Análisis

Este Osasuna no carbura

La dinámica negativa genera preocupación: los rojillos se quedan a un punto del descenso

A: J.P. Urdíroz F: 09-11-2025 P: Alessio Lisci L: Pamplona. Instalaciones del C.A. Osasuna en Tajonar. T: Fútbol. Entrenamiento del primer equipo.
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Alessio Lisci observa el entrenamiento de Osasuna después de la derrota en Sevilla, la séptima en 12 partidosJ.P. Urdiroz
A: J.P. Urdíroz F: 09-11-2025 P: Alessio Lisci L: Pamplona. Instalaciones del C.A. Osasuna en Tajonar. T: Fútbol. Entrenamiento del primer equipo.

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Gorka Fiuza

Publicado el 10/11/2025 a las 05:00

Consumidas 12 jornadas de Liga puede decirse que este Osasuna ni vence ni convence, pese a detalles interesantes que se han visto en algunas fases en El Sadar. La cruda realidad deja a los rojillos en la antesala de los puestos de descenso, a un punto de distancia tras los resultados del domingo. Dentro del club hay una convicción: toca asumir las complicaciones y marcar el objetivo de lograr la permanencia. No era la idea inicial cuando desembarcó Alessio Lisci, pero la inercia negativa y la máxima igualdad dibujan un escenario de turbulencias. 

Las alarmas se han encendido después de haber perdido tres de los últimos cuatro partidos, el último contra un Sevilla que se impuso sin desmelenarse. Porque a Osasuna, en su situación actual, le penalizan con lo justo. La derrota contra el Celta en El Sadar (1-2) fue la muestra más clara en una derrota que hizo mucho daño. Las dos salidas posteriores dejaron un empate en Oviedo (0-0) y el tropiezo en el Sánchez-Pizjuán (1-0), el sexto a domicilio en siete jornadas. Insostenible. 

Hay otra estadística que muestra el profundo problema de Osasuna para sacar partidos adelante: ha perdido 7 de los 12 encuentros (casi un 60%). Números insuficientes para un proyecto que generó gran ilusión con el desembarco de Lisci y que ahora vive sus horas más bajas. Los 11 puntos actuales son el peor saldo en este ciclo reciente en Primera junto a la temporada 2020-21. Los síntomas no son nada positivos. 

EL PEOR VISITANTE: UN PUNTO Y UN SOLO GOL

En la coctelera de factores que inciden en la primera crisis de la era Lisci hay que empezar destacando el rendimiento a domicilio, muy flojo pese al complicado calendario que había por delante. Osasuna tenía la opción de dar un paso adelante contra Oviedo y Sevilla, rivales más accesibles, pero no ha despejado las dudas. Ni mucho menos. 1 punto de 21 posibles le dejan como el peor visitante. En el expediente lejos de El Sadar figura un solo gol a favor -y de penalti-, la peor producción ofensiva de la Liga. Ni con el sistema de tres centrales ni con el de dos, usado en el Tartiere y en el Pizjuán, ha cambiado la tendencia. Cierto es que los rojillos han estado cerca de puntuar en algunas citas al caer por la mínima. Los números en Pamplona salvan a la papeleta gracias a los 10 puntos cosechados en 5 jornadas. 

EN BUSCA DE UNA IDENTIDAD

A los resultados, lo más importante, se añade otra sensación que agudiza las malas sensaciones: una indefinición en la propuesta de juego de Lisci, que ha ido alternando planteamientos y sistemas. Lo que comenzó con detalles del juego dinámico que le gusta al romano ha acabado en una versión más compacta, pero sin llegar a ser fiable. Además, fallos groseros individuales han marcado el camino y han mostrado un déficit en la capacidad competitiva, básico en la categoría. 

LAS LESIONES Y LA GESTIÓN DE UNA PLANTILLA CORTA

En la ecuación cabe nombrar las lesiones que, sin duda, han mermado a un Osasuna que ya de base contaba con una plantilla demasiado corta. Las bajas de Rosier e Iker Benito han dejado huérfano el perfil diestro y Aimar Oroz, faro indiscutible, se ha ausentado mes y medio. Ahora se ha sumado la ausencia de Budimir. De todas formas, tampoco es que Lisci haya mirado excesivamente al banquillo en busca de soluciones, haciendo incluso más reducido el fondo de armario. Se ha apreciado falta de energía. 

Osasuna está a tiempo de todo, para lo bueno y lo malo. Debe despertar antes de que sea tarde.

La colección de errores

Hay detalles que marcan las diferencias y Osasuna, gota a gota, ha ido dejando una colección de errores muy significativos que han frenado sus opciones. El fútbol es un juego de aciertos y errores, pero algunos de esos fallos han sido muy llamativos y en momentos clave en el caso de los rojillos. A perro flaco todo son pulgas. 

Demasiados regalos en las áreas, donde se decide todo. Ocasiones cantadas que se han fallado, concesiones groseras y también decisiones arbitrales que han perjudicado. Éste es otro de los pilares que explican la situación actual.

OCASIONES CLAMOROSAS Y FALLOS GRAVES

Este museo particular de los lamentos comenzó especialmente contra el Espanyol en la tercera jornada, partido que acabó con derrota (1-0). Osasuna perdonó dos ocasiones clamorosas: un mano a mano de Budimir y, especialmente, un disparo a bocajarro de Catena. 

En la siguiente salida, en La Cerámica, se volvieron a cometer fallos: Osasuna se acuerda ahora de lo caro que costó la autoexpulsión incomprensible de Rosier. Fue capaz de adelantarse pero luego no tuvo gasolina. 

Cinco días después, a los de Lisci se les escapó la victoria en el último suspiro contra el Elche por un error de Sergio Herrera, quien está sujetando al equipo con sus actuaciones. También clamó al cielo la desconexión de Alejandro Catena contra el Betis en La Cartuja para servir en bandeja el 1-0 en una primera parte calamitosa en líneas generales. 

En esta colección tiene hueco otro de los que han dado mucho, pero no atinaron en el momento justo. Budimir, que venía de fallar una ocasión ante Oblak para el 1-1 en Madrid, firmó un doblete contra el Celta. Pero después perdonó un penalti lanzado a lo Panenka. Luego llegó el harakiri rojillo y la remontada viguesa. 

Capítulo aparte merece también la clara ocasión desaprovechada por Raúl García de Haro contra el Sevilla, que hubiese supuesto el empate. No acertó en el mano a mano contra Vlachodimos. 

DOS PENALTIS

Osasuna no ha llegado a esta situación por errores arbitrales, pero es verdad que ha habido dos jugadas que no han acompañado en el apartado arbitral. En el saldo de errores ajenos se suma un penalti a Víctor Muñoz no pitado contra el Espanyol y otro a Raúl García de Haro contra el Villarreal. Incomprensible con la herramienta del VAR, que sí funcionó adecuadamente para advertir de la infracción de Moi Gómez en Sevilla.

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