda, es un pelotari con los pies en el suelo y con muchos recursos. Es el capo de la pareja”, apunta el técnico Rubén Beloki. “Salaverri, por su parte, es un zaguero de mucho trabajo, al que no le importa bregar y que es muy completo en el conjunto de las dos manos”.
Están acostumbrados a perfilarse en el desempeño de los partidos duros en los que los registros de más de 500 pelotazos suponen un castigo para el cuerpo y las manos. Quizás sea ese el planteamiento sobre el que se vertebre una final cuyo único precedente se celebró hace tres semanas en la misma Bombonera.
Aquel día, no obstante, Oier Etxebarria (Igorre, 1997) gozó con su entusiasta derecha con la que se impuso en el peloteo durante una decena de tantos que permitió a la pareja de Aspe mantener la distancia en el marcador hasta el 18-22 final.
“Oier ha demostrado poseer una gran capacidad psicológica, es muy duro de cabeza, muy trabajador. Ha sido una grata sorpresa”, comenta el intendente de la empresa armera Jon Apezetxea, “Es un pelotari seguro, que sabe lo que hace, con las ideas claras y que falla muy poco”. Este zaguero vizcaíno ha alcanzado en apenas tres meses su primera final.
Un hito apadrinado por Aitor Elordi (Mallabia, 1996) al que muchos consideran un “depredador” a partir del cuadro dos. “Antes igual no usaba tanto la volea, la parada al txoko, el gancho… Siempre se le ha tachado como un rematador pero ahora está perfeccionando su estilo”, reconocen desde Aspe. Con estos alicientes, el Labrit vivirá una pugna interempresarial por la primera txapela del año 2019.
Así las cosas, al lote de 55 entradas asignadas a cada finalista (25 en el gallinero y una treintena más en el primer piso) se completó con la reserva de localidades online.“Los rochapeanos nos tendremos que hacer notar”, aseguraba el delantero navarro Asier Agirre ante la llegada a Pamplona de un autobús proveniente de Mallabia, otro de Igorre y un tercero de Fuenmayor, a los que se sumarán coches particulares.
“Estoy muy contento por ser nosotros, una pareja enteramente vizcaína, quienes entremos en una final después de tantos años”, comentaba Elordi en los días previos, “A ver si conseguimos llevar la txapela a Vizcaya”. Fue Ibai Zabala el último pelotari de esta provincia en calarse la txapela de Segunda en 2010 junto a Arretxe II, asimismo Mikel Larunbe cerraba desde 2016 el registro de vizcaínos en alcanzar esta final.