Alessio Lisci
El plan casi perfecto que puso en aprietos al Barça
Un osasuna sólido y amenazante sufrió la pegada del líder


Publicado el 03/05/2026 a las 05:00
El trabajo coral de Osasuna contra el Barcelona fue intachable hasta que en el minuto 80 llegó el testarazo de Lewandowski. Para entonces ya sonaba la alarma de batería baja en el equipo de Alessio Lisci, que había levantado un muro de hormigón frente al líder y trataba de atacar el espacio a esa defensa tan adelantada que plantea Flick. Las opciones más claras llegaron en transiciones o en robos altos, tal y como marcaba el guion.
Decidió lo de casi siempre, la contundencia en las áreas. El polaco y Ferran golpearon con virulencia, mientras Osasuna no supo acertar en sus ocasiones, clave para hincar el diente a semejante rival. El cabezazo de Raúl desató el caos, pero fue insuficiente. La teoría, fácil sobre el papel y compleja sobre el césped, sí salió el pasado curso por la eficacia ofensiva.
LA BATUTA DE MOI GÓMEZ
El plan trazado desde el inicio no admitía dudas. Repliegue atrás para bloquear el juego interior del Barcelona y buscar la espalda para amenazar la portería de Joan García. Lástima que Víctor Muñoz no pudiera estar en un ecosistema muy propicio para explotar su velocidad. Raúl Moro asumió su rol y consiguió en cierta medida estirar al equipo jugando siempre sobre el alambre del fuera de juego. Faltaron más piezas para amenazar ese punto débil.
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En ese tira y afloja para ganar metros, Moi Gómez tuvo un papel clave. Ocupó el lugar de Aimar Oroz, entre algodones por un problema en el cuello. El alicantino, que viene llamando a la puerta de la titularidad, interpretó la partitura a la perfección. Creó tres oportunidades, firmó cuatro pases largos precisos, siete fueron en el último tercio y mostró agresividad con seis duelos ganados. De sus botas nacieron todas las acciones de peligro:. robó un balón antes de un centro impreciso de Moro a Budimir, lanzó en carrera al extremo con un pase excelso, asistió a Budimir en una cabalgada del croata que terminó en el poste tras una gran definición y recuperó el balón que acabó en latigazo de Budimir, con parada de Joan García. Osasuna llamaba así a la puerta del gol en la primera parte, pero se le resistió un hito clave para secundar su filosofía. Mientras, el Barcelona se había asomado con un disparo de Lewandowski y un despeje de Catena que casi acaba en gol.
DEL DOBLE GOLPE AL CAOS
Los de Lisci supieron sufrir en la segunda parte y esperar su momento. Agazapados y fieles al plan. En un contragolpe nació la doble ocasión de Rubén García, que probó suerte con un lanzamiento y luego no conectó bien el remate en el segundo palo.
Osasuna llegaba muy vivo al momento clave, pero pidiendo cambios a gritos para que el bloque no se agrietara. Faltaba energía. Rashford tuvo demasiado tiempo para pensar en el 0-1 de Lewandoski y faltó concentración en el 0-2 de Ferran. El planteamiento ultra ordenado se desmoronó en cinco minutos, del 80 a 85. Pero quedaba orgullo y la carga de batería que llegó con los cambios, preparados antes del segundo mazazo. Raúl mantuvo su idilio con el gol a centro de Bretones. Hay banquillo. El empuje de El Sadar casi acaba en empate. Y el inminente campeón terminó perdiendo tiempo para dejar atrás el susto.