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PELOTA

Sentir la pelota en la mano

La pelotari de Oberena Maite Ruiz de Larramendi muestra las cuatro txapelas conseguidas.

La pelotari de Oberena Maite Ruiz de Larramendi muestra las cuatro txapelas conseguidas.

Actualizada 04/08/2017 a las 13:41
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El 23 de abril de 2016, Maite Ruiz de Larramendi se enfrentaba casi tres décadas después a un partido de pelota a mano. “Me moría de los nervios”. Ocurría algo insólito: la laureada pelotari de Oberena se tornaba niña mientras su sobrina Olatz, de 14 años, le ensamblaba cuidadosamente los tacos ante el frontón Nafarren Etxea de Barcelona. Allí, junto a Yanira Aristorena y casi sin entrenamientos logró la txapela que relegó en ilusión a la de cualquier entorchado internacional.

Era algo genuinamente entrañable. A la edad de su sobrina tuvo abandonar el frontón. No había cabida para una chica manista. Tuvieron que pasar cuatro años para que su irrefrenarle espíritu pelotazale recuperase las alas a través de una pala. Una herramienta que reemplazó el vacío.

Desde entonces ha llegado a reunir en un mismo año los campeonatos de Navarra, Euskadi, España, Europa y del Mundo. “¿Quién tiene una temporada como esa? Muy pocos. ¿Quién lo valora? Nadie”, asegura Maite. Ahora, a sus 43 años, la de Eulate ha firmado una temporada 2016-2017 como pionera al conquistar cuatro de los cinco títulos navarros femeninos a su alcance. A los de campeona de paleta goma en 36 metros y paleta argentina trinquete se han sumado los de reciente creación como el mano parejas y el frontball. Todo un hito. Sólo el frontenis se le resiste. No está hecha para esa modalidad.

“Ya tendremos tiempo de jugar a cartas”, comenta ante su futuro deportivo. “No miro los años, sino mi cuerpo, las ganas y la ilusión que se necesitan para jugar”. Cuestión, la de su fecha de nacimiento, que le pasó factura en 2014 al no ser convocada para representar a España en el Mundial de México en la modalidad de paleta argentina en trinquete. Siendo ella campeona nacional. Sí lo hizo en el frontón de 30 metros y se colgó la medalla de plata junto a Micó, Irazustabarrena y Mendizabal.

“No es fácil todo esto. Hay que compaginar los entrenamientos con el trabajo, la familia y esos ratos que tienes para ti sola.¿Está todo el mundo dispuesto a ese sacrificio?”, se pregunta.

EL REFLEJO DE OLATZ

“Me ha encantado volver a jugar a mano, es una gozada sentir la pelota”, cuenta. Su sobrina Olatz tiene ante sí la oportunidad que Maite no tuvo, seguir inmersa en la pelota a mano. “No sabemos hasta donde va a llegar pero que no lo deje por ser chica sino por su propia voluntad”, sostiene Ruiz de Larramendi. Juntas disputaron la Emakume Master Cup, se enfrentaron en la final navarra de mano parejas y el domingo pugnan por la txapela de Getaria.

A Maite le aguarda un verano plagado de encuentros a mano en Latasa, Leitza, Ondárroa, Bergara o Galdakao. Encuentros que servirán para recuperar el tiempo perdido.

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