Dos hermanos, una pasión
Desde hace cuatro años los hermanos Carlos y Sergio Rebolé se encargan de dirigir al colegio Teresianas en la categoría femenina, equipo con el que se alzaron campeones el año pasado demostrando un gran fútbol


Publicado el 27/12/2025 a las 05:00
El Torneo Interescolar de la Fundación Osasuna, al margen del ámbito competitivo, siempre es un torneo cargado de emoción y de fraternidad. Los más pequeños de la casa se convierten en los verdaderos protagonistas y las familias generan un ambiente idílico, característico de este torneo navideño. Los hermanos Rebolé, Sergio y Carlos, son una de estas familias que hacen tan especial este torneo.
El Interescolar para los dos hermanos está marcado en rojo en su calendario. Pudieron disfrutar de la experiencia como jugadores, pero ahora les toca vivir el torneo de una manera diferente. Los hermanos Rebolé son los encargados de dirigir a las futbolistas de Teresianas, en la categoría femenina, colegio que se alzó campeón el año pasado con ellos sentados en el banquillo. El tándem de los Rebolé comenzó hace cuatro años. “Yo ya había comenzado antes a entrenar en el Interescolar junto a otro ex alumno, pero al final lo dejó y comencé con Sergio”, aclara Carlos Rebolé.
El coordinador del centro les ofreció la oportunidad y los hermanos le agradecieron con trabajo, ilusión e incluso con un primer puesto. “El Interescolar es muy ilusionante”, afirma Sergio. Misma ilusión tienen sus padres que no se pierden casi ningún partido que dirigen sus hijos. La presión “Es un torneo muy bonito”, destacan los Rebolé.
No obstante, los dos hermanos quieran o no tienen bajo sus hombros el cartel de favoritos tras proclamarse vencedores el año pasado. Sin embargo, Carlos Rebolé rechaza etiquetar a sus futbolistas como las favoritas. “De un año a otro hay mucha diferencia porque al final son edades y puede tocarte un año muy bueno y otro muy malo”, indica Carlos Rebolé.
El objetivo está claro: llegar lo más lejos posible. “Tenemos un equipo con gente buena, pero lo importante es llegar lo más lejos posible”, reflexiona Sergio. Ante una posible fecha de su retirada del cargo de entrenador, los Rebolé lo tienen claro. “Queremos estar todos los años aquí”, confiesan ambos. Carlos Rebolé cogió incluso días libres en el trabajo con la finalidad de entrenar en el torneo invernal, aunque admite que todos los años no podrá tener días de fiesta.
Todo por la ilusión que tienen sus jugadoras cada vez que tocan el balón. “Las ganas de venir a entrenarlas aumentan cuando ves cómo disfrutan”, se sincera Carlos. La clave del éxito de los hermanos como entrenadores es la buena relación que tienen. Carlos es un entrenador mucho más expresivo que su hermano, pero los perfiles de Sergio y Carlos son completamente necesarios y sus tácticas y lecciones, al margen de los resultados, propician que varias de sus futbolistas quieran jugar a fútbol en un club.