Adiós
Pablo Valencia: "Tajonar me ha dado amigos para siempre"
El de Beriáin ha hecho camino como rojillo en dos etapas y ha llego a asumir el rol de tercero meta en el primer equipo. Ahora le toca vivir nuevos retos “para crecer”


Publicado el 15/06/2025 a las 05:00
En la hemeroteca particular de Pablo Valencia (Beriáin, 2001) figura la permanencia agónica del Promesas y la final de Copa en La Cartuja como premios en su vitrina particular. Pisó Tajonar por primera vez en Fútbol 7, tuvo que salir y regresó en juveniles. Después ha sido tercer meta en muchas fases, a la sombra de Sergio Herrera y Aitor Fernández. En el filial ha compaginado protagonismo con Stamatakis. Ahora abrirá otra puerta.
¿Cómo ha vivido el final?
El final ha sido inmejorable. Después de todo el año sufriendo... Hemos logrado salvar al Promesas y he sido bastante partícipe. Siento alegría.
Y vaya desenlace con permanencia de infarto.
Estaba con Xabi (Huarte) abrazado en el banquillo y no queríamos ni mirar. Me acuerdo perfectamente. Nos dijimos: “¿Cómo podemos acabar así?”. Y de repente llegó el gol. Fue increíble.
¿Cómo ha ido asimilando que se acababa su ciclo?
No te lo dicen pero te lo vas oliendo. Llega una edad en la que en el Promesas no pintas mucho y dar el salto arriba es muy complicado y siendo portero ni te cuento. Lo iba hablando con el representante. Toca salir. Seguir en el Promesas no tiene sentido.
¿Le ve el lado positivo?
Sí, es que si quieres crecer tienes que salir. Es muy difícil dar el salto. Osasuna está en Primera, consolidado y tiene dos porteros espectaculares.
Ha tenido el rol de tercer portero en el primer equipo.
He aprendido muchísimo en el día a día con Richard (Sanzol), Sergio y Aitor. No me lo hubiese imaginado nunca. Ha sido un sueño. Me han tratado como uno más, siempre me han ayudado.
¿Qué momentos tiene marcados?
Me quedo con el último día, esa salvación del Promesas. Ha sido un año tan intenso que lo tengo marcado. También recuerdo la final de la Copa, fui el tercer portero. Eso me lo llevo a la tumba. He mamado El Sadar con mi padre desde pequeño y ha sido un sueño. Recuerdo otra gran cita como la Supercopa en Arabia.
¿Qué recuerda de su aterrizaje en Osasuna?
Llegué en el primer año de Fútbol 7, antes no había fútbol sala. Venía del Beriáin. Me llamó Roberto Santamaría para entrenar y estuve tres años. Después en el segundo año de Infantil no contaron conmigo y salí al Pamplona. Estuve tres años. Era un crío y quería jugar al fútbol. Iba a Lezama una vez a la semana, sentías que estabas en el foco y tenías posibilidades. Después en el paso a juveniles me propusieron volver a Osasuna, otra vez Roberto Santamaría. En el División de Honor hacía ya entrenamientos con el Promesas. Para mí ya era un sueño. Salí cedido a la Mutilvera. Ahí conocí el fútbol de verdad.
¿A qué se refiere?
Fue uno de los mejores momentos en mi carrera. Hasta entonces vives en una burbuja, has renovado con Osasuna, sales cedido y te das cuenta que la gente va a disfrutar. Iban de trabajar a entrenar. Un ambiente muy bueno. Volví a Segunda RFEF al Promesas y no jugué mucho al estar Darío, que era un porterazo. Luego en Primera RFEF ya jugué más.
¿Alguna vez pensó que podía debutar?
Sinceramente siendo portero lo he visto muy lejos. Rellenabas la convocatoria pero si pasara algo estabas ahí. No ha habido suerte y tampoco me machaco con eso. He entendido mi rol siempre. Lo más cerca que estuve fue en San Mamés, Sergio Herrera tenía cinco amarillas y estábamos Aitor y yo solos. Pensé que igual podía ser.
¿Cómo ha sido la convivencia con Sergio Herrera y Aitor?
Son muy cercanos, me han ayudado en todo. Estoy muy agradecido, te integran en la plantilla. Eras uno más en cada ejercicio. Cuando subía intentaba fijarme en ellos. Siento que he aprendido mucho en lo deportivo y también cómo ha gestionado Aitor el hecho de no jugar con su comportamiento, son momentos que le va a tocar a un portero.
Sergio Herrera está marcando una época.
A él no se lo he dicho nunca pero con él he aprendido a competir. Es increíble el carácter que tiene.
¿Qué destaca de lo que le ha aportado Tajonar?
Sobre todo Tajonar me ha dado amigos para siempre. Me quedo con las personas que he conocido todos estos años. Hemos hecho un grupo que siempre ha estado unido. Encontrar eso fuera va a ser muy difícil. Y deportivamente he crecido. La Primera RFEF no es fácil y hacer este camino supone un gran trabajo.
En la celebración ya se vio el buen clima.
Si digo la verdad salimos hasta el día siguiente, pero nada más acabar nos sentamos con Ibaider, Xabi, Christian... Los que llevamos toda la vida ahí. Y nos echamos una cerveza sin pensar en nada, estábamos agotados de este año.
¿Cuál es su horizonte?
Nunca me he visto en esta situación. Tengo muchas ganas de conocer mundo más allá de Osasuna. Lo necesito para crecer, toca salir y afrontar nuevos retos.
¿Tiene algo en mente?
Estoy abierto a todo. Si es fuera no me importaría, hay nivel en algunas ligas, pero si es en España la adaptación sería más fácil, aparte de la repercusión. Aún es pronto, así que paciencia.
¿Qué Osasuna deja?
Veo al club asentado. Llevo desde los 12 años y he vivido de todo. Me acuerdo de la agonía de Sabadell y ahora casi tocamos Europa, con el Promesas en Primera RFEF. Dejarlo así es un gusto. Los que vengan detrás les toca seguir esta línea.
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