Opinión
Jugar al mus descubierto


Publicado el 11/04/2025 a las 13:56
Es difícil explicar a los que vienen que cuando el futbol empezó no se podían hacer sustituciones. Acababan jugando los mismos que habían empezado menos los que se habían lesionado. Si no jugabas de inicio te quedabas en blanco y seguimos con la idea de que o eres titular o estás en un segundo nivel. Pasaron muchos años hasta que se permitieron las sustituciones y poco a poco se ha llegado hasta las cinco actuales que, si se alcanzan, permiten cambiar de hombres hasta casi el 50%. Las plantillas han crecido y las rotaciones y cambios están a la orden del día.
Eran los tiempos de “a mí el pelotón, Sabino, que los arrollo” que han dado paso a los actuales en que los equipos juegan cada vez más de farol para confundir y plantean un juego más complejo y con planes cambiantes durante los noventa minutos. Se juegan más partidos a más ritmo y ya no es posible “jugarlo todo” porque con tanta igualdad la frescura en una acción determinada (los detalles) determina el signo de los resultados. Aunque algunos se quejan de los calendarios tan apretados, no van a ir a menos sino todo lo contrario.
En este contexto, los rojillos presentan el once inicial con menos rotaciones. El tercero con menos minutos de jugadores de refresco en las sustituciones tras Real Madrid y Sevilla. Sexto equipo con mayor media de edad (ponderada por minutos jugados) de los jugadores (27.53). El mayor es el Rayo (29.30) y el menor el Valencia (24.81). Tampoco cuenta con la frescura que dan los jugadores jóvenes que vienen destacando en el filial y “ponen las pilas” al resto. Después del debut de Yan Diomande (que inicio la jugada del penalti en Leganés) es el único de la categoría donde no ha debutado ningún jugador del segundo equipo.
Vicente Moreno lleva toda la temporada descubriendo sus cartas en el momento en que se reparten. Y los demás equipos no lo hacen. Algunos jugadores se especializan en jugar los últimos treinta minutos para ofrecer alternativas y girar los partidos cuando el resto aparecen cansados y algunos con riesgo de expulsión. Ser suplente ya no es signo de debilidad sino en ocasiones todo lo contrario. Se trata de aprovecharlo, pero para eso hay que contar con la complicidad del entrenador que lo valora y premia en su justa medida. Y puestos a elegir, qué mejor que salir a jugar descansado cuando los demás no lo están.
Para poder utilizar a más jugadores hay que desarrollarlos con minutos y entrada en las rotaciones. Hay jugadores que, por sí mismos, no son capaces de salir de la espiral, no me ponen, me enfado, no entreno y no me vuelven a poner. Es el arte tan difícil del cuerpo técnico el que pone a todos en canción y los mantiene activos porque hay momentos para todos, incluyendo a los del filial entrando en la dinámica del equipo. No se trata de regalar nada a nadie sino de regalar al equipo la mejor versión de cada uno de sus jugadores.
Javier Belloso Ezcurra es Doctor en Matemáticas y Estadística