Exrojillos
La apuesta de Braulio que no triunfó en Osasuna y ha descendido a Segunda en Grecia
De promesa en LaLiga a un presente amargo en un modesto club griego


Publicado el 10/06/2025 a las 05:00
Rober Ibáñez, aquel extremo con talento y desborde que llegó a Osasuna en 2018 como una firme apuesta de Braulio Vázquez, ha vivido a sus 32 años un descenso en Grecia con el PAS Lamia, en el que puede ser uno de los últimos pasos de una trayectoria marcada por las lesiones y la falta de continuidad.
El valenciano recaló en Osasuna en el mercado de 2018 como cedido, procedente de un Getafe que acaba de firmarlo procedente del Valencia. Braulio Vázquez, ya entonces director deportivo del club rojillo y buen conocedor del mercado levantino, confió en su potencial como revulsivo ofensivo en un equipo que aspiraba al ascenso a Primera División. Esa media campaña disputó 17 partidos, de ellos 10 como titular, y marcó dos goles.
Finalizada la cesión, Rober Ibáñez regresó al Getafe, pero en la máxima categoría no tuvo continuidad de la mano de José Bordalás. Así, en el siguiente mercado de invierno repitió la experiencia y volvió a salir a préstamo a Osasuna, aunque en esta ocasión el club navarro se reservó una opción de compra por 3,5 millones.
Su participación en Osasuna fue similar a la de campaña anterior, con 11 titularidades repartidas en 13 partidos para dos goles, si bien esta vez sí logró el éxito colectivo del ascenso, en la primera temporada de Jagoba Arrasate en el banquillo navarro.
Ese verano, Osasuna negoció con el Getafe para hacerse con el jugador en propiedad, lo cual consiguió por 2 millones de euros. Sin embargo, los recurrentes problemas físicos le impidieron asentarse en el once titular y tras el parón por la pandemia dejó de entrar en los planes de Arrasate.
A partir de entonces, Ibáñez cayó en un baile de cesiones y regresos entre Leganés y Osasuna, llegando a protagonizar tres etapas distintas en cada uno de esos dos equipos sin demasiado éxito. Y su siguiente paso, último en el fútbol español, le llevó al Levante, a Segunda División, donde jugó entre 2022 y 2024 sumando solo 13 partidos como titular y 4 goles.
Con 31 años, la carrera deportiva de Rober Ibáñez parecía llegar a su fin y, de hecho, estuvo sin equipo durante meses. Fue un modesto club heleno, el PAS Lamia 1964, el que le reclutó en el mercado de invierno para intentar esquivar el descenso de la Superliga griega.
No obstante, su llegada no ha impedido que el Lamia terminará la liga regular y la fase de descenso en última posición, certificando la pérdida de categoría, en una competición dominada por los goles de los españoles Jefté Betancor (pichichi) y Loren Morón (tres veces elegido jugador del mes).
La apuesta de Braulio por Rober Ibáñez respondía a su perfil dinámico, desequilibrante y versátil en banda, pero las lesiones truncaron su progresión. Curiosamente, el director deportivo rojillo tiene este verano el cometido de encontrar a un jugador de similares características para cubrir el hueco dejado por Bryan Zaragoza y, antes, Ez Abde, dos de los extremos de relumbrón que, de su mano, han dado lustre a Osasuna en las últimas campañas.