

Peso, resistencia y salud
Eduardo Díez, Imanol Pedreño, Nelson Iban Salcedo, Patxi Ekiza y David González, de la KTB Olympus, han tocado el cielo con el Kettlebell. Han logrado varios títulos mundiales y nacionales en un deporte poco conocido, pero que a muchos les ha salvado
Publicado el 11/06/2022 a las 06:00
La pesa rusa llegó hace dieciséis años a la vida de Eduardo Díez (Pamplona, 1976), seis veces campeón del mundo y entrenador de la asociación KTB Olympus, una de las que opera en Navarra. Todo comenzó porque le detectaron tres hernias discales. “Leí un artículo canadiense sobre el Kettlebell que decía que podía ayudar a la recuperación y así fue”, cuenta.
El Kettlebell o pesa rusa (una bola sólida de hierro con asa que pesa entre 8 y 40 kilos) consiste en realizar el mayor número de movimientos (levantamientos) a pulso por encima de la cabeza en un tiempo determinado, el que más haga vence.
Hay un calendario de competiciones nacionales, internacionales y mundiales y en categoría masculina hay dos disciplinas, Biatlón, compuesta por dos pruebas, una con una kettlebell en cada mano y otra con una única pesa, y el Long Cycle, con dos kettlebells, y en categoría femenina se realizan ambas pruebas, pero con un kettlebell. “Ahora entreno y uso un sistema que se llama sobreentrenamiento programado. Cuando salimos del gimnasio perdemos forma física, pero después hay una curva de mejora donde te supercompensas, aunque si tardas en volver a entrenar vuelves a empeorar. Esto consiste en desmejorar mucho, generar un estrés crónico continuo, para luego empezar a bajar la carga y así llegar a competir en el momento idóneo. No siempre sale, depende incluso de los sentimientos del corazón”, dice Díez.
Eduardo Díez: Empecé porque me detectaron tres hernias discales y esto me ha salvado"
Imanol Pedreño: Es duro, pero me ayuda a despejarme. Aún tenemos que crecer, necesitamos suvbenciones"
El método ha dado sus frutos. Ha conseguido convertir a algunos de sus pupilos en campeones del mundo y nacionales. Entre ellos, Imanol Pedreño, siete veces campeón y récord mundial en 2018. “Esto me ayuda a evadirme, me quita mucho estrés, aunque también es muy psicológico porque en la media hora que levantas la kettlebell se te pasan por la cabeza un montón de cosas. No te da para vivir, al revés, tenemos que pagar cada vez que queremos competir. En otros países sí se subvenciona y ganar un mundial supone mucha satisfacción personal, pero nada más. Tenemos que abogar para que la gente apoye los deportes minoritarios”, añade.
Nelson Salcedo: "Siento que somos una familia. Eduardo hace que la preparación sea divertida, a la par que dura".
El ambiente fue el que convenció a los más de veinte deportistas que practican Kettlebell en Esquíroz. “Para mí esto es salud, cumplo 51 años la semana que viene, tengo dos hernias como Eduardo y estuve 21 días en la cama con inyecciones, pero fue descubrir el Kettlebell y que cambiara todo. Yo aspiro a hacer deporte toda mi vida”, dice Patxi Ekiza, campeón del mundo con Kettlebell de 28 kilos. “Es una progresión lenta, no puedes pretender coger 32 kilos de repente, pero te vas viendo fuerte y al final te animas a competir. Entrenamos duro, unos seis días a la semana, pero Eduardo los planifica muy bien”, añade Nelson Salcedo, cinco veces campeón de España y dos mundial.
Un torneo les puede llegar a costar unos 400 euros, sin contar el desplazamiento y el viaje. “Lo hacemos porque nos gusta, por salud, después ya viene el pique y las ganas de superarte. Esto no sería posible sin el sistema de Edu”, cuenta David González, subcampeón mundial.
El entrenamiento dura cuarenta y cinco minutos o una hora, y durante ese tiempo todo “queda aparcado”. “Son risas y sufrimiento, pero es completo. En diciembre hicimos un reto, tuvimos que estar tres horas con el kettlebell y eso no se logra sin el grupo, es la familia”, apunta Ekiza. Al finalizar el entrenamiento suelen caen rendidos por el esfuerzo. “Cuando salimos de aquí nos vamos directos al sofá. Animaría a la gente a practicar Kettlebell porque este ejercicio es salud, da la sensación de ser un deporte de forzudos y es lo contrario, es muy completo y longevo”, explica Salcedo. “No es lesivo, en el último campeonato hubo un americano de 81 años que compitió con dos pesas de 16 kilos, si fuera peligroso él no podría hacerlo. Ojalá se vaya conociendo más y nos ayuden a crecer”, añade González.
Patxi Ekiza: "Cumplo 51 años y tengo dos hernias, pero gracias a esto no me duelen. Aspiro a hacer deporte toda mi vida"
David González: "Animaría a la gente porque esto es salud, no es de forzudos, es completo y longevo"