Institución

Diez años de un cataclismo en Osasuna

El ‘caso Osasuna’, una década del momento más convulso en la historia del club

AmpliarAmpliar
FEBRERO DE 2015.  Luis Sabalza y Pedro Baile salen de la Audiencia tras interponer la denuncia

CerrarCerrar

Fernando CiordiaGorka Fiuza

Publicado el 24/02/2025 a las 05:00

Tal día como hay hace diez años, la Policía Judicial entraba a El Sadar para tomar declaración a los empleados tras haber estallado el 'caso Osasuna'. Un punto de inflexión para la institución, que atravesaba el momento más crítico de su historia. El comienzo de un oscuro túnel que trajo después múltiples consecuencias deportivas, económicas, sociales y judiciales. Fue la primera sentencia por amaños en el fútbol español.

La realidad del club es hoy radicalmente diferente tras haber superado un tiempo que puso en riesgo todo desde que se difundiera la primera noticia. Se investigaba el destino de 3,7 millones de euros sin justificar de la etapa de Miguel Archanco, movimientos sospechosos que había detectado la auditoría del Consejo Superior de Deportes.

Fue una temporada muy compleja, el descenso al infierno de Segunda tras 14 años seguidos en la elite. Lo peor iría cayendo después. Ya ese verano, con la junta gestora tras la dimisión de Archanco, se logró inscribir al equipo mientras se agolpaban las denuncias por impagos. La plantilla, cogida con pinzas y bajo el mando de Jan Urban, caminaba cerca del descenso a Segunda B. Después pasarían por el banquillo José Manuel Mateo y Enrique Martín.

EL GOLPE DEFINITIVO A LA INESTABILIDAD DEL CLUB

La inestabilidad era total, pero Osasuna conseguía salir adelante, en lo que fue clave la dación en pago ejecutada a final de 2014 con un acuerdo parlamentario para entregar el patrimonio -que ahora va recuperando- y poder pagar su deuda con la Hacienda Navarra por culpa de gestiones anteriores. Hubo un pacto para aplazar el pago. Un rompecabezas para subsistir. Un 25% del dinero de la televisión y otro 25% de las ventas iría al fisco. Llegaba una junta nueva encabezada por Luis Sabalza, con Fidel Medrano, Pedro Baile, Juan Ramón Lafón y Eva Blanco como directivos.

Después del esfuerzo en los despachos y con un Osasuna gris en Segunda sonaba el gran terremoto. Un seísmo de consecuencias significativas. El día uno se ubica en una portada publicada por el diario Marca el 17 de febrero de 2015: “Otro escándalo”. Revelaba que LaLiga había detectado 2,4 millones salidos sin justificar de las cuentas de Osasuna entre 2013 y 2014 y que, según confesó el exgerente Vizcay, fue para amañar partidos. El origen, una auditoría del CSD cuando el club estaba gobernado por la junta gestora y se ahogaba en impagos para sobrevivir.

MOVIMIENTO CLAVE: INTERPONER LA DENUNCIA 

Las acusaciones sobre la compra de partidos y personas implicadas fueron muy graves. Osasuna, por medio de Sabalza, no tardó en acudir al juzgado. Ocurrió el 19 de febrero, quizá la jornada más importante de este caso. El presidente y el entonces secretario de la junta, Pedro Baile, se personaron en el juzgado de guardia, donde se encontraba el magistrado Fermín Otamendi, para interponer la denuncia y adjuntar la auditoría del CSD. Un movimiento clave para que los hechos se juzgaran en Navarra y para que el club asumiera desde el primer minuto el papel de víctima. 

De hecho, después pudo ejercer como acusación particular en el proceso. Osasuna en ningún momento fue imputado, algo que pretendía LaLiga, lo que esquivó por ejemplo un riesgo de descenso. La patronal centró su visión en demostrar si el dinero desaparecido había servido para amañar resultados. Comenzaba un caso que acaparó telediarios nacionales. Hubo detenciones y noches en prisión como medidas cautelares.

EL SUPREMO RATIFICA EL SAQUEO Y UN AMAÑO

La cifra a investigar, 3,7 millones sin justificar. Entonces sonó empresa con fuerza el nombre de Flefield, con sede en el paraíso fiscal de Madeira (Portugal), adonde fueron sobre el papel 1,4 millones. Retiradas de efectivo de 1,3 millones y 900.000 euros a dos promotores inmobiliarios completaban la tarta inicial de irregularidades.

La colección de investigaciones ponían la lupa en delitos de apropiación indebida, falsedad documental, delito contable y corrupción deportiva, este último por los amaños que se analizaron, la pieza más mediática del 'caso Osasuna'.

El juicio por este motivo se celebró en 2020 y el Supremo se pronunció en 2023 tras los recursos. El alto tribunal refrendó que durante la directiva de Miguel Archanco hubo un “saqueo” a las arcas del club y que se pagó al Betis por dejarse perder en 2014, en aquel partido que significó el descenso a Segunda División. Los exbéticos Xavi Torres, Antonio Amaya y Jordi Figueras estuvieron imputados.

La sentencia rebajó las penas a los exdirectivos, pero las dejó en una horquilla que va de los 4 años a los 5 años y 7 meses de prisión al exgerente del club Ángel Vizcay; el expresidente Miguel Archanco, los exdirectivos Juan Pascual y Txuma Peralta, y el extesorero Sancho Bandrés. Además, ratificó que entre todos ellos tendrán que devolver a Osasuna 1,7 millones de euros, y que Vizcay tendrá que entregar al club 600.000 euros más. De forma paralela, el expresidente Patxi Izco y el auditor Adolfo Suárez aceptaron una condena por irregularidades que les obligó a liquidar una parte de sus bienes.

Consecuencias deportivas: Agonía para la salvación en Segunda y, a los años, la UEFA pasó factura

Hasta el 25 de abril, Osasuna no pudo ganar un partido en un curso tremendamente angustioso en Segunda. Desde que estallara el ‘caso Osasuna’ la racha fue de 3 puntos sobre 30 posibles. El día a día en el vestuario resultó complejo entre noticias negativas. El final se conoce de sobra con aquella salvación agónica en Sabadell en un partido que a priori estaba en la mano para empatar ante un descendido y donde al equipo seguramente le vinieron de golpe todas las emociones acumuladas como freno y el fantasma real de la desaparición. Hubo más consecuencias deportivas. En 2023, con la clasificación para la Conference, Osasuna fue castigado por la UEFA por aquellos hechos. Luego, el club supo jugar sus armas para darle la vuelta a la resolución.

Consecuencias institucionales: La imagen del club estuvo por los suelos y costó recuperarla

Osasuna era noticia nacional por los amaños. La primera vez que en el fútbol español ocurría un escándalo así tan probado. Había salido dinero de la caja sin justificar y se ponía cara a los culpables. Era difícil que la institución no saliera salpicada, por mucho que hubiera entrado una directiva nueva, y una gestora anterior, con ganas de limpiar todo. Sabalza y su equipo habían accedido a Osasuna con un aval de 1,7 millones que luego, conocido el terremoto judicial, quedaba en el aire por la falta de confianza de los bancos. Tras la salvación, llegó de diferentes ramas: de dos bancos, de 400.000 euros de las propiedades de los directivos y, en un tercer bloque, de un grupo de deportistas, un empresario navarro y todos los bienes de Sabalza.

Consecuencias económicas: Inspecciones posteriores elevaron en 7 millones más la deuda fiscal 

El club fue mirado con lupa por si no había sido suficiente. A ese momento había llegado con un acuerdo con la Hacienda foral para pagar la deuda de 52 millones entregando El Sadar y Tajonar (42) y acordando unos pagos para el resto (10). Sin embargo, hubo más inspecciones que sorprendieron al club por la forma en cómo se produjeron. Finalmente, se tuvieron que pagar otros 7 millones en concepto de delitos fiscales. La recuperación de Osasuna a todos los niveles ha traído consigo una riqueza añadida a la comunidad. Cuando termine esta temporada, el global de dinero que ha pagado el club desde 2015 superará los 200 millones. Aproximadamente, la mitad por IRPF, además de pagos relevantes de IVA procedentes de la televisión, socios o entradas.

Consecuencias sociales: El germen para el nuevo osasunismo: reseteo y empezar para crecer

El osasunismo siempre ha existido. Pero si algo positivo dejó aquel cataclismo de 2015, fue la cohesión social que potenció el sentimiento de pertenencia. Cada campaña de abonados ha sido el ejemplo desde entonces. El sentimiento ha calado en la calle con la cantidad de camisetas de Osasuna que se ven hoy en día, un hecho que llama mucho la atención a los futbolistas que vienen de fuera. Quién diría entonces que El Sadar se quedaría pequeño después de una impensable ampliación del aforo. Aquel cataclismo fue un reseteo, un día cero. Llegaron los éxitos deportivos, como en los 80 y 90 con Alzate y Zabalza, y más adelante con Aguirre. El club ha crecido con sus 200 empleados y su estadio. Y ahora, se proyecta Tajonar.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora