Entrevista

Roberto Santamaría: "Lo que sentí en El Sadar me lo quedo para toda la vida, fue muy grande"

El guardameta con más partidos en Osasuna recibía el sábado la insignia de oro en un marco especial. Acaba de poner fin a 38 años vinculado al club, donde ha dejado su huella profesional y personal

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Roberto Santamaría junto a Luis Sabalza, Sergio Herrera y Aitor Fernández, a su derecha, y Richard Sanzol y Pablo Valencia, a su izquierda
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Fernando Ciordia

Publicado el 18/02/2025 a las 05:00

Fue referencia para una generación que se enganchó al osasunismo en los 80. Era el hombre que con una agilidad y valentía a prueba de bombas defendía la portería de aquel Osasuna de Pedro Mari Zabalza que creció en Primera y se asomó en Europa. Roberto Santamaría Calavia (Pamplona, 62 años) volvía el sábado a pisar ese Sadar donde firmó grandes paradas. Era el momento de reconocer su trayectoria ahora que ha terminado su etapa rojilla. 13 años de portero y 25 como empleado en las categorías inferiores le contemplan. Conocimiento y humanidad son las virtudes que destacan los que le conocen. Está muy agradecido.

¿Qué sintió en el homenaje?

Muchas sensaciones de euforia y de alegría. Y a la vez de pensar en momentos que he vivido en el campo como jugador. Fue todo muy emocionante en poco tiempo. ¡Pensé en tantas cosas! En mis compañeros de Osasuna o en mis papás, que junto a mis hermanos, han hecho que seamos los que somos. Faltaba mi hija, que está en Canadá. Me hubiera hecho ilusión que estuviera, pero ella tiene sus recuerdos y le hemos contado cosicas. Lo que sentí me lo quedo yo para toda la vida. Fue todo muy grande.

¿Se lo esperaba?

No tengo palabras para el club. Ha sido todo un subidón. Estoy muy agradecido. Todo han sido atenciones. No tengo explicaciones para todo lo que han hecho conmigo. No me lo esperaba. Bastante es que haya sido un privilegiado en el mundo del fútbol. He jugado 13 años en Osasuna y luego he sido empleado del club 25 años. Siempre me han tratado fenomenal, he trabajado como he querido, a mi gusto. Creo que he hecho todo lo mejor posible por ayudar al club.

¿Cómo fue la sorpresa?

Me llamó Fran Canal y me dijo: “Oye Rober, que quiero hablar contigo”. Y yo pensando que ya estaba todo, ¿qué iba a querer? Me comentó que la Junta Directiva había hablado para ponerme la insignia de oro de Osasuna. Hubo un momentico que me quedé un poco bloqueado. Me explicó que era una persona en el club que había hecho mucho. Pero no sé, yo lo que hago lo hago con todo el cariño del mundo y no era consciente. Yo no lo veo, pero me han hecho ver que he sido un ejemplo en el club.

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Agradeciendo el cariño de la aficiónOSASUNA
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¿Durante el partido pudo centrarse en el juego o le venían muchos sentimientos?

Me siguieron viniendo recuerdos de gente de mi vida, de empleados que han estado ahí, de los que me han ayudado, mi familia, mi papá, mi mamá, mis hermanos... Pero sí, seguí bien el partido. Fue muy bonito, muy entretenido, muy emocionante. El Madrid siempre juega al ataque y te va a dar opciones. El equipo hizo un trabajo fenomenal. Disfruté un montón. Luego, estuve con gente del Madrid que se comportó perfectamente dándome la enhorabuena. Fue todo muy bien.

¿De quién hablamos cuando se acordaba de esas personas de Osasuna?

Me podría pegar una hora hablando de tanta gente (ríe). Voy a hablar de una persona importante. Cuando yo empecé en el mundo del fútbol, en Osasuna, estaba un señor que se llamaba don Fermín Ezcurra, que era mi presidente. Todos tenemos un presidente como todos tenemos nuestros jugadores. También quiero nombrar a Pedro Mari Zabalza, el que me dio la oportunidad de jugar en Primera División y fue un gran entrenador. Y luego, muchos jugadores a los que quiero. Nombraría a todos, seguro. Jan Urban, Iñaki Ibáñez, Pedro Arozarena, Eugenio Bustingorri, Javier Castañeda, Javier Vicuña, Carlos Encaje como fisio... ¡Tanta gente! Con esos que he nombrado están todos representados. Han sido muchas vivencias. Y otra persona importante ha sido mi padre.

¿Pensó en cómo eran los Osasuna-Real Madrid de aquellos tiempos?

No tenían nada que ver con lo de ahora. Casualmente, coincidí en El Sadar el sábado con Emilio Butragueño. Hablamos igual diez minutos de cómo eran esos partidos aquí de los años 80 y los 90. Ha cambiado mucho en todos los sentidos. La afición sigue cantando, pero la vida va cambiando por la comodidad. Luego, los medios que hay ahora mismo. La gente era más de estar encima. El fútbol también era más aguerrido antes. El del sábado fue un partido bonito, pero echando la vista atrás recuerdo a los Indar Gorris que estaban ahí con sus bengalas, sus botas de vino y sus patxaranes. No hacían daño a nadie. Animaban y ya está. Nuestros hinchas no han golpeado a ningún jugador ni nada. Era otro ambiente. El campo más pequeño, más encajonado, más cerrado. Ahora también son partidos preciosos los que se juegan contra el Madrid porque es una barbaridad cómo están encima para que el equipo pueda ganar. Pero bueno, eran otros tiempos, nada que ver.

Será difícil, pero ¿se podría quedar con uno de los 291 partidos que jugó con Osasuna?

Voy a decir tres. En el primero, no estaba en Osasuna. Fue el trampolín mío para ser más profesional, cuando me di a conocer. Era un Barcelona-Lleida cuando fui cedido en la 85-86, empatamos en Copa a cero. (Estaban en Segunda B). Son partidos en los que lo paras todo y al ser contra el Barcelona la repercusión es muchísimo más. Es un partido del que me acordaré siempre.

El segundo es el 0-4 en el Bernabéu. Este partido creo que lo tenemos todos en mente, no solo como jugadores, también como aficionados de aquella generación. Siempre va a estar ahí.

Y el tercero, cuando jugamos en la UEFA. Contra el Ajax, pero sobre todo el partido donde eliminamos al Stuttgart, el campeón de la Bundesliga. Aquí empatamos y allí ganamos 2-3.

Entre aficionados rojillos, tras eliminar al Stuttgart en la Copa de la UEFA
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Entre aficionados rojillos, tras eliminar al Stuttgart en la Copa de la UEFAARCHIVO
Entre aficionados rojillos, tras eliminar al Stuttgart en la Copa de la UEFA

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Habrá aficionados que no le hayan visto jugar y se preguntarán: ¿cómo Roberto con esa altura llegaba a cubrir la portería?

Ahora, los porteros son gente con un físico impresionante. Cuando bajé al césped al homenaje, había que esperar a que salieran los jugadores y estaba Chendo (exjugador del Real Madrid y actual delegado). Y justo sale Courtois. Me dijo: “¡Roberto! Mira, como tú antes” (risas). Son porteros ahora muy coordinados. En la parada que hizo a tiro de Aimar abajo demostró una velocidad de reacción impresionante para la altura que tiene. Antes, ¿cómo Roberto llegaba arriba? Pues con la potencia de piernas, con diferentes trabajos que había y con toda la ilusión del mundo y sacrificio. Ahora es algo muy mecanizado, muy trabajado. Pero sí es verdad, te lo voy a decir, yo ahora mismo sería imposible que jugara. Respondía con mi agilidad, con mi potencia y porque era un portero valiente y decidido en mis labores de campo. Es verdad que en el fútbol, para conseguir estas cosas, tienes que entrenar mucho si quieres llegar al partido en buenas condiciones para poder jugar.

Todos estos años ha estado vinculado al Promesas.

Después de retirarme, entré a Osasuna en 1999, estaba Javier Vicuña. Había una necesidad para trabajar con esos métodos. Javier era el que organiza todo eso. Antes no había Fútbol 8, solo había Infantiles, Cadetes, Juveniles, Promesas y Primer Equipo. Me llamó Miguel Sola y yo encantado de la vida de trabajar en Tajonar. Empecé con el fútbol base. Fui pasando y luego cogí también el Promesas. Fue hace unos 18 años. Era otra forma de trabajar porque al final es el paso más práctico del equipo. Coincidí con muchísimos porteros buenos como Juan, Álvaro, Iván, Iñaki, Roberto mi sobrino... Son muchos. Es curioso porque hay algunos que a los años te paran por la calle y no sabes quién es. Le entrenabas con 13 años y ahora tienen 23. Ellos te conocen pero tú no por lo que han cambiado. Hace ilusión. Hay muchos chicos encantadores. Cuando van a Osasuna intentan hacer lo mejor porque quieren un día llegar al primer equipo. Eso es complicado. Mi etapa ha sido fenomenal en el fútbol base y luego en el Promesas, donde hay otra exigencia porque estos chicos están al borde de dar el salto y tienen que estar lo mejor preparados. He conocido un montón de entrenadores, gente majísima. El último en el Promesas es Santi, que sigue ahí. Han estado Urban, Martín... Muchos. Gente maja y preparada y dispuesta a hacer las cosas bien para que Osasuna tenga una basa buena.

Un partido en El Sadar en su época de portero
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Un partido en El Sadar en su época de porteroARCHIVO
Un partido en El Sadar en su época de portero

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Los sueldos de los futbolistas no eran como los de ahora. ¿Se ha dedicado a algo más estos años?

Sí. Aparte de estar trabajando en el club, tenía otro trabajo. He sido comercial de una bodega. Siempre ocupadísimo al salir de casa cada día. Nunca me he aburrido.

Y ahora, jubilado.

Antes de Navidad hablé con el club porque me hicieron dos operaciones. Estuve con muchos dolores antes. Así que era unos años en los que no podía viajar con el Promesas y se necesitaba otra persona. Me operé primero de la cadera y después de la rodilla. Yo veía que lo que realmente me encantaba y donde me desenvolvía era el campo y ya no podía hacerlo. Podía haber hecho otras cosas. Ayudar a los porteros, hacer informes, pero realmente en ese tramo de las operaciones estaba pensando y tomé la decisión de que dejaba todo. Y así fue. El 25 de enero ya hablamos todo con el club, me pusieron todo muy fácil. Si necesitaba seguir, que lo hiciera. Pero no, porque ya no podía trabajar con los críos en el campo.

¿En qué va a disfrutar más?

Estoy ilusionado. Estoy deseando levantarme de la cama cada mañana para ponerme las zapatillas y poder pasear. Y bueno, tengo otras cosas en mente que son, por ejemplo, ir a ver a mi hija a Canadá un tiempecillo porque hasta ahora no he podido. Me siento con muchas ganas.

Su especial abrazo con Sergio Herrera

En el homenaje del sábado, uno de los abrazos más sentidos fue el que le dio Sergio Herrera. Fue un momento de mucha complicidad entre ambos. “Como portero es impresionante, es muy bueno. Ojalá se quedara aquí muchos años. Pero es que además es una bellísima persona, de verdad. Cuando tuve las dos operaciones, iba al gimnasio de Tajonar y coincidíamos en el pasillo. Es muy fácil llegar a él. Le vi abajo en el campo y lo normal, tan natural todo. Es una persona que se merece darle un abrazo con mucho cariño”. Roberto es el meta de Osasuna con más partidos de la historia con 291 y Herrera es tercero, por ahora, con 217.

El abrazo con Sergio Herrera
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El abrazo con Sergio HerreraOSASUNA
El abrazo con Sergio Herrera

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