Banquillo
Vicente Moreno sigue, pero pierde el crédito para el próximo curso en Osasuna
El club confía en lograr la permanencia sin un cambio en el banquillo, pero el entrenador pierde los argumentos para continuar a partir de junio


Publicado el 18/03/2025 a las 05:00
Vicente Moreno pasa su peor momento desde que este pasado verano llegó a Osasuna. El inicio prometedor, mirando a Europa, ha dado paso a un equipo desdibujado y en una espiral muy negativa, como quedó patente el domingo contra el Getafe. Toca mirar al descenso, ahora a seis puntos, para garantizar por lo menos la permanencia. El colchón se ha ido diluyendo
En todo caso, pese a la dinámica de una victoria en 15 jornadas, en el club no se ha planteado un cambio de rumbo en el banquillo a corto plazo. Lógicamente el desánimo y la decepción interna ha crecido en las últimas semanas y el crédito ha ido cayendo. El objetivo es terminar la temporada de mejor forma posible consiguiendo la salvación. Hay confianza en que se logre sin tener que recurrir a una decisión drástica.
Osasuna ha ido empeorando su cara, en sintonía con el pensamiento de la entidad sobre la figura del técnico, que termina contrato en junio. A final de año la renovación planeó en el ambiente, pero el club nunca movió ficha y se pospuso la decisión hasta certificar el primer objetivo. Entonces, las dos partes pondrían en común sus intenciones para plantear una posible ampliación del contrato.
PÉRDIDA DE CONFIANZA
En este punto del curso se mantiene la confianza en Vicente Moreno para que termine el curso, pero hasta ahí. Evidentemente esta fase del campeonato ha hecho que las opciones de que continúe a partir de junio sean muy escasas, casi inexistentes. Nada que ver con el pensamiento que existía hasta el mes de noviembre o diciembre. Una crítica que no solo se centra en el técnico, sino que se traslada también al rendimiento de jugadores.
La situación del equipo preocupa y también han llamado la atención ciertas decisiones que han marcado la forma de actuar, como la gestión de la plantilla en el reparto de los minutos. Un modus operandi que nadie discute con buenos resultados, pero que se vuelve insostenible en una dinámica como la actual en la búsqueda de resultados y por la salud del vestuario.