La experiencia del Interescolar más allá del marcador
Desde la discreción, árbitros y recogepelotas juegan un papel clave, no sólo en hacer funcionar cada partido, sino también a la hora de enseñar y ayudar a los niños y niñas que participan en el torneo de la Fundación Osasuna


Publicado el 30/12/2025 a las 05:00
Con la fase de grupos de esta edición número 43 del Interescolar casi acabada, vale la pena dirigir la mirada a los árbitros y recogepelotas. Jóvenes que sostienen el ritmo y el orden del torneo desde las bandas y lejos de los aplausos. En una competición donde se busca aprender el respeto, la responsabilidad y el juego limpio estos se enseñan más allá del marcador.
Madou Doumbia, 17 años, y Aiman Ouddacha, 16 años, arbitran por primera vez el Interescolar. Ambos forman parte de la Federación Navarra de Fútbol, donde también ejercen de árbitros. Aiman lleva dos años de experiencia en la federación. Madou acaba de empezar: “Me he metido en septiembre. Llevo cuatro meses”, explica entusiasmado mientras se prepara para arbitrar el último partido del día.
Fueron ellos los que se presentaron voluntarios ante el comité directivo. “Quedamos con el comité para decirles quienes queríamos participar y organizar qué días podíamos”. En las seis jornadas que lleva este Interescolar, Madou ya ha dirigido nueve partidos, mientras que Aiman suma seis a una velocidad de tres o cuatro partidos por jornada.
Ambos coinciden en que está siendo una gran experiencia de aprendizaje bonita que, además, “les deja una pasta para caprichos”, comenta Aiman que destaca la deportividad como el valor principal detrás de su trabajo. Arbitrar a niños y niñas de entre 8 y 11 años también supone su cuota de desafíos. “Se mueven más rápido. Chocan menos, que es bueno, pero hay que explicarles algunas cosas de vez en cuando: saques y posiciones sobre todo”, resalta Madou, a lo que su compañero añade: “Hay que parar y decirles, explicarles poco a poco”. Para ellos, la complicación más grande son las faltas. “Son pequeños, tienen que jugar. Tiene que haber contactos muy claros para que los pitemos”, reflexiona Madou. Así y todo, depende del partido, y Aiman deja claro que, “pitar, pitan las faltas”.
DE JUGAR A AYUDAR
Saioa García del Pozo, Mara Amezcua y Naia Latienda también forman parte del equipo de personas que hacen posible el Interescolar. Saioa y Mara tienen 13 años y están, por segundo año consecutivo, colaborando como recogepelotas en el torneo. Para Naia, 12, es la primera vez. Las tres niñas juegan juntas en Osasuna femenino Infantil y se postularon como voluntarias para formar parte del torneo desde las bandas. En años anteriores, las tres pasaron por los campos de Tajonar como jugadoras. Mara jugó tres años con Sagrado Corazón y llegó dos veces a la final. Naia estuvo el año pasado en octavos con Escolapios, equipo del que formó parte un año antes Saioa y con quien jugó la previa.


Este año les toca a las tres ser parte desde fuera. Sus padres les dejan en la puerta principal pasadas las nueve de la mañana y no se van hasta, por lo menos, la una. “Depende qué partidos haya”, explica Mara. En este tiempo, se sientan en las bandas o con los entrenadores a mirar los partidos. “Es muy entretenido-apunta-. Además, tenemos poco trabajo porque las niñas están focalizadas en ir a por el balón”. “Es muy guay verles jugar”, reitera Naia. “Lo más divertido es ayudar a las niñas a que aprendan un poco, porque hay algunas que no saben las reglas. Les ayudas y aprenden”, acaba Mara. “Te lo pasas muy bien, ya que además de todos los que ayudan, venimos con nuestro equipo”, concluye Naia.