Incidentes
Dos detenidos en el Osasuna-Real Madrid, uno tras tirar una botella al campo durante el partido
Según ha informado Policía Nacional, miembros de seguridad privada del estadio han tratado de localizar al término del partido a un aficionado que ha lanzado un botellín de plástico durante el encuentro y se han producido altercados


Actualizado el 21/02/2026 a las 22:30
La Policía Nacional detuvo ayer, tras el partido entre Osasuna y Real Madrid en El Sadar, a dos aficionados. Uno de ellos fue arrestado después de lanzar durante el encuentro un objeto -“una botella pequeña de plástico sin tapón y vacía”-, según recogió el colegiado en el acta. Los hechos se iniciaron en el minuto 37 de la primera parte, coincidiendo con la revisión de un posible penalti a favor de los rojillos.
Durante esa secuencia, Courtois, guardameta madridista, entregó el objeto a Quintero González, árbitro del encuentro, quien se lo dio al delegado de Osasuna, Pedro Arozarena. Lejos de quedar en una anécdota, el incidente derivó en los altercados registrados tras el choque.


HERIDOS EN LOS ALTERCADOS
Al término del partido, personal de seguridad privada interceptó en los pasillos de Graderío Sur al presunto autor del lanzamiento. Según fuentes oficiales, mientras los vigilantes identificaban al infractor, un grupo de aficionados radicales los increpó, por lo que solicitaron la intervención de agentes de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional.
Como consecuencia, comenzaron en las galerías del estadio una serie de persecuciones y, posteriormente, cargas fuera del campo que concluyeron con dos detenciones: por un lado, el lanzador de la botella del objeto recogido por el árbitro, y por otro, un joven acusado de desobediencia y atentado contra la autoridad. Según informaron desde el cuerpo policial, uno de los detenidos resultó herido durante las carreras por los pasillos cuando trataba de escapar de los agentes y fue atendido por voluntarios de la Cruz Roja. Además, al menos dos agentes sufrieron lesiones leves.
Las cargas en el exterior del estadio se produjeron entre la calle del Sadar y la travesía de Extremadura, vía que separa el estadio del Navarra Arena, y que al término del encuentro estaba muy concurrida por aficionados rojillos.