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Altuna III 22-16 Bengoetxea VI

Altuna pone rumbo al Arena

La suerte no estuvo de parte de Oinatz Bengoetxea, que estrelló cinco pelotas a la chapa en la semifinal del Labrit

Altuna, primer finalista en el Navarra Arena
Altuna, primer finalista en el Navarra Arena
Actualizado el 03/11/2018 a las 20:34
A Oinatz Bengoetxea le hacía especial ilusión haber protagonizado la primera final de un campeonato oficial en el Navarra Arena el próximo 18 de noviembre. Era un sueño. Pero Jokin Altuna se cruzó en su camino y se llevó una gran semifinal disputada a un ritmo trepidante, que acabó con una gran ovación de las 1.200 almas que atiborraban ayer el Labrit. Será la tercera final consecutiva del amezquetarra en el Cuatro y Medio.
Quiso Bengoetxea VI matar la semifinal de un primer golpe certero. En los dos partidos previos se había visto a un Altuna que sufría en las segundas partes. Por eso el leitzarra sacó la pelota del rival -más viva- y le dio una velocidad con la que ahogó al guipuzcoano. Le llevó de lado a lado de la cancha, y fue tirando de repertorio rematador para abrir hueco.
Altuna se encontró en apenas 70 pelotazos con un 9-2 en contra desconcertante. La semifinal se le escapaba sin poder meterse en el juego. Hay un dato esclarecedor. El amezquetarra no soltó su primer pelotazo de aire en ataque con la zurda hasta el 0-4.
SABER RECOMPONERSE
Altuna es un pelotari virtuoso en el remate, un creador, un artista buscando aristas. Pero su mejor arma ayer estaba sobre sus hombros. Cualquier otro a su edad (22 años) y en una semifinal contra Bengoetxea se hubiera desfondado anímicamente. Sin embargo, el delantero de Amézqueta demostró ayer que tiene ese don que sólo está al alcance de los grandes: saber sufrir hasta ganar.
El vigente campeón del Cuatro y Medio y el Manomanista comenzó a voltear el partido luego de la segunda de las cinco pelotas que mandó Bengoetxea a la chapa. Se fue al cestaño, cambió de pelota y empezó a construir su remontada, haciendo lo que mejor sabe. Le metió ritmo al partido, y comenzó a idear y dibujar con la pelota, poniéndola donde no estaba/llegaba Bengoetxea. Hizo una primera tacada de ocho tantos con la que recuperó el aliento, con tantos espectaculares como el gancho desde el Cuatro y Medio del 7-9.
ARRIESGAR, Y NO TENER SUERTE
Bengoetxea, sin un material con el que encontrarse a gusto, pasó de dominador a dominado, y a recibir de su propia medicina. Altuna supo moverle también de lado a lado, le incomodó y le obligó al rival. En tres casos le sobrepasó de pelotazo tras llevarlo primero al ancho.
Así, con un Altuna metiéndole la segunda dentellada al electrónico, a Bengoetxea VI no le quedó otra que asumir más riesgos. El leitzarra vive como nadie en el filo de la navaja. Por eso se inventó dos aperturas imposibles como la del 10-10 o el 19-16, o casi hace caerse el Labrit a un resto de saque de aire al ancho en el 19-15. Pero el riesgo tiene otra cara, el error. El leitzarra estrelló ayer cinco pelotas en la chapa, tres en el tramo del 12-11 al 22-16, más otras dos perdidas. Eso, más la factura de un partido jugado a mil por hora le impidió hacer realidad su sueño de estrenar el Arena. Ahí estará Jokin.
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