Desafío Vicente-Otaño

¿Se pueden recuperar dos troncos de desventaja? La historia dice que sí

El sábado Iker Vicente afrontará su apuesta contra Eneko Otaño con dos troncos de desventaja. No es la primera vez que ocurre. Hay dos referencias, la de Latasa-Zaldua en 1960 y Olasagasti-Zaldua en 2012. Quienes dieron ventaja, ganaron

Miguel Iturrarte y Ramón Latasa
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Miguel Iturrarte y Ramón Latasa, juntos en una competición de la década de los 60DN
Miguel Iturrarte y Ramón Latasa

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Luis Guinea

Publicado el 02/01/2026 a las 05:00

Desde que Iker Vicente aceptó las condiciones de Eneko Otaño para su apuesta, el aizkolari de Ochagavía no ha parado de darle vueltas a cómo conseguir recortar y remontar una desventaja de dos kanaerdikos de partida (entre tres minutos y medio y cuatro) y conseguir hacer el trabajo aunque solo sea un segundo más rápido. La lucha histórica del hombre contra el tiempo. 

En la historia el propio Vicente puede encontrar un motivo para el autoconvencimiento. En las dos grandes apuestas en las que se han dejado dos kanaerdikos entre contrincantes, el ganador siempre ha sido el que cede las dos piezas de ventaja. Fue el caso de Ramón Latasa contra Miguel Iturrarte en 1960 y de Joxemari Olasagasti ante Xabier Zaldúa en 2012. La estadística está por un lado. Los tiempos, preparaciones y circunstancias son distintos.

LATASA, DE INICIO

Ramón Latasa, el aizkolari navarro más legendario, que jugó y ganó la mítica apuesta de las 500.000 pesetas contra Luxia en la Plaza de Toros de San Sebastián el 26 de abril de 1959, se midió un año después con Miguel Zestau Iturrarte, Iturrarte, un aizkolari de Ezkurra, el 24 de abril de 1960 en Tolosa. El trabajo era de 20 kanaerdikos para Iturrarte, dos más para el campeón de Sumbilla.

Latasa, que dejó sin aire en la apuesta del siglo a Luxia, también salió a morder desde el primer kanaerdiko. Según los datos de tiempos que maneja Antton Espelosin, le aventajó en 27 segundos en el primer kanaerdiko, y en los primeros cuatro consiguió abrir un hueco de 2:40 minutos. Salió a romper al rival de salida, y lo consiguió. Pero no solo eso, su gran virtud fue mantener y no venirse abajo.

Cuando ya había abierto hueco se produjo una primera reacción de Iturrarte, que recortó la desventaja por debajo de los dos minutos (1.53). Lo cierto es que aquella reacción tuvo también sus consecuencias. Llegada la mitad del trabajo, Latasa le sacaba ya 4:08 minutos a su oponente.

Ramón Latasa terminó cortando los 22 kanaerdikos en 57:10 minutos, mientras que Ituarte necesitó para cumplir con un trabajo con dos troncos menos, una hora y 20 segundos; es decir, 3:10 minutos más, a pesar de haber salido con ventaja.

OLASAGASTI, IMPARABLE

El caso más reciente fue hace 13 años, cuando Joxemari Olasagasti y Xabier Zaldua se retaron el 22 de abril de 2012 en la plaza de toros de Tolosa, con 6.000 euros en juego.

El campeonísimo de Igeldo le dejó dos troncos de ventaja a Zaldua en un trabajo de 22 y 20 kanaerdikos, con toda la madera puesta por el navarro.

Olasagasti arrancó como un misil en el coso tolosarra, en el primer tronco ya le aventajaba en 16 segundos, que fueron 36 en el tercero, la progresión fue imparable, y entre los troncos 4,5 y 6 la ventaja del guipuzcoano se fue a los dos minutos.

El campeonísimo de Igeldo, que entonces tenía 53 años, superó a Zaldua, al que a pesar de ser quien puso la madera, se le atragantó la parte interna de los kanaerdis, muy duros. Especialmente en el tronco número 18.

El guipuzcoano paró el crono en 53:03, por los 54:08 que hizo Zaldua.

El aizkolari de Igeldo, que disputó su primer mano a mano con 23 años, cerró las apuestas el 28 de diciembre de 2014 después de ganarle a l leitzarra Jon Rekondo a 20 kanaerdikos por tan solo 5 segundos. Ese año hizo tres desafíos. Su intención era haber desafiado a Aiztol Atutxa, pero un accidente con la motosierra en marzo de 2015 que casi le secciona el brazo izquierdo acabó con sus tentativas.

EL DINERO, CON IKER

Los protagonistas de la apuesta, tanto Iker Vicente como el propio Eneko Otaño, apuntan que el próximo día 3 en Tolosa todo es posible. Dice el campeonísimo de Ochagavía que con dos troncos de desventaja, afronta el desafío más complicado de su carrera deportiva. La desventaja a recortar estaría en los cuatro minutos, aproximadamente. Otaño ha repetido una y mil veces que llega en tiempo y forma a la cita de Tolosa.

Pero, ¿y el dinero? Los corredores habituales dicen que seguramente habrá posturas de 100 a 60 por Iker Vicente, a pesar de partir con dos troncos de desventaja. En las casas de apuestas, la opción de una victoria de Iker Vicente se paga a 1,36 euros al euro apostado, mientras que la alternativa de que Otaño acabe con el trabajo antes se paga con una cuota de 2,75 euros por cada euro apostado.

El palmarés y el histórico de Vicente pesan lo suyo. Pero ojo con Otaño.

Joxemari Olasagasti y Xabier Zaldua
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Joxemari Olasagasti y Xabier Zaldua, en el desafío que protagonizaron en Tolosa en 2012EL DIARIO VASCO
Joxemari Olasagasti y Xabier Zaldua

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Otaño ya sabe lo que es una apuesta con y sin ventajas

Ni para Iker Vicente ni para Eneko Otaño el escenario con el que se van a topar el sábado en la Plaza de Toros de Tolosa es nuevo. Ambos cuentan con experiencia en desafíos mano a mano. La preparación, el trabajo, la elección de la madera, la gestión de las estrategias... Pero hay un elemento diferencial entre las apuestas de uno y otro.

En las tres apuestas que Iker Vicente ha jugado contra Arria V, Larrañaga y Alberdi ha jugado en igualdad de condiciones. Mismo trabajo para los dos aizkolaris. Y a partir de ahí plantear las estrategias.

Eneko Otaño ha pasado por los dos estadios en dos de las cuatro apuestas que ha disputado. Contra Larrañaga en 2014 tuvo que cortar 10 kanaerdikos y cinco piezas de 60 pulgadas, una menos que su rival. Y sin embargo, no fue capaz de sostener la ventaja con la que partía, y terminó perdiendo los 3.000 euros en juego.

Hace dos años, Eneko Otaño protagonizó su último desafío contra Mugertza, en el que solo había kanaerdikos en juego. Partió Mugertza con un tronco de ventaja, pero Otaño terminó haciéndose con los 5.000 euros en juego después de parar el cronómetro en 48:26 minutos. Exactamente un minuto menos que su rival, que salía con un kanaerdiko de renta.

Y eso cuenta.

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