Herri Kirolak
Las hermanas Iraizoz, ausentes en los Fueros
Las hermanas Ainhoa y María Iraizoz Cires, de Elso, tricampeonas en tronza de los Fueros, no participaron este año en el festival de herri kirolak, por la reciente maternidad de la segunda. Sin embargo, volverán a ir a por todas en el Campeonato de Euskadi


Publicado el 14/07/2026 a las 05:00
El 11 de julio hubo una falta que no pasó desapercibida en el campeonato navarro de tronza femenino. Las hermanas Ainhoa y María Iraizoz, de Elso, conquistadoras de la txapela en la tronza de los Fueros en 2022, 2023 y 2024, no estuvieron presentes en una de las citas más esperadas del deporte rural. El motivo fue la maternidad de María.
Para las Iraizoz, este deporte es una tradición familiar. Por ello, Ainhoa no buscó sustituta de María. “Esto es algo que siempre he hecho con mis hermanas”, explicó la Iraizoz. Además, al ser una especialidad de dos personas, hay que tener en cuenta dos agendas distintas. “Hemos llegado a entrenar a las seis de la mañana o a las ocho de la tarde, y mira que lo hacemos en el pueblo”, aclara la mayor de las dos.
Antes de competir junto a María, Ainhoa dio sus primeros pasos en la tronza con su hermana Ana. Todo comenzó siguiendo a sus primos, Josetxo e Iñaki Barberena, tres veces campeones en los Fueros, quienes entrenaban en el pueblo de Iraizoz. Ellas asistían a todos sus entrenamientos y competiciones. La afición terminó por contagiarles y acabaron entrenando con ellos. El esfuerzo dio sus frutos y las hermanas consiguieron ganar, por primera vez, el campeonato de Euskadi en 2014. Sin embargo, Ana se fue a Irlanda, poniendo fin a aquella pareja deportiva, y fue gracias a María por quien continúa el legado a las Iraizoz en la tronza.
VOLVER AL RUEDO
Pese a estar alejadas de lo competitivo, no hay día que no piensen en cortar juntas. “En cuanto me den el alta, volveré”, asegura María. El 13 de noviembre es la competición Euskadi de tronza. “Intentaremos llegar. Nos faltará físico pero lo intentaremos remediar con la compenetración”, declara Ainhoa. Tienen claro que van a “dar guerra”. Un campeonato que a diferencia del navarro que son diez cortes, en este son quince. “Antes nos favorecía esa cantidad. A ver cómo nos desenvolvemos este año”, reconoce la menor.


Aparte de no competir, añoran un momento que va ligado: la celebración con los suyos, rodearse de aquellos con los que entrenan, familiares, amigos. Quienes padecen los nervios y miedos previos. “Después de ganar, e incluso de perder, nos encanta hacernos fotos con unos y con otros; ir a comer a casa de nuestro primo, y luego, en San Fermín, salir de fiesta”, explica Ainhoa.
Un momento “épico” para las hermanas fue cuando en 2024 hicieron doblete: consiguieron la txapela en Navarra y en Euskadi. “Creo que nadie se esperaba que ganáramos”, confiesa María.
El año pasado, las hermanas Iraizoz salieron de la plaza con una espina clavada. Tras tres títulos consecutivos, tuvieron que conformarse con un segundo puesto. Una combinación complicada: una sierra que no respondió cómo esperaban y un rival potente, Uxue Ansorregui y Aurkene Aroka, pareja deportiva que también ha ganado en esta edición. Esta especialidad del deporte rural tiene “un componente de suerte y otro de trabajo”, aclara Ainhoa.
Una vez pasó el tiempo de aquella derrota, pusieron el foco en el 11 de julio. Iban a ir a por la txapela. Además, después de los problemas con su herramienta, habían hablado con la federación, e iban a poder competir con su sierra. Sin embargo, el cambio de planes ha hecho que la Plaza espere un año más para verlas competir
Mientras María sigue a la espera del alta y con ganas de volver a las tronzas, Ainhoa está entrenando con un equipo de Ulzama.