Polémica
Esperpento arbitral en El Sadar
De Burgos Bengoetxea señala un penalti inexistente y firma una actuación desastrosa


Actualizado el 01/02/2026 a las 10:23
La sonora bronca de El Sadar a Ricardo de Burgos Bengoetxea fue una especie de desahogo tras una actuación arbitral que sacó de quicio a Osasuna. Sus decisiones condicionaron de principio a fin, con varias acciones que pasó por alto, y por un penalti en contra inexistente. A los errores sumó una falta de mando total, por querer empatizar con los jugadores, que terminó por desesperar en el césped y en la grada. Un catálogo de despropósitos.
Su primera gran aparición llegó en el penalti que señaló de Javi Galán a Nicolás Pepe. No tuvo ninguna duda. Pero la repetición evidenció el piscinazo del futbolista del Villarreal. El lateral le encimó, pero el atacante empezó a dejarse caer antes. Una simulación en la que cayó el colegiado vizcaíno y el VAR no entró porque existía contacto. Hubo revisión durante varios segundos, pero De Burgos Bengoetxea se mantuvo firme pese a las protestas.
Sus errores se sucedieron y la sensación de descontrol por su parte crecía con el paso de los minutos. Más tarde llegó otra jugada polémica en una mano de Pedraza, que tenía amarilla, tras un centro de Moncayola. No la señaló en el momento y después hizo el gesto de que se había revisado y no había nada. El Villarreal por su parte pidió la segunda amarilla de Catena. Nadie estaba conforme.
BALÓN ADELANTADO EN EL CÓRNER
En el tramo final de la segunda parte, con el encuentro en ebullición, dejó acciones difícil de explicar. Por un lado, sugirió a Osasuna con el brazo que devolviera el balón al Villarreal, algo en lo que no debería interceder el colegiado. Rosier le pasó el balón a Luiz Junior. Por no hablar de su mala colocación, que hizo que le golpeara dos veces el balón. Casi era lo de menos.
El 2-2 del Villarreal tuvo miga. Pepe sacó el córner con el balón por delante de la línea, algo que reclamaron los suplentes que calentaban sin éxito. Las imágenes muestran que el esférico está adelantado.
NEFASTA GESTIÓN
En la traca final se le fue el control por completo. El VAR, con Del Cerro Grande, revisó una posible mano en el área que no existió. Hubiera sido el colmo... Posteriormente, dentro de su criterio de querer de jugar, dejó sin sancionar faltas claras favorables a Osasuna y, por otra parte, señaló en contra leves toques. En El Sadar hubo un cabreo monumental. Dejó una absurda ley de la ventaja tras una entrada a Raúl y después no decretó una clara falta a Víctor Muñoz cuando los de Lisci llamaban a la puerta del 3-2. Era la guinda del pastel.
Luego salió Marcelino García Toral a decir que “era uno de los mejores árbitros” y que “había tenido la misma vara de medir para los dos equipos” en un partido paralelo al que se celebró en El Sadar, donde el enfado fue mayúsculo.