Banquillo

La mala dinámica de Osasuna y el crédito de Vicente Moreno

El club confía en que reconduzca la situación, pero valora el relevo en el banquillo si no hay una reacción

Vicente Moreno se dirige a los jugadores este viernes en Tajonar tras el regreso de Barcelona
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Vicente Moreno se dirige a los jugadores este viernes en Tajonar tras el regreso de Barcelona
Vicente Moreno se dirige a los jugadores este viernes en Tajonar tras el regreso de Barcelona

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Gorka Fiuza

Publicado el 29/03/2025 a las 05:00

La derrota en Barcelona y sobre todo la pobre imagen de la primera parte han mermado el crédito de Vicente Moreno al frente de Osasuna. La mala dinámica del equipo, con una sola victoria en los últimos cinco meses, pone el foco sobre el banquillo y se valora un cambio de entrenador si no se aprecia un cambio a corto plazo. Restan diez jornadas. Las sensaciones y el resultado de las citas inminentes marcarán el rumbo de los acontecimientos, con la idea principal de tratar de sacar la situación adelante bajo su mando. 

En el club siguen confiando en que se produzca una mejoría sin tener que recurrir al cese en el banquillo, pero esa convicción va perdiendo fuerza. El objetivo pasa por, al menos salvar la temporada, y conseguir la permanencia con Vicente Moreno. El colchón de seis puntos sobre la zona roja ha permitido mantener esta postura en las últimas jornadas pese a la espiral negativa que sigue sin solución.

La gota que casi colma el vaso llegó con el tropiezo en El Sadar contra el Getafe, antes del parón por selecciones. Se encendieron las alarmas por la incapacidad mostrada, pero desde Osasuna se propusieron esperar a que se retomara la competición, con un duro calendario eso sí, para calibrar el grado de respuesta. Independientemente del resultado se quería tomar el pulso y testar la capacidad competitiva. Llegaban las visitas a Montjuic, San Mamés y Butarque, este último un partido importante por la permanencia. Hay mucho en juego.

El primer tiempo contra el Barcelona mostró la peor cara. Un equipo vulnerable, inseguro y sin colmillo en los últimos metros. Más allá del 2-0, las grietas defensivas resultaron evidentes. Ya son 11 jornadas consecutivas sin dejar la puerta a cero, un dato opuesto a la fiabilidad buscada. Cierto es que el examen fue contra el rival más goleador. Llovía sobre mojado. Argumentos para buscar reacción desde el relevo en el banquillo.

Sensación que se enfrió en la segunda parte, cuando se logró frenar la sangría pasando a jugar con tres centrales. Incluso hubo ocasiones para acortar distancias. Parecía el camino a seguir, aunque el líder jugó con la ventaja a favor.

DINÁMICA PREOCUPANTE

Consumado el 3-0, la idea sobre el futuro de Vicente Moreno sigue siendo la misma, con razones nítidas para el cambio a tenor del primer tiempo pero con argumentos para mantenerle en el cargo por los ciertos brotes verdes que aparecieron tras el descanso. En todo caso, el nivel de preocupación es elevado por la dinámica de resultados y malas sensaciones que viene encadenando Osasuna.

La situación clasificatoria con 33 puntos en 28 jornadas no resulta tan dramática como la deriva que viene dibujando un equipo que sumaba 21 puntos en 12 jornadas y que ha conseguido 12 en los siguientes 16 compromisos.

Una vez apagada la llama europea, Vicente Moreno centró su discurso el miércoles en “conseguir el objetivo cuanto antes” mirando de lleno a la permanencia. Ha pasado a ser premisa fundamental al ver que la renta, lógicamente, se ha ido esfumando y el peligro es real. Un contexto que resultaba inimaginable a finales de año.

12 puntos de 48 posibles, solo una victoria a domicilio, ocho partidos con ventaja en el marcador que no han acabado en victoria y un número desorbitado de empates (12) son cifras que a grandes rasgos muestran las costuras de este Osasuna tan apático.

UN VESTUARIO 'TOCADO'

La fotografía se completa con la imagen de un grupo sin energía en los últimos tiempos, lo que apunta a una gestión de la plantilla discutible por no haber refrescado las piezas. El rendimiento individual de jugadores capitales ha bajado en sintonía con la espiral negativa.

Se suma además el componente anímico, golpeado por los resultados. “No estamos bien, llevamos un tiempo en el que nos está costando, sobre todo, en lo anímico. Desde dentro somos conscientes de ello”, decía Rubén García en Barcelona.

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