Análisis

A ver a quién quitas

Budimir, en Balaídos
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Budimir, en Balaídos
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Javier Belloso

Publicado el 24/02/2025 a las 05:00

Estaba dándole vueltas a lo de los cinco defensas en Balaídos y su influencia en el resultado cuando vino a mis manos el artículo de Fran Pérez y su argumento de que “están a un nivel que”. Reconozco que es un poco ventajista esto de escribir artículos “el día después” pero tengo que reconocer que, dada la cantidad de cosas que pasan en un partido necesito un poco de reflexión. Hablar con unos y otros para ver otros puntos de vista. Y a ser posible, volver a ver al menos algunos pasajes del partido. Al instante me vino lo de “Hay que poner a los buenos” que en la misma dirección habilita la decisión de Vicente en Vigo. La cosa no está para dejar en el banquillo a quien esté en buena forma a menos que lo utilices para tener un plan B para por si acaso a partir del minuto 60. Pero esto no aplica en el caso de los defensas.

Enfrente estaba Claudio Giráldez que tiene fama de ser un buen estratega e intervenir y cambiar los partidos. Es de los que suele guardar pólvora en al banquillo para ofrecer alternativas si hace falta y así ocurrió. Los celestes son el equipo que, como local, más puntos recupera después de haber empezado perdiendo. La salida de Aspas cambió el ánimo y en su tercera intervención hizo que Torró que se diera por aludido cuándo y donde no tocaba. Su intento de corte no era necesario porque Iglesias venía bien cubierto por Herrando. Si hubiera estado en su zona posiblemente habría intuido la llegada de Borja para no hacerle falta.

Por los principios de la manta corta, pasar a jugar con tres centrales requería ajustar el resto del equipo en consecuencia para, no sólo en dejar la puerta a cero, sino también para llegar al área de la forma más efectiva. El Celta es los equipos que menos presionan y esto posibilitó los mejores minutos rojillos en la primera media hora porque se posicionaron en bloque muy bajo. Pero cuando subieron su centro de gravedad y el partido se jugó más en campo osasunista, no se consiguió llegar con peligro poque se partía de posiciones demasiado bajas. Se amplió el recorrido de la banda izquierda pero no el de la derecha y Budi echó en falta los pases que le vienen desde los extremos donde es más efectivo. Moi aportó más control del juego pero faltó alguien que rompiera líneas ya que Bryan hizo más de Aimar que de sí mismo. Lo bueno es que se amplió el abanico de opciones de juego y el equipo no estuvo plano, aunque no es suficiente para justificar una derrota.

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