Osasuna
Charla y cercanía: el día después de Vicente Moreno
El técnico analiza el debut en grupo en el campo de entrenamiento y mantiene encuentros individuales con varios jugadores: el equipo jugó atenazado hasta que se soltó


Actualizado el 19/08/2024 a las 17:11
El día después trajo el esperado análisis de los acontecimientos. El debut contra el Leganés estaba fresco todavía. Era el momento de buscar explicaciones a esas dos versiones tan contrarias que se vieron en El Sadar. La que pudo costar el partido y la que pudo suponer el triunfo. La de un Osasuna apático y la de un Osasuna con nervio.
Vicente Moreno quiso reunir a su plantilla dentro del terreno de juego de entrenamiento, una postal abierta a ojos de todos. Dentro de la discreción, hacía tiempo que no se veía en Tajonar. El técnico ofreció sus impresiones con las pulsaciones más bajas en una charla grupal en la que también participó algún futbolista más.
No hay que volverse loco por encontrar una lectura de lo que pasó. Cualquier aficionado lo vio. Pero era momento de compartir opiniones y analizar los errores para no volverlos a cometer en la siguiente comparecencia, que será este sábado contra el Mallorca de Arrasate también en El Sadar.
QUITARSE EL MIEDO
A Osasuna le costó soltarse, estaba atenazado. ¿Miedo? De eso se habló en el descanso. El propio Vicente Moreno ya había hecho autocrítica públicamente horas antes sin poner paños calientes de la imagen ofrecida hasta la reacción de la última media hora. En el debate, queda si fue conveniente alinear de partida a Aimar Oroz en banda, donde tuvo menos impacto en el juego que de enganche, y al doble pivote Iker Muñoz-Torró, que no pudo mover al equipo como era deseado.
Pero más allá de eso, había que despegarse del respeto. “No nos sentíamos del todo cómodos. Se pueden sacar cosas buenas del partido pero debemos ser exigentes con nosotros mismos y ver qué hemos hecho mal y valorar”, señalaba tras el choque Rubén García. “Nos ha costado mucho ser nosotros y soltarnos. Hemos empezado con un poco de miedo. Nos podemos quedar con la segunda parte, en la que si hemos sido nosotros mismos”, analizaba Aimar.


Las nubes se borraron en la segunda parte con algunas correcciones tácticas y los cambios, especialmente el de Bryan Zaragoza. El ritmo no tuvo nada que ver. Se ganó sobre todo en confianza. El técnico buscaba esa versión alegre de la última media hora. Sabe cuál es el camino que pisar.
EL CARIÑO A RAÚL GARCÍA DE HARO
Entre sus hábitos post partido, según lo que se vio, también está el de estar pendiente de los jugadores. En una entrevista con este medio ya confesaba que se preocupa mucho por ellos fuera de las horas de Tajonar y que es sensible con el que no juega. En este caso, se le vio hablar con Bryan Zaragoza, Rubén Peña, Abel Bretones, Jon Moncayola o Raúl García de Haro.
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Con el delantero, hubo gestos de complicidad en su cara a cara. Hay que recordar que solo jugó un minuto en esos momentos en los que Osasuna quería atacar con todo para ganar. Quiere tener a todos conectados. No solo por una cuestión futbolística, sino también por un factor emocional.

