Himalaya

Txikon: “Noto que la unión con la montaña es mayor en invierno que en verano”

El próximo día 31, y de nuevo junto al italiano Simone Moro, el de Lemoa viaja a intentar un ascenso invernal al Manaslu (8.156m)

Txikon: “Noto que la unión con la montaña es mayor en invierno que en verano”
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Txikon: “Noto que la unión con la montaña es mayor en invierno que en verano”José Antonio Goñi
Txikon: “Noto que la unión con la montaña es mayor en invierno que en verano”

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J.J. Imbuluzqueta

Actualizado el 15/12/2020 a las 06:00

En 16 días volará a Nepal para volver a enfrentarse a la experiencia “cabrona y jodida” de afrontar un ochomil en invierno. Un vuelo hacia Katmandú con el que dejará atrás la vorágine de viajes, conferencias, gestiones y preparativos en la que está inmerso desde hace unos meses presentó su libro y la película La montaña desnuda sobre el primer ascenso invernal al Nanga Parbat que protagonizó en 2016. Y el vizcaíno Alex Txikon, que el pasado sábado cumplió 39 años, volverá a hacer cordada, precisamente, con uno de sus compañeros en el Nanga: el italiano Simone Moro, quien busca por tercera vez esa cumbre de 8.156 metros en invierno. Con ellos, esta vez, no estará el paquistaní Alí Sadpara -quien les acompañó en la cima del Nanga- ya que buscará la primera invernal en el K2 (8.611m) al igual que, al menos, tres expediciones más y 60 alpinistas.

Esos últimos años ha intentado el Everest, pero en esta ocasión cambia su destino e intentará elManaslu

Sí. Bueno. La verdad es que vuelvo a marchar con muchísimas ganas. Es una montaña bonita. Lo hablamos, Simone la había intentado ya dos veces y creo que es un reto bonito también.

Vuelve a compartir cordada con Simone Moro...

Sí, la verdad. Funcionamos bien en el Nanga. Y entre alpinistas o escaladores que congeniamos, el tiempo o la distancia, no influye ni es una barrera. Nos volveremos a hablar, a interactuar y a funcionar como si nos hubiésemos visto todos los días aunque haya pasado mucho más tiempo. Al final, esa relación, esa unión que se establece entre personas es una diferencia crucial que tiene la montaña respecto a otros deportes. Y resulta clave.

Se ha convertido en un ‘especialista’ en expediciones invernales... Ha dicho en entrevistas anteriores que cree que es su nicho dentro del mundo del alpinismo.

Sí, así es. Pero, sobre todo, porque me siento cómodo en este tipo de expediciones. Aguanto bien el frío, soy como una mula ahí. Sé trabajar, sé lo que es ser constante y ser sufridor... Y todo eso es necesario. Las expediciones invernales son cabronas, jodidas, porque requieren mucho trabajo, mucho esfuerzo y, sobre todo, mucha constancia. Hay que saber que es lo que va a tocar: pelear cada día, por cada metro. Requiere un gran esfuerzo físico pero también otro igual o mayor psicológico. Hay que saber abstraerse y centrarse. El único mundo real es el que está allí, en tu campo base y con tus compañeros. No hay más.

¿En las expediciones de primavera o verano no lo ha vivido así?

En invierno tienes que ser mucho más exacto. Trazar una ruta sin cometer errores, hacer las cosas sin fallar. Noto que la unión con la montaña es mucho mayor en invierno que en verano. Es como esas escaladas donde has compartido una mala experiencia con un compañero y que, tras solventarla bien, te acaba uniendo más. Pues con la montaña invernal pasa algo semejante. Lo pasas mal pero si todo va bien, al final, la unión que se produce es mayor.

El viaje a Nepal el próximo 31 es el broche a un atípico 2020 que, en su caso, ha sido muy intenso...

Ha sido un 2020 muy duro. La verdad, ver como tantas personas han fallecido y la situación actual con tanta gente pasándolo mal... Pero nosotros no nos hemos cruzado de brazos y no hemos parado de trabajar. La verdad. Hemos colaborado activamente en la película La cumbre es el camino. Y por ahora, por ejemplo, ya he dado 47 conferencias a 6.000 personas con La montaña desnuda. Y hasta el día 28 (se va el 31) tengo previstas otra docena más. Además, en tres semanas ya se han agotado los 4.500 ejemplares de la primera edición del libro y la semana que viene saldrá a la venta una segunda edición de 2.000 ejemplares. No está nada mal. Se dice pronto.

¿A qué se refiere?

Es algo que no nos damos cuenta pero que es muy importante y que yo lo tengo cada vez más presente. Si dos días antes de salir me cojo el coronavirus todo se viene abajo. Y estoy con ese tema un tanto preocupado. La verdad. Desde el día 20 andará aún con más cuidado si cabe. Guardaré más las distancias.

¿Y cómo gestiona esa incertidumbre ante un reto tan ambicioso como el que afronta?

Creo que como alpinistas estamos acostumbrados a gestionar muchas incertidumbres. Convivimos a menudo con un futuro muy incierto en las montañas, sin saber bien cómo va a ser el día siguiente o a qué es lo que te vas a enfrentar en unas horas. Y todo eso hace, quizá, que la afrontemos mejor que otro tipo de personas.

Ha sido el autor del prólogo en la presentación del cuento infantil sobre Iñaki Ochoa de Olza.

Sí. Ha sido un honor y el libro es una preciosidad. Ha sido muy especial y emotivo volver a ver a Pilar o a Pablo (madre y hermano de Ochoa de Olza) o a la gente de la Fundación Sos Himalaya. Fundaciones hay muchas pero con la esencia de ésta y con el trabajo que están haciendo, muy pocas. Seguro. Y eso es bonito porque el legado de Iñaki es grande y sigue muy presente. Se habla mucho de lo duro que es la muerte. Pero morir nos vamos a morir todos, lo importante es el legado que dejamos.

¿Y qué legado alpinístico le dejó? Coincidió en sus primeros pasos en los ‘ochomiles’...

Tuve la suerte de poder formar parte de algunas de sus expediciones cuando empezaba. De él aprendí muchas cosas. Por ejemplo, la importancia que tiene la velocidad en muchos aspectos o la austeridad. Iñaki no necesitaba tener miles de euros en la cuenta, no tenía grandes aspiraciones más allá de vivir la vida en plenitud. Y eso es muy bonito.

Nombre: Alex Txikon Narbaez.

Nacimiento: Lemoa (Vizcaya), 12 de diciembre de 1981 (39).

Profesión: autónomo. Albañil. Alpinista y aizkolari. Da conferencias y ha escrito el libro ‘La Montaña desnuda’ (sobre el primer ascenso invernal al Nanga Parbat en 2016), con los que financia sus expediciones.

Profesión: tras más de 30 expediciones ha subido 11 ‘ochomiles’: Broad Peak (2003), Cho Oyu y Makalu (2004), Shisha (2007), Dhaulagiri y Manaslu (2009), Annapurna y Shisha (2010) , Gasherbrum I y II (2011), Lhotse (2013) y primera invernal al Nanga Parbat (2016).

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