Entrenador
Así se fraguó el fichaje de Lisci: su deseo, llamadas entre clubes, un acuerdo en caso de ascenso...
Osasuna y Mirandés abordaron en buena sintonía el futuro del italiano, cuya prioridad era recalar en Pamplona. Una fuerte apuesta mutua que incluye una cláusula de rescisión de 6 millones de euros


Publicado el 26/06/2025 a las 05:00
Alessio Lisci ya es nuevo entrenador de Osasuna y atrás quedan semanas de gestiones de despacho que no han trascendido y que han posibilitado que el italiano desembarque en Pamplona. Tanto el club rojillo como el técnico agradecieron públicamente el comportamiento del Mirandés, que dio facilidades para garantizar su salida a El Sadar pese a estar inmerso en el playoff de ascenso. Osasuna ya había negociado con sus agentes las condiciones para su fichaje por dos temporadas. Uno de los técnicos de moda, con solo 39 años, ha despertado ilusión en la masa social.
El romano fue el elegido. Ya estaba marcado en rojo y la ronda de contactos que mantuvo el club con entrenadores a principios del mes de junio confirmó la decisión. Carles Martínez, del Toulouse, fue la otra gran alternativa. Convenció su forma de trabajar, su carisma y su potencial. Lo ha demostrado en el Levante y en el Mirandés. Osasuna no fue el único club interesado en Lisci. Estaba en el radar de equipos ingleses, incluso el Middlesbrough de la Championship (segunda categoría) formuló una oferta en una búsqueda de entrenador que ha resuelto nombrando esta semana a Rob Edwards.
LIBERADO EN CASO DE ASCENSO
Emergió entonces el claro deseo del italiano. No hizo caso al mercado hasta que apareció Osasuna en su camino. Lo “paralizó” todo, tal y como desveló en su presentación. Quería recalar en Pamplona una vez terminada su etapa en el Mirandés, que seguía asombrando al mundo futbolístico en la carrera a Primera. Lisci terminaba contrato en junio, por lo que era libre para decidir su futuro, pero en caso de ascenso existía una penalización de 500.000 euros para salir.
Todas las partes pusieron las cartas sobre la mesa. Existe una gran sintonía, como se puede evidenciar en la cesión de jugadores o disputa de amistosos (habrá uno esta pretemporada). También hay una gran complicidad entre Lisci y los rectores del Mirandés. Hubo contactos entre clubes. El presidente Luis Sabalza habló con el mandatario de la entidad burgalesa, Alfredo de Miguel, y Braulio Vázquez hizo lo propio con Alfredo Merino, director deportivo, para desatascar el futuro del entrenador, sobre todo si se producía el salto a Primera.
Se alcanzó un acuerdo por escrito para que, en ese supuesto, el entrenador quedara libre sin tener que desembolsar cantidad alguna, dentro de un marco de confianza en el día a día. Nadie tensó la cuerda. No habría impedimento. Se abordó el asunto con naturalidad y se dio carpetazo para centrar el foco en el reto del ascenso. El Mirandés, comprensivo con la oportunidad que tenía su míster, hizo méritos para la gesta, pero se quedó a las puertas, lo que no eclipsa una temporada histórica. Por tanto no hubo que hacer valer dicho pacto. Expiraba el contrato del entrenador.
SU BLINDAJE, 6 MILLONES
Osasuna y Lisci habían acordado una relación por dos temporadas en una negociación que no tuvo otros planteamientos de temporalidad. El club entendía que era una apuesta superior al año y el entrenador también buscaba cierta continuidad. Desde El Sadar se le ve como un técnico de presente y futuro. Se quería abrochar otro año adicional por si su papel llama la atención tras la temporada que se avecina. La cláusula de rescisión de Lisci queda fijada en 6 millones, según ha podido conocer este medio. Una cantidad que se considera razonable en el contexto de los banquillos (por ejemplo, el Aston Villa pagó dicha cifra por Emery al Villarreal). Así se cocinó la contratación de Lisci hasta 2027.