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Osasuna
EL FOROFILLO

Manoplas Pérez

El punto logrado contra un equipo como el Sevilla debe denominarse puntazo. Ni con uno menos han podido con nosotros...

El Forofillo Fran Pérez

El Forofillo, Fran Pérez.

JESÚS CASO
Actualizada 09/12/2019 a las 00:03
  • Fran Pérez
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Con ese apellido no podía ser de otra forma, oigan. Pérez, como Íñigo, como el que suscribe, como otros tantos que podemos proceder de la rama castellana o de la andaluza. Vayan ustedes a saber. Aunque en esto del fútbol, como en la vida, uno no es tanto de donde nace como de donde pace. Y Juanito, Pérez, el portero, se ha encumbrado contra el Sevilla. Él solito, con esa cara de niño a sus 23 años, sin apenas pelos en la cara y con unas manoplas que parecen las de un levantador de piedras ha sostenido la ilusión del equipo en un partido que se torció.

El tercer portero de Osasuna ya se marcó un gran choque en el RCDE Stadium, sobre todo al sacar un cabezazo con 1-2 en el luminoso de esos que hacen a un meta gigante. Y cuando uno ocupa una posición tan poco agraciada y que se lleva tantos palos, es justo reconocerlo y destacarlo cuando se marca un partido como el chaval. Sé de qué hablo, mis primeros pasos en esto del fútbol, cuando la vida era en blanco y negro, fueron debajo de un travesaño. Como los últimos, obvio.

Visitaba Pamplona el Sevilla, equipo al que siempre se le tienen ganas por estos lares y que en la mayoría de las veces dejan partidos que finalizan como el rosario de la aurora, sea o no boreal. Y este no iba a ser menos. A los mandos de Lopetegui, quien traicionara a La Roja en Rusia para ir a un Real Madrid en el que encontró de todo menos amor, Monchi lo recuperó para el banquillo y el técnico ha creado un equipo que ahí lo tienen, en lo alto y codeándose con los blancos y blaugranas, aunque un puntito menos.

Y eso que los andaluces reservaban a De Jong, más largo que un día sin pan, y no podían contar con Lucas Ocampos, para mí uno de los mejores fichajes que se han hecho esta temporada en LaLiga Santander. Pero con Reguilón, Fernando, Navas, Vaclik, Chicharito, Munir, Banega... Para qué seguir. Con semejante cartel solo se puede echar a temblar uno. A temblar o, como es el caso de los rojillos, apretarse los machos y tirar de gallardía, filosofía, pelea y entrega para tratar de sumar. Que somos recién ascendidos, pero no hermanitas de la caridad...

Jagoba remendaba al equipo con Moncayola en un lateral derecho huérfano de Nacho Vidal, con Oier-Brasanac en el centro y con Cardona en la punta junto al Chimy. El resto, los mismos con la salvedad de Roncaglia que cedía su puesto ene l centro a Navas, por mor de la doble amarilla en el feudo periquito. Y con esas, la salida que nos pone. Con el cuchillo e los dientes, a buscar al meta rival, a abrir la lata, a manejar el cuero y no sufrir. Salvo en algún balón largo que otro.

Porque eso fue lo que encontró Munir. Un balón largo, un melonazo que pilló a Pervis dormido, que le dejó encarar a Juan Pérez, echar la pausita con frenada y colocar suave con su zurda un cuero al que el gigante de Juan no pudo llegar. Ni para la foto. 0-1. Ellos ni asomaban, nosotros nos desgastábamos y se ponían por delante. Manda bemoles, oigan.

Este equipo no sabe especular, y eso lo va a defender Jagoba hasta la muerte. Así lo ha dejado claro. Y no fue esta vez cuando se volviera amarrategi el de Berriatua. Porque Osasuna siguió a lo suyo. Dominando, controlando, buscando al portero rival y queriendo empatar. Los de Lopetegui, agazapaditos, tuvieron un gol anulado por el VAR del Chicharito que estaba medio pelo adelantado. Como si es un cuarto. Si está adelantado, está adelantado. Punto.

Por algo más de medio pelo se fue al suelo Cardona en el susto de la tarde. En un cuero colgado desde la derecha, el delantero saltó y chocó con la cabeza de uno de los centrales, en lo que no debería ser más que un choque del que nace un chichón. Pero la caída fue fatal. Descoyuntado, inconsciente, el 7 rojillo cayó al suelo y la manera de rebotarle la cabeza sobre el verde hizo que saltaran todas las alarmas. Afortunadamente se quedó en eso. En un susto, un traslado a la Clínica Universidad de Navarra y los mejores deseos de una pronta recuperación.

Y para comenzar a recuperarse, goles. De eso sabe un rato largo el Chimy. Porque en una jugada por el centro, Adrián pilló un taconazo de aquella manera que abrió a la derecha donde Ávila recibió, orientó y la rompió con toda su alma, para poner el 1-1. En el descuento del primer tiempo, cuando más duele al rival. Con el rival pensando en el chocolate del descanso con ventaja. Preparando el segundo tiempo para culminar la enésima remontada de la temporada. Claro que sí, guapi...

Tras el paso por el vestuario se vio al equipo que queremos ver, con ganas, con ilusión, con alegría y siguiendo a por la victoria. Hasta que Estrada quiso. Porque vaya concierto de pito que dio el colegiado, oigan. Que si dos amarillas a Oier, que si un penalti clarísimo, clarete, clarinete, que si inclinando la balanza hacia un lado, el blanco. Para mí que no se enteró el mocete del pito y seguía pensando que Lopetegui era entrenador del Madrid y que, como iban de blanco, tenía que pitar como mandan desde arriba...

Pero el VAR es sabio. Salvo la expulsión de Oier, muy rigurosa y más teniendo en cuenta que si lleva una tarjeta no se puede expulsar a un futbolista por algo así (me hubiese gustado ver a un jugador del Sevilla que tuviera una tarjeta, si hace una faltita así, si el colegiado es capaz de largarlo). Aunque es cierto que el de Estella tampoco puede ir a lo torito de pipas Facundo estando con amarilla... Pero bueno. No es culpa del árbitro, aunque esta vez se muriese de ganas de pita un penalti en contra. Pese a que no lo fuera, a que el VAR lo desacreditara y mostrase su gran error, porque eso es un gran error. A saber si no lo meten a la nevera, que a mí me ponen una máquina que me dice que lo he hecho mal, y me cae la del pulpo marinado...

Y cuando el trencilla estaba en esas,cuando Osasuna empezaba a acusar calambres, cansancio, falta de oxígeno, cuando el Sevilla acechaba y olía sangre para rematarnos... Apareció él. De entre las nieblas, de azul, más largo que un día sin pan, el primo Juan Pérez salvó el punto de Osasuna. Lo salvó en los últimos 20 minutos, con paradas a Chicharito en un mano a mano., a Navas tras un córner, a una cesión de David García y en el descuento levando calma. Y eso que la más clara casi fue nuestra, con un error de la zaga hispalense que Rubén casi aprovecha, pero encarando al meta rival, la mandó a la cepa del poste.

Hay porteros. Tres. Sergio, Rubén y Juan. Podrían ser mismamente los nietos del tío Gilito, pero son los ahijados de Jagoba. Y cada cuál responde como hay que hacerlo, con seguridad, con solvencia. Al primo Juan le debemos este puntazo contra un gran equipo, el Sevilla, que seguro que acaba muy arriba este año. Nosotros, de momento, 23 puntos. Tenemos el pozo a 10 puntos y, por si alguien no ha caído, la próxima jornada visitamos el Wanda donde, si ganamos, pillamos al Atlético de Madrid. ¿Por qué no? Torres más altas se han derribado, aunque no tan altas como Juanito...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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