Banquillos
Iñigo Pérez vuelve a ganar la partida
Victoria en sus dos duelos ante Osasuna, ambos con remontada


Publicado el 17/09/2024 a las 05:00
Iñigo Pérez volvió a ganar la partida a Osasuna. Dos partidos, dos victorias y ambas con remontada, las únicas que ha firmado como técnico del Rayo Vallecano. Lo cierto es que la segunda parte fue un vendaval en contra de los rojillos, empujado por ese juego vertical y vertiginoso que propone el entrenador navarro y que ya trataba de inculcar cuando era jugador en la era Arrasate gracias a su facilidad para leer el fútbol.
La quinta victoria de Iñigo como primer entrenador -segunda contra Osasuna- llegó en un día especial, como confesó en la previa. Con su camiseta blanca fue perdiendo la habitual pausa que transmite con el paso de los minutos. Como director de orquesta movió las fichas cuando Osasuna había firmado un buen primer tiempo.
Otra remontada en Vallecas
Una especie de déjà vu sobrevoló Vallecas. Los rojillos, ahora dirigidos por Vicente Moreno, se iban con ventaja al descanso, como la temporada pasada con Jagoba Arrasate. En aquel entonces metió Moi Gómez y este lunes el protagonista fue Raúl con un disparo soberbio.
Todo cambió en la segunda parte. El Rayo aumentó las revoluciones a medida que Osasuna perdía presencia, frescura y personalidad. Pasó todo lo que convenía al plan de Iñigo Pérez con ese fútbol asfixiante en campo contrario. El gol de Mumin solo prendió la mecha.
El chantreano dio una vuelta de tuerca con la entrada de Isi y De Frutos, que dinamizaron definitivamente el ecosistema ofensivo. Los rojillos cortocircuitaron y apenas podían hilvanar secuencias de pase.
El segundo gol en contra fue el reflejo de lo que proponía el Rayo. Centro de Chavarría, el lateral izquierdo, y definición de Ratiu, el lateral derecho. Los de la franja sometieron a Osasuna una y otra vez. No hubo capacidad de reacción, salvo en un cabezazo de Rubén Peña que se estrellaba en el palo.
La remontada era un hecho y los ojos se iban al curso pasado, cuando se vivió otra voltereta parecida en el último suspiro (2-1), aquel 20 de abril con goles de Chavarría e Isi. Vallecas celebraba mientras el osasunismo se echaba las manos a la cabeza. Vicente Moreno y Dani Pendín se resignaban en el banquillo. Iñigo Pérez, por contra, alzaba el puño con rabia. El ritmo creciente había girado el guion por completo.
Para colmo, el 3-1 obra de Unai López, otras de las balas que había guardado el navarro para la segunda parte, al igual que el debutante James Rodríguez, que tuvo unos minutos para acaparar los focos. Entre bambalinas, Iñigo Pérez se contagiaba del ambiente de Vallecas para abrazar el primer triunfo en casa y mostrar el claro margen de mejoría de Osasuna a domicilio.