Ambiente
La mejor entrada de la temporada, con 22.390 espectadores, fue gasolina para Osasuna
Cánticos esporádicos con insultos a Vinicius y Asencio pusieron la nota discordante a un comportamiento ejemplar del público


Publicado el 15/02/2025 a las 20:50
La tarde prometía y no defraudó. Hubo de todo en un estadio que registró su mejor entrada de la temporada. Fueron 22.390 espectadores, 68 más que en el partido frente al Barcelona. La ilusión era repetir el mismo resultado (4-2) que ante el conjunto azulgrana, también por entonces líder de la competición e invicto hasta que pisó Pamplona. El guion fue el de una película que se inició y acabó con los mismos protagonistas: equipo y afición de la mano.
El Sadar suele ser un estadio donde los seguidores entran tarde, por costumbre. Sin embargo en las grandes citas ocurre todo lo contrario. Graderío Sur se llena desde el calentamiento para apoyar a Osasuna e intimidar al rival. El foco se centró, cómo no, en Vinícius “balón de playa”. Varias pelotas de plástico sobrevolaron la zona durante varias fases del encuentro a modo de mofa hacia el brasileño. También la parroquia rojilla se acordó del joven central Asencio, que está imputado por un presunto delito de difusión de un vídeo sexual. No hubo medias tintas en el feudo navarro, que condena todo ese tipo de actos. También hubo política. Desde el fondo sur se desplegaron en los prolegómenos dos pancartas, en euskera y en inglés: “Saca la tarjeta roja a Israel”. Llegó entonces el momento del tifo para que las gradas se tiñeran de un solo color, el rojo. Fuerte y rojo es el color de tu blusa y tu bandera, como reza el himno.
Los decibelios subieron con ambos equipos ya sobre el terreno de juego. Momento para homenajear al exguardameta Roberto Santamaría, el arquero que más veces ha vestido la camiseta de Osasuna con 291 partidos en el primer equipo. Recibió la insignia de oro del presidente, Luis Sabalza, y de Sergio Herrera. Se fundieron en un caluroso abrazo.
EL SADAR TAMBIÉN JUEGA
La emoción ya estaba a flor de piel y el partido todavía no había comenzado. Momento para cantar el Riau-Riau y santiguarse. Sonora pitada a Asencio y Vinícius cada vez que tocaba el balón. No pasaron ni una como también ocurrió cada vez que el brasileño trató de fingir faltas o simular penaltis. No fue ni una, ni dos veces. Tampoco tres. El ‘7’ fue reincidente. Y se marchó de rositas, a pesar de su repertorio habitual de gestos al aire. Juan Cruz, Herrando o Catena le recriminaron.
En la grada ganaba por goleada Osasuna. Sin embargo en el césped el Real Madrid ya había mostrado su pegada. 0-1 de Mbappé para alegría de la afición visitante, que apenas se escuchó durante los 97 minutos. “Ser de los que ganan es muy fácil...”, gritó la hinchada navarra mientras Vinícius se acercaba al público para provocar. No gustó tampoco esa especie de pausa de hidratación que decidió realizar el conjunto blanco en el minuto 34. Los futbolistas se acercaron al banquillo para refrescarse tras una falta de Juan Cruz al atacante francés. “Que si, que si...”, retumbó en la grada. El júbilo aumentó con la expulsión de Bellingham. Incredulidad en la grada, pero celebración ante todo.
GASOLINA NACIONAL
El futuro era incierto, pero la roja al inglés volvió a aumentar la ilusión de la grada. Más si cabe tras el penalti con suspense de Camavinga a Budimir. VAR mediante, el delantero croata hizo historia con Osasuna. El duelo entró entonces en un terreno pantanoso con el Real Madrid creando peligro a las contras. Las revoluciones llegaron también a la grada con cánticos de “Vinícius muérete” y “Asencio muérete”. No fue secundado por el resto del estadio, ni tampoco reflejado en el acta arbitral de Munuera Montero. Error que no pasará -ni pasó- desapercibido por los medios nacionales.
Salvo ese paréntesis, el comportamiento fue ejemplar. El técnico Vicente Moreno pidió en la previa que jugaran todos: futbolistas, grada y hasta periodistas. Y todos formaron una gran familia para celebrar como de costumbre -sin mirar al resultado- el meritorio empate frente al Real Madrid.