Des... agradecidos
Primera derrota en El Sadar en un encuentro en el que coincidieron fallos arriba y errores abajo


Actualizado el 19/10/2024 a las 18:55
Dicen que de bien nacidos es ser agradecidos. Dicen. Aunque también dicen que labrador tonto, patata gorda. Por decir, oigan, que diga la gente. Y menos en esto del fútbol, plagadito de mercenarios que se besan el escudo y al día siguiente andan poniéndote los cuernos a la mínima que le viene otro con más dinero. U otra con la falda más corta, que también dicen que a buen entendedor... Y esta vez el agradecido ha sido el beticismo gracias a la traición consumada del Chimy Ávila, que tanto ha cambiado desde que se fue para el sur que hasta el orden del apellido ha trucado. Ahora se hace llamar Ávila Chimy. Cosas veredes...
Un tanto del Brutus dio la victoria a un Betis que más que de Pellegrini parecía de Bordalás. Perdiendo un tiempo que se fue hasta los nueve minutos de prolongación que el trencilla no respetó ni aunque se jugara uno, con marrullerías, con un penalti no pitado a Budimir, con muchas escaramuzas y toda una guerrilla a la que entraron los de rojo y salieron escaldados. Por lo menos no marcó Abde, que hubiese sido el colmo. Curioso, a uno se le aplaude y al otro se le pita...
Lo del argentino es lo que es. No cuenta nada, ni que se le diera una segunda vida en su primera lesión, y una tercera en la segunda. Que se le renovara, se le apoyara, se le jaleara... Nada. Vendrá a decir pantufladas como las del ínclito de Cieza con su "complejidad con la grada" y que "se le echó por temas políticos". Poderoso caballero es don Dinero que ha demostrado que cuando das cariño y corazón sólo recibes mordiscos. Chucho malo...
Osasuna saltó al verde con una caraja monumental. Bretones deja mucho espacio a su espalda en un afán atacador que penaliza en exceso. Y de uno de esos agujeros de gruyere que dejó el lateral llegó el primer tanto, obra de Vitor Roque, quien está demostrando que vale. Para el Betis, claro, porque para el Barça es otro cantar. El caso es que la fórmula Bellerín-Vitor Roque se asoció en dos o tres jugadas y casi nos desangran. Y eso que cuando Aimar y Bryan empezaron a asociarse la cosa cambió. Aunque perro ladrador...
Poco mordisco dio Osasuna y si se falla lo claro al final se paga. Budimir tuvo hasta tres claras en el primer tiempo pero el luminoso no cambió camino al vestuario. Un mano a mano le sacó Rui Silva y su rechace fue a la tercera mano, la de Llorente. Pero eso no es penalti. Por lo menos no en Pamplona. Será cuestión de razas distintas o, siguiendo el símil canino, de collares. Mismo perro con diferente collar. Me gustaría ver esas manos en un Santiago Bernabéu o en un Metropolitano, si lo abren, o en un Lluís Companys... ¡Guau, guau!
Los rojillos salieron mordiendo tras el descanso. La charla subió a los pastores a la Moreneta y sólo la rabia inexplicable del colegiado explica que no señalara penalti en la entrada por detrás a Budimir. Flojita, suave, mano a la oreja en plan no molesten que estoy pillando el pedido del AutoBurguer para dejarlo todo en un agua de borrajas, lo que no sacia la sed de los canes. Menos mal que luego Lucas puso las tablas en el marcador, merecidas por otra parte. Mordisco de Osasuna en su camino hacia la victoria...
Los perros de presa suelen salir a colación en más de un partido de fútbol haciendo referencia a los marcajes que sufren las estrellas. Los defensas, centrales para más señas, suelen ir acompañados de este apelativo. Pero en esta ocasión Boyomo fue un caniche, fue un lindo perrito con sus trencitas concediendo una falta innecesaria en la derecha del ataque bético. Un salirse de sitio que da muchas ventajas a gente acostumbrada a salir de batida y a por ciervos, jabalíes y elefantes. Lo siento, me he equivocado .No lo "vodvedé" a hacer...
Pendín expulsado, estrategia en contra. Y todo sale mal. Sale mal la internada sigilosa desde la frontal de Bartra, un central que en falta en contra tendría que llevar perro de presa. Cabecea a placer y Sergio Herrera hace el milagro. Pero el rechace va cargado de veneno y le cae a quien menos le tiene que caer. Al estómago agradecido, al desagradecido, al díscolo, al traidor. Que no solo no perdona, sino que celebra el gol como si de la final de la Copa América se tratara. Ah, que no va convocado con Argentina, perdón. No, ni con España. Es lo que hay. Como decía Geena Davis en 'La isla de las cabezas cortadas', perro malo...
De ahí al final no hubo batida. No hubo nada. Los béticos se dedicaron a sacar el antifútbol, perder tiempo, sufrir una expulsión más que merecida por el planchazo de Natan al que el colegiado, en primera instancia, había premiado con amarilla. El VAR todo lo ve. Bueno, casi todo. Pero era tarde, señora, que dice la canción. Si se falla tanto a lo largo del partido en nueve minutos de alargue, de los que se juegan dos, no se puede arreglar nada. El pescado estaba vendido, y los perros no comen pescado.
Primera derrota en casa. ¿Injusta? No existe la justicia en este deporte. Existen los resultados. Y si te meten dos goles y tú metes uno, todo queda dicho. Un Betis sin Lo Celso, sin Isco, sin Fekir, con muchas bajas y de circunstancias sacó petróleo de la caseta rojilla. El Sadar no es tan fiero como lo pintaban, ya nos han entrado a robar y se han llevado los tres puntos. ¿Habrán echado veneno a los filetes? La tarde se quedó de perros...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!