Análisis
Las dudas que está dejando el Osasuna de Lisci
El proyecto de Lisci genera las primeras dudas: no se ve a un equipo con un estilo reconocible


Publicado el 30/09/2025 a las 05:00
Alessio Lisci tiene mucho trabajo por delante. Su Osasuna está verde, en construcción suele decir él, mientras la competición, que sigue su curso, no espera a nadie. Con siete jornadas disputadas, sería un error hablar ya de situación de alarma, pero sí conviene exponer un análisis de este momento gris que arroja las primeras dudas. La preocupación es extensible al aficionado y al club. No tanto por la puntuación que figura en la clasificación, a dos unidades de los puestos de descenso, como por las malas señales que se están emitiendo últimamente.
LO PEOR: NO SABER A QUÉ SE ESTÁ JUGANDO
La llegada de Lisci a Osasuna ha supuesto un cambio importante. Seguramente más que la transición de Jagoba Arrasate a Vicente Moreno. Cada entrenador tiene su librillo, fundamentado en sus ideas, pero lo cierto es que por ahora no se ha visto a un equipo con identidad. No ser reconocible y no saber a qué se juega es un verdadero problema para un Osasuna que tradicionalmente se ha sustentado en un estilo porque nunca le va a alcanzar el talento individual para colocarlo como arma principal. Al italiano se le había catalogado como un técnico que buscaba la agresividad en la presión, la velocidad y la carga de centros al área. Sin embargo, esta idea se ha asomado solo en algunas fases de El Sadar. En otras ocasiones, se ha visto a un equipo más reactivo en su campo, pero este planteamiento tampoco se está ejecutando bien. Osasuna no es fiable.
ERRORES IMPERDONABLES MÁS ALLÁ DEL COLECTIVO
El rendimiento individual tampoco está acompañando. En las últimas jornadas, se han concedido errores que han ocasionado un precio elevado. Todo ha pasado en una semana. Rosier veía una innecesaria segunda amarilla en Villarreal que condicionaba la segunda parte; Sergio Herrera cometía una pifia contra el Elche en el tiempo de prolongación; y Catena, sobre todo, y Boyomo entregaban dos regalos contra el Betis que costaban dos goles en la primera parte, en claros síntomas de falta de concentración. La Primera División ni el deporte en general perdonan fallos así de llamativos.
DE LOS PEORES EN GOLES, DISPAROS Y CÓRNERS
Hay números que reafirman este mal momento. Los rojillos son el tercer peor equipo menos realizador (5 goles, solo mejor que Girona y Oviedo); son también antepenúltimos en disparos a puerta (20, solo mejor que Oviedo y Valencia); e igualmente ocupan esa posición en córners lanzados (16, solo mejor que Levante y Oviedo). Además, Osasuna es el decimocuarto en centros al área, una virtud clásica de este equipo, y el decimosexto con más acierto en el pase tiene en campo contrario.
DE LOS EQUIPOS QUE MÁS TIROS CONCEDEN
En la fase defensiva, Osasuna no está saliendo bien parado tampoco. El cuadro de Lisci es el quinto que más disparos concede de la Liga y tiene a Sergio Herrera como uno de los destacados. El meta de Miranda de Ebro es el segundo que más intervenciones ha realizado, con 37 en estas siete jornadas, tras el oviedista Escandell.
UN PASO ADELANTE A BALÓN PARADO
La temporada pasada, Osasuna era uno de los más fuertes en las acciones de estrategia. Había riqueza en los movimientos que estaban previamente muy preparados, al aprovechar los buenos lanzadores y los buenos rematadores. Los rojillos por ahora no han podido plasmar un rendimiento positivo en este sentido. Catena, Budimir, Torró o Herrando son futbolistas muy aprovechables para rematar córners y faltas.
LOS ATAQUES PASAN POR VíCTOR
Lisci probó por primera vez la dupla Raúl-Budimir, algo que no funcionó. Jugar con dos nueves no le ha ido bien en la historia reciente a Osasuna. Era un reto que se había marcado el italiano al llegar. Por ahora, la única luz en ataque parece ser la de Víctor, que se está exprimiendo con su velocidad. Los rojillos también están en los primeros lugares de buscar el pase largo hacia sus delanteros.
ALGUNAS DECISIONES QUE NO SE ENTIENDEN
Hay tiempo de dar con la tecla, pero ha habido algunas decisiones raras. Por ejemplo, el cambio de Herrando en el descanso de Sevilla, cuando era el central que menos había fallado, o la apuesta de Juan Cruz como carrilero derecho contra el Elche por citar algunas. Tampoco se entiende los pocos minutos de Iker Muñoz. Lisci está siendo intervencionista por los numerosos cambios sobre la marcha de posiciones y sistemas, y ya ha dejado su sello para dar instrucciones continuamente como pasó en La Cartuja, como Sergio Herrera como mensajero.
LISCI HACE AUTOCRÍTICA EN SEVILLA Y ESO SE APLAUDE
“La primera parte es muy mala, la peor de la temporada sin ninguna duda. No debe pasar. Cuando se falla en tantas cosas en una mitad, la culpa es del entrenador, no hay más historias”. Fueron las palabras en caliente de Alessio Lisci en Sevilla. No puso paños calientes por lo que había sucedido, lo que se agradece. La autocrítica es el primer paso para mejorar.
LOS CONTRATIEMPOS EN UNA PLANTILLA CORTA
Las últimas bajas han dibujado un escenario de escasez de efectivos tras apostar por una plantilla corta en el mercado. Las lesiones de Aimar y Moi, la expulsión de Rosier o las bajas de última hora de Rubén y de Juan Cruz han trastocado a un entrenador de clara predisposición por un núcleo duro.
EL RENDIMIENTO INDIVIDUAL DE JUGADORES
Paradójicamente, los datos físicos de los jugadores en Sevilla fueron muy destacados en el esfuerzo, lo que no quita que hubiera fallos imperdonables y decisiones sorprendentes por parte de los futbolistas. Un punto de mejora para volver a la buena senda.
BROTES VERDES EN EL PUNTO DE PARTIDA
También hay motivos para el optimismo al observar el final de pretemporada y fases del inicio del campeonato, con un Osasuna bien trabajado, con equilibrio, energía y transiciones verticales.