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Gimnasia rítmica

Los navarros Ander Olcoz y Felipe Suso, pioneros en un deporte con obstáculos

Los navarros Ander Olcoz y Felipe Suso compiten en la máxima categoría de la gimnasia rítmica. Tras brillar en el Nacional de Valencia luchan por conseguir la igualdad en una disciplina históricamente femenina. Dan pasos dentro y fuera del tapiz

Ander Olcoz, a la izquierda, y Felipe Suso posan con las medallas.
Ander Olcoz, a la izquierda, y Felipe Suso posan con las medallas.
Actualizada 01/12/2020 a las 08:25

Son los máximos exponentes de la gimnasia rítmica masculina en Navarra y, a base de medallas, están consiguiendo romper la barrera de la desigualdad en su disciplina. Pioneros en un deporte que hasta hace escasos años era exclusivamente femenino, Ander Olcoz (Tafalla, 2003) y Felipe Suso (Pamplona, 2004) hablan sin tapujos de sus vivencias. Ambos acaban de hacer un notorio Campeonato y Copa de España en Valencia donde lograron un puñado de metales que refrendan su trabajo diario en la sombra. Transmiten seguridad dentro del tapiz, pero también fuera por su discurso maduro. Tan solo su tono juvenil desvela que son menores de edad.

El hecho de estar allí ya era un regalo porque dos semanas antes nos comunicaron que no podíamos acudir. Nosotros le dimos la vuelta a la situación, peleamos y fuimos a Valencia. En este contexto, nuestra única idea era enseñar mi trabajo. No íbamos buscando nada concreto en cuanto a resultados”, confiesa Felipe Suso, que logró el ascenso de Sénior a Primera Categoría después de finalizar tercero en la clasificación general. “Era algo inesperado. Solo quería enseñar mi trabajo y hacerlo lo mejor posible”.

En la máxima categoría se encontraba ya Ander Olcoz, un veterano con sus apenas 17 años. Fue el primer navarro en competir a nivel nacional, en 2015 en Zaragoza, pero fue la temporada pasada cuando logró el ascenso. “Aquí se encuentran los que mejores resultados obtienen. Hay que luchar, no solo por hacer bien el trabajo, sino por sacar lo mejor de ti”, aconseja el tafallés a Suso, que escucha con atención. Ander Olcoz también vivió su particular incertidumbre con el Nacional de Valencia. “El fin de semana anterior estaba lesionado, por un problema muscular con extensión en el menisco. Dudamos si ir o no, así que el objetivo era terminar los ejercicios, no lograr medallas”.

Sin embargo, el premio a la constancia y el trabajo llegó en forma de metales. Olcoz se colgó el oro en cinta y el bronce en aro, además de finalizar tercero en el Campeonato de España Individual. En la Copa, que también se disputó en Valencia, el tafallés se hizo con tres bronces en mazas, cuerda y aro. Por su parte, Felipe Suso fue tercero en aro y en la clasificación general, además de bronce en cinta en la cita copera.

SALTO HACIA LA IGUALDAD

Más allá de los premios individuales y colectivos -Navarra finalizó tercera en la clasificación por comunidades- el mayor reconocimiento que lograron los gimnastas navarros fue el de dar pasos hacia la igualdad en un deporte históricamente femenino. Ocurre lo mismo con la natación sincronizada. Por poner un ejemplo, de los 42 deportes que se disputaron en los últimos Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, tan solo los dos citados fueron exclusivos para el sexo femenino. En este contexto, los gimnastas se enfrentan a estereotipos y pelean por tener las mismas posibilidades. “Se debería vender la rítmica masculina de otra manera, centrarse en otros temas y no relacionarlo directamente con el bullying”. Su compañero Ander Olcoz piensa que, simplemente con dar a conocer el deporte, sería suficiente. “Mucha gente no sabe que existe la gimnasia rítmica masculina. Cualquier publicación para difundirla valdría”, expone. “El mínimo detalle ayuda”, incide Suso.

Sin embargo esas barreras se han estrechado con el paso de los años y recientemente recibieron una noticia muy esperada. “Hasta hace poco solo podías competir en mixto (con chicas) en torneos organizados por clubes, pero no de forma oficial a nivel nacional. Ahora lo han admitido, pero todavía hay aspectos a mejorar porque todavía no podemos competir en la Copa de España por mucho que logres la clasificación. Hemos dado un paso”, reconoce Olcoz. “Esto significa evolucionar hacia un futuro mejor para la rítmica sea un deporte igualitario”.

Lo que ahora parece normal, hasta hace unos años era un terreno todavía complejo para los hombres. Ander Olcoz lo vivió en primera persona. El tafallés se adentró en la disciplina motivado por su prima Maider Fernández. Tenía siete años y todos los impresos estaban escritos en lenguaje femenino. “El gimnasta que soy ahora es gracias al trabajo. No tenía condiciones especiales para esto”, bromea Olcoz.

Similar comienzo tuvo Felipe Suso y el flechazo con la gimnasia rítmica fue directo. “Quería hacer alguna actividad extraescolar y en el colegio había opción de este deporte. Me llamaba la atención y decidí probar. Desde entonces no he parado. Yo no tenía las condiciones que tengo ahora, ni mucho menos, pero todo se puede conseguir con trabajo”.

Ambos se ejercitan una media de cuatro días por semana y siempre tratan de compatibilizar este exigente deporte con sus estudios. Dentro de la incertidumbre actual, los dos ya tienen puesta su mirada en los próximos retos. Ander Olcoz competirá a finales de enero en el Campeonato de España de Conjuntos, mientras que Felipe Suso mira a abril, mes en que se disputará la Copa de España.

Son la referencia de la gimnasia rítmica masculina en Navarra. Dos jóvenes luchadores que saltan por encima de cualquier estereotipo y caminan juntos por visibilizar su disciplina.

Almiñana: “Entrenar con chicos es una gozada”

Uxue Almiñana es entrenadora en el Lagunak, club donde compite Ander Olcoz. “Los chicos cuando hacen gimnasia rítmica es porque les apasiona. Eso se nota en el día a día. Es una gozada. Poder competir en mixto es la lucha por la igualdad que llevamos muchos años peleando con la rítmica masculina. Se ha dado otro paso, aunque quedan muchos por dar. Es un gran avance a nivel nacional”, expone.

Crespo “Nosotros solo tenemos a Felipe. Les da como miedo”

Maite Crespo está enrolada en el Club Alaia, donde entrena Felipe Suso, el único hombre en la especialidad de gimnasia rítmica. “Nosotros solo tenemos a él dentro del club. Les da como miedo dar ese paso, meterse en la gimnasia. Parece un deporte dirigido a chicas, pero es porque falta darle visibilidad. Cuando sales a competir fuera de Navarra se nota que se van sumando más chicos en esta disciplina”, explica.

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