Análisis
Las razones de la caída libre de Osasuna
10 claves para entender la caída del segundo peor equipo de la Liga desde comienzos de noviembre


Actualizado el 18/03/2025 a las 07:42
Es para preocuparse. Doce puntos de los últimos 45. Diez jornadas consecutivas encajando gol. Ocho partidos con ventaja que no acaban en victoria. Seis puntos sobre el descenso. El segundo peor equipo desde comienzos de noviembre. Osasuna se ha caído.
La luz de alarma se ha encendido después de la merecida derrota contra el Getafe, otro capítulo más de esta crisis que por ahora no tiene freno. El desencanto es general en el osasunismo por la imagen que se está ofreciendo, traducida en resultados adversos. En el club se respira inquietud ante una situación que no se contemplaba cuando tras la jornada 12 después de ganar al Valladolid se pisaba con autoridad la quinta plaza. De esas rentas vive este Osasuna desplomado sin remedio aún.


1. LA APUESTA POR UN BLOQUE MUY REDUCIDO
Vicente Moreno es el entrenador de Primera que menos rotaciones realiza. Ha contado por norma general con un grupo corto de futbolistas con el consiguiente riesgo que suponía. La carga de minutos ha pasado factura física y mental para varios de esos intocables de un tiempo a esta parte, pero hay otra lectura no menos importante. Los jugadores con menos participación no han tenido ese pulso y han podido desenchufarse. Hubo un momento significativo, cuando el técnico optó en la tercera ronda de Copa en Tenerife por un pleno de titulares. Una apuesta cargada de intención en este modus operandi que no ha salido nada bien.
2. FALTA DE DISCURSO: NO EXISTE LA AUTOCRÍTICA
El técnico rojillo ha sido desde su llegada una persona que no ha querido entrar en lo concreto en sus largas comparecencias públicas. Su talante es el de cuidar las formas dentro de lo correcto y se respeta que, defendiendo los intereses de su equipo, no quiera dar detalles de los rivales o de su propia estrategia para no dar pistas a nadie. Faltaría más. Sin embargo, su mensaje no está llegando. De puertas hacia a fuera no existe la autocrítica, que se reduce simplemente a decir “yo soy el máximo responsable” o “pedimos perdón a la afición”. Frases hechas que pueden llenar un titular, pero que no ocupan la respuesta que quiere escuchar el aficionado. La grada no sabe de boca de su entrenador cuáles están siendo los problemas que expliquen esta tendencia. No es convincente que la lectura sea hablar de “detalles” o de una “delgada línea” entre ganar o no ganar un partido. La autocrítica, no confundir con flagelarse, aporta siempre un golpe de cercanía.
3. INTENSIDAD: SE JUEGA COMO SE ENTRENA
Lleva semanas Osasuna sin ese punto de intensidad que siempre ha marcado su ADN. Los partidos de El Sadar son el mayor ejemplo. En la primera vuelta, con la misma materia prima, se ofrecía una imagen a la altura de las mejores temporadas. Pero el equipo se ha apagado en cuanto a ritmo se refiere. Cuesta reconocerlo y eso afecta a los ánimos de la grada, callada salvo un sector de Graderío Sur que no baja la guardia. Se juega como se entrena, siempre se ha dicho. Y este aspecto se ha tratado en reuniones de jugadores y técnicos. La última semana, por ejemplo, cuentan que subieron las revoluciones en el trabajo para atajar este problema, aunque ya se vio que ese cambio no fue suficiente para ganar al Getafe.
4. ES EL MOMENTO DE DEMOSTRAR PERSONALIDAD
El foco no solo puede estar en Vicente Moreno, que es evidente que ha tenido errores en la toma de decisiones en las últimas jornadas. En el campo, que Osasuna se deje puntos por no saber gestionar un marcador a favor apunta también a los jugadores. Se echa de menos más personalidad, una mentalidad más fuerte en esos momentos. Ese amor propio que marque territorio. Es el momento de que el vestuario dé el paso, momento de capitanes, momento de análisis y también de mensajes al exterior que en ocasiones se echan de menos, lo mismo que el liderazgo. Un golpe en la mesa, en definitiva.
5. PLANTILLA AGOTADA MENTALMENTE
Aparte del análisis futbolístico existe un claro agotamiento en el equipo, como quedó patente especialmente contra el Valencia y el Getafe, los dos compromisos más recientes en El Sadar. Algo que viene conectado con la gestión de la plantilla. Si no, no se explica la incapacidad de Osasuna para gestionar las ventajas en el marcador. El domingo todo el viento soplaba de cara con el 1-0 justo antes del descanso. No fue suficiente y aparecieron las carencias de golpe. Una falta de consistencia alarmante.
6. DECISIONES TÉCNICAS QUE SON LLAMATIVAS
Dentro de la mala inercia de Osasuna ha llamado la atención la escasa capacidad de respuesta para buscar otros caminos al triunfo, ya que el técnico se ha aferrado a una misma idea y un mismo bloque de jugadores. Especialmente llamativo ha sido el caso de futbolistas con gran proyección relegados a un segundo plano. Jorge Herrando, por ejemplo, viene llamando a la puerta sin éxito ya que solo ha aparecido por sanciones o cuando se ha cambiado el sistema. Ha ofrecido un nivel alto y representa el caso más evidente. Pero otros jugadores emergentes como Iker Muñoz, Abel Bretones o Raúl han tenido menos protagonismo del que se esperaba. Tampoco se explica el ostracismo de Pablo Ibáñez. Planteamientos o cambios durante los partidos han sido fallidos. Arnaiz ha salido en momentos en que el rival estaba replegado y Kike Barja, otro que no está contando, cuando había campo abierto. Lo contrario a las características que aporta cada uno.
7. UN EQUIPO VULNERABLE EN EL PLANO DEFENSIVO
Los males de Osasuna se detectan rápidamente desde el aspecto defensivo. Las 10 jornadas seguidas encajando gol muestran la grieta abierta. Falta fiabilidad, contundencia, concentración... No es cuestión de nombres, sino de concepto. De nada sirve un buen nivel en muchas fases si existen desconexiones puntuales que cuestan puntos. Esa mentalidad competitiva no viene reflejada en ninguna métrica, pero es básica para construir desde los cimientos.
8. EL ATAQUE, MARCADO POR EL OLFATO DE BUDIMIR
¿Qué sería de este Osasuna sin los 15 goles de Budimir? Son suposiciones imposibles de descifrar, pero lo cierto es que los rojillos tienen al tercer máximo goleador de la Liga y están en una situación cada vez más comprometida en la tabla. El croata ha marcado casi la mitad de los tantos del equipo, lo que refleja la dependencia. Pero lo realmente preocupante es que no se ha sabido rentabilizar adecuadamente una marca a la altura de los mejores del campeonato, la tercera tras Lewandowski y Mbappé.
9. EL CONSERVADURISMO DE FUERA DE CASA
Los números a domicilio de Osasuna son para echarse a llorar. Solo un triunfo, el de San Sebastián, en 12 jornadas. La tónica general ha sido la de un equipo conservador en su propuesta. Un partido ha marcado el curso, aquel de Las Palmas en el que no se supo rentabilizar una superioridad en el marcador, en el juego y con uno más en el campo.
10. EL FRÍO AMBIENTE DE PAMPLONA ES POR ALGO
En una temporada que va camino de ser la mejor en asistencia, es paradójico que el factor ambiental esté bajo mínimos. El juego del equipo no conecta. En la calle está la preocupación por la imagen que se está ofreciendo. Con todo, Osasuna va a necesitar de su grada para sacar el músculo. El Sadar no puede fallar en lo que resta por delante.