Martina Calvo: "Mi sueño es ser la número uno del mundo"

Tiene 16 años según su DNI, unos cuantos más si se conversa con ella o se la ve jugar al pádel. La joven navarra es la sensación del circuito pero no separa los pies del suelo

Martina Calvo, el pasado lunes en el parque Yamaguchi de Pamplona
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Martina Calvo, el pasado lunes en el parque Yamaguchi de Pamplona
Martina Calvo, el pasado lunes en el parque Yamaguchi de Pamplona

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María Vallejo

Publicado el 08/05/2025 a las 05:00

“Me paran por la calle por parecerme a la princesa Leonor, no por ser Martina”. Con este sentido del humor afronta Martina Calvo Santamaría su salto a lo más alto de su deporte. La navarra hacía historia al ser la más joven en clasificarse para los cuartos de final de un torneo Premier Padel, hito logrado en Bruselas el 24 de abril. Es la princesa del pádel, un título facilón para un reportaje, ¿verdad? Pero en el caso de Martina, que exhibe una madurez y una facilidad expresiva que impacta, se merece que su entrevista esté encabezada por una de las muchas frases de peso que desliza. Porque sí, a pesar de tener 16 años y de venir de hacer un examen de Biología en el Instituto Navarro Villoslada antes de la entrevista, tiene claro que quiere ser la mejor del mundo. Y lo dice.

¿Cómo está llevando este salto a la primera plana del pádel tras sus últimos éxitos?

La gente habla de ti cuando haces un resultado bueno, como el que hice en Bruselas, que gané a la pareja número 4 del mundo. Hasta entonces hablaban, pero como una niña que juega bien. Ahora viene todo muy rápido, ya me ha llamado otra compañera para jugar y todo es más intenso. Nunca estás preparada para que te venga todo esto desde tan joven, pero con mi familia y mi entrenador lo llevamos más o menos bien.

Cuando empezó, ¿lo hizo con mentalidad ambiciosa o se lo tomaba como una diversión?

El sueño de todos los que jugamos al pádel es ser número uno del mundo y poder dedicarte a lo que te gusta. Empiezo desde pequeña y veo que se me da bien, pero en menores no destacaba tanto, llegaba a las finales pero nunca había ganado ningún torneo, hasta hace dos años que es cuando empiezo a plantearme si me puedo dedicar a esto. El año pasado, con mi entrenador Pablo Semprún, empezamos a intentar entrar en el circuito. Es complicado, pero tuve suerte porque en Málaga en junio me llamó una chica porque se había lesionado su compañera. Nunca había pensado que me voy a dedicar a esto. Por eso siempre he estudiado, por si acaso lo del pádel no funcionaba.

¿Sabía que era la primera chica de su edad que conseguía ese hito?

No, yo me entero después. Sé que soy muy joven y que llegar a eso no era algo normal, pero no sabía realmente que yo era la primera en conseguir llegar a cuartos. La verdad es que a eso no le doy tanta importancia. Es algo que me hace ilusión y me motiva, pero lo importante era seguir creciendo.

Ahora va a ser una rival a la que van a examinar con más detenimiento, ¿es presión o es motivación para usted?

Creo que todavía no soy consciente del todo. Empiezo a ver que los seguidores de Instagram suben, que cada vez la gente habla más de mí. Yo me lo tomo como algo bueno. Si la gente habla de ti y sales en muchos lados, es porque estás haciendo las cosas bien. Es algo de presión porque ya no pasas desapercibida en este circuito, pero creo que es parte del deporte y si quieres ser de las mejores, vas a tener que pasar por esto sí o sí.

Ha recibido la llamada de una de las mejores del mundo para ser su nueva pareja (debutan en Asunción, Paraguay, el día 18).

Sí, es verdad que cuando haces un buen resultado, la gente habla. Ahora que hay tres semanas hasta el próximo torneo, hay tiempo para entrenar, para cambiar de pareja. A mí me llamó primero una chica a la que le tuve que decir que no porque al día siguiente me llamó con la que voy a jugar, que es la argentina Aranza Osoro, la número 17 del mundo. Es una decisión difícil porque vengo de hacer un muy buen resultado con mi compañera, Marta Borrero. Pero creo que es una oportunidad ya que con esta nueva compañera soy la pareja 11 del mundo y antes era la 30. Es un salto grande.

Es profesional del pádel, pero también una chica de 16 años que estudia. ¿Y de dónde saca el tiempo? ¿Cómo se organiza?

Es complicado. Hemos estado en Chile, ahora me voy a Paraguay, estuve en Catar... Pero creo que se puede compaginar todo siempre y cuando seas organizada. Y es verdad que luego necesitas que los profesores o los de tu entorno te ayuden. Entreno mucho, compito mucho, pero también tengo que estudiar, porque en cualquier momento te lesionas o pasa cualquier cosa y tienes que tener algo.

Viene de hacer un examen. ¿Cómo le va en los estudios?

En los torneos no es fácil estudiar porque al final no estás sentada en tu casa concentrada. Pero tienes que ir haciendo poco a poco algo y cuando llegas a Pamplona es cuando tienes que apechugar y estudiar mucho. De momento voy bien. No saco las notas del año pasado porque no viajaba tanto. Es algo que he tenido que aceptar, que no voy a poder sacar las notas que sacaba antes. Pero me está yendo bien, mejor de lo que esperaba, la verdad. Y el objetivo es ir sacando poco a poco, primero bachiller y hacer la selectividad.

Es interesante saber cómo se las apaña, porque las chicas de su edad están en clase y usted está jugando en Doha.

Cuando empiezo a saber el año pasado, antes de empezar el curso, que iba a llevar este ritmo de vida, porque ya es el primer año que hago todo el circuito, hablo con Patricia Rivas, que es la vicedirectora del instituto y juega a pádel también. Más o menos me entiende, porque los demás me pueden entender, pero no saben realmente a lo que estoy. Ella me ayudó a hablar con todos mis profesores, sobre todo con mi tutor.

¿En clase qué te dicen?

Mis compañeros de repente dicen, “Ah mira, si viene Martina, hoy está Martina”. Pero no entienden, porque saben que juego a pádel y que se me da muy bien, pero no saben la importancia que realmente tiene y el nivel de exigencia. Pero es normal, se alegran de todo lo bueno que me pasa y ya está, no pido más.

¿Y las amigas? Porque no han podido ir a verle, siempre está fuera.

No, vinieron una vez en Pamplona a verme, pero no saben ni cómo va la puntuación. De vez en cuando me preguntan dónde estoy, a ver qué tal me ha ido, pero no llegan a entender de verdad lo que significa.

¿Moverse en un mundo tan profesionalizado, ahora que el pádel económicamente está muy bien considerado, le va a hacer levantar los pies del suelo? 

Sí, al final yo lo que ahora hago, más que ingresos, que sí que hay,  lo que acordamos con mi entrenador hace un año es que al principio es una inversión. Mis padres me han pagado todos los entrenamientos, todos los viajes, todo. Ahora es cuando realmente no les puedo devolver todo, porque es un montón, pero más o menos voy pudiendo devolvérselo. Creo que no me tengo que volver loca ni con el dinero ni nada, yo no sé nada del dinero, porque tengo una agencia de representación y mis padres saben, pero yo prefiero no saber nada y creen que no tengo que saber nada, para que yo me dedique a jugar y a pensar solo en jugar. Muchas veces no te ayuda porque te puede generar presión o que no estés centrado solo en jugar.  

¿Cree que si quiere llegar a lo más alto tienes que sacrificar algunas cosas?

Creo que sí. Soy muy familiar, me gusta estar con mis amigas, así que cada vez le doy más importancia al descanso. Por ejemplo, si van a salir una noche y yo entreno a las nueve y media de la mañana, no puedo perder tres horas de sueño porque luego al día siguiente no estoy bien. Cuando estoy en Pamplona, no quiero estar todo el día hablando de pádel. Creo que eso me ayuda a despejarme. Vivo por y para el pádel, pero tengo que tener otras cosas para poder realmente dar lo mejor de mí en las horas de entrenamiento. 

El tema de salud mental, de cuidar esa faceta, ¿la tiene también controlada o de momento no?

De momento no trabajo con ningún psicólogo. Siempre me han dicho que tengo la cabeza bien amueblada, pero creo que siempre se puede más y si te apoyas en profesionales... Tengo mi entrenador que hace también un poco de psicólogo, como todo va tan rápido, o te tienen los pies en el suelo o te vas. Pero más o menos ahora me ayudo de las personas que me rodean. El otro día hablé con mi padre y con mi preparador físico y me decían que igual era importante tener un psicólogo para afrontar algunas situaciones mejor. Por ejemplo, el otro día tuve que hacer tres llamadas difíciles, que son decisiones a las que no estoy acostumbrada a tomar. Pero con eso todavía no trabajo con un profesional, creo que todavía puedo gestionarlo bien.

Cuénteme un poco cómo tiene a partir de ahora su calendario.  

Más o menos está todo marcado. Luego podemos elegir ir a un torneo o no, pero ahora tengo tres semanas aquí en Pamplona para entrenar. Luego me voy a Paraguay y Argentina, que es como una gira, me quedo allí. Cuando pierda en Paraguay, me quedo allí porque cruzar el charco es complicado.

Los aviones no le dan miedo, ¿no?

No, no me dan miedo, me he acostumbrado ya, casi voy más en avión que en coche. Luego tenemos una semana o dos de descanso y tenemos uno de los torneos más importantes que es en Italia, en el Foro Itálico. Y poco más. Hay más por Europa y vemos España, que de momento pocos torneos hay.  

Por la calle, tras sus triunfos, ¿le suelen decir ‘me suenas de algo’?

No, aquí en Pamplona sí me paran un poco más, pero por lo que me reconocen es porque me parezco a la princesa Leonor. Me han parado más por parecerme a ella que por ser Martina Calvo -dice con una amplia sonrisa-.

Sí que se parece.

Mi padre no está de acuerdo. Mi familia muchas veces me lo ha dicho y yo no le daba importancia, pero cuando me pidieron una foto por la calle por parecerme a ella, pues yo dije, pues igual me parezco. Ayer -por el domingo- que la princesa salió en las noticias con su madre, cuatro personas me escribieron para decirme que me parecía a ella, o sea que me pareceré en algo.

EN CORTO
1 Un partido. Octavos de Bruselas
2 Un golpe. Golpe de revés.
3. Una compañera. Es complicado, de momento con la que mejor resultado he hecho es con Marta Borrero, pero con la compañera que me quedo es con una de mis mejores amigas que jugué toda mi vida en menores, que es Flavia Cortina.
4. Una rival. Raquel Eugenio, que me llevo muy bien con ella, una chica canaria.
5 Una asignatura. Mates, pero siempre me quedaré con Educación Física.
6 Lo primero que hace cuando se levanta. Beber agua.
7 Qué música escucha. Me gusta mucho el flamenco. Camela.
8 Si fuera un animal... El camaleón. Para camuflarme bien.
9 Una película. Campeones.
10 Red social. Instagram.
11 Qué lleva siempre en la maleta. El móvil.
12 ¿Comida? La alubia verde.
13 ¿Bebida? Agua.
14 Un libro. El de Rafa Nadal.
15 ¿Un sueño? Ser la número uno del mundo.

DNI
Nombre Martina Calvo Santamaría
Fecha de nacimiento
Pamplona, 5-7-2008
Familia sus padres son Nacho y Montse, su hermano, Iñigo
Estudios Bachiller en el Instituto Navarro Villoslada

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