Puntazo, y sabe a poco
La de Budimir tras el empate, las de Raúl García de Haro, las de los rojillos...


Actualizado el 11/05/2025 a las 23:39
Es un puntazo, y quien no lo quiera ver debe ir al oculista. Sin más. Y lo que más nos escuece es que Osasuna se vuelve de Sevilla con la sensación de poder haberle metido mano al flamante finalista de la Conference League, competición por la que los rojillos andan suspirando y que a falta de tres jornadas la tienen a dos puntos. Ojo, y con dos partidos seguidos en casa, el jueves contra el Atlético y el domingo contra el Espanyol. Vienen curvas...
Curvas las de Moreno, que sigo insistiendo que debería quedarse un año más. Porque sabe llevar al equipo, porque tiene al lado a un tío que sabe de pizarras más que los fabricantes de tizas y borradores en un simposio. Porque con la plantilla que tiene, seamos honestos, saca petróleo. No hay más cera que la que arde, pero hay que ver cómo arde.
Bomba Estéreo anda pegándole fuego a LaLiga, con su canción, con el balón de llamas. En una competición que ha encargado kilo y mitad el Barça de Flick, ese equipazo que le mete cuatro al Madrid pero encaja tres, que le remonta al Inter de Milán pero sucumbe en la prórroga por errores de los juveniles que saca el alemán al verde. Juveniles que ojo el año que viene la que pueden liar. Los merengues pensando ya en el Mundialito. Esperemos que los del Cholo vengan a El Sadar con el mismo pensamiento, o que Sorloth se calme un poquito que me va a infartar a Pitxorronga.
Infartar casi hace el menda lerenda en la Media Maratón de Pamplona. Cinco minutos más lento que el pasado año, dos horas y ocho minutos para desesperación de la liebre Imbuluzqueta, que iba marcando los tiempos pero al final encontró conversación con el amigo de la bici, con los de la organización y con cuanto nos cruzábamos. Y es que uno no está para correr y hablar, y mira que me gusta hablar. Vamos al fútbol.
Osasuna hizo un tremendo encuentro en el Benito, que no bonito, Villamarín. Un primer tiempo contemporizando y fiando todo al talento de Bryan. Que lo desplegó, pero se pasó de chupón. A ver, que le entiendo. Que los de Múnich han dicho que pasan de su culo y que lo tienen que colocar, con lo cuál el mocete se tiene que labrar un futuro mejor y opositar para que alguien lo quiera. Aquí, entre tú y yo, Zaragoza. Hazme caso, que no vas a tener problemas en buscar novias, y no hablamos de la UD Mutilvera y su regreso a la Segunda RFEF, código postal incluido en la grada bética.
El caso es que mientras que el 31.192 campaba por la zona de la afición visitante, los rojillos eran capaces de frenar a Lo Celso, Cucho, Ruibal, Carvalho y compañía en un once local donde el míster rotaba tras la batalla europea. Y a la contra, Bryan perdonaba y chupaba en exceso cuando se podía dar un pase para buscar el gol. Cosas de la vida, cosas del fútbol...
Fútbol que en el segundo tiempo volvía con la magia de Isco desde el minuto 46 y que fue llenando el campo con gente como Fornals, Antony, Jonhy y compañía en una plantilla con un fondo de armario que parece el de cualquier mansión de Beverly Hills. Y de una jugada de Alarcón salió el 1-0, cuando Osasuna se estaba hundiendo por inercia. Un centro con rosca, una internada del Cucho y cabezazo a la red ganando la partida a un Catena blandito.
Osasuna nunca se rinde. Y eso está claro. De modo que los rojillos, por qué no, fueron a por el empate. Y no sólo lo encontraron, sino que merecieron más. Esa salida por el centro, con balón a la derecha, con un centro con música de Rubén Peña, haciendo del otro Rubén, esa espaldinha de Oroz sin querer queriendo y ese empalme de Budimir para romperla y contestar a un tal Rapinha que le igualaba en la tercera plaza de goleadores. Al croata le vas a quitar el caramelo...
Y casi nos endulza poco después, con un envío desde el lado contrario que le dejaba sólo, que le permitía cabecear abajo y que encontraba una manopla milagrosa de Adrián para evitar el segundo de Ante. Manopla que volvió a sacar el meta local con el cabezazo de Raúl García de Haro, que entraba para hacer de Budimir. Y que tuvo dos claras y una meridiana para haber metido tres puntos ricos, con sabor a viaje al otro lado de los Pirineos, al zurrón rojillo y que sin embargo no se pudo lograr el premio.
Gran Osasuna, hagan lo que hagan. Pese a los exiguos números que presentan lejos de Pamplona, la verdad es que se están marcando un temporadón. El pichichi croata lo dejó bien claro, es momento de dar la cara en Pamplona y lograr dos victorias en los dos encuentros que vienen, contra colchoneros y contra el Espanyol. Ganarlos nos dejaría, casi con certeza, en Europa. Y aunque no nos deje en esos puestos, qué gozada sería mojarle la oreja a los de Simeone y luego a los pericos, cerrando el año en Mendizorroza donde todo podría quedarse por decidir, Europa nosotros y salvación los babazorros. ¿Qué no?
Que no, que pese a llevar ritmo de seis minutos el kilómetro, no voy a dejar de correr medias. Me mola, es deporte y se puede cruzar la meta con mensajes originales y bonitos. Aunque mi nena insista en que eso no es correr, sino trotar, ya voy pensando en la siguiente. La Media San Fermín. Hasta junio hay tiempo para prepararla, a ver si esta me va algo mejor. Mientras tanto estaré pendiente de la chavalería rojilla, que la cosa pinta bien y estos sí que saben lo que son las carreras de fondo. Eso sí, Bryan... ¡Suéltala!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!