La crónica

Osasuna 1-1 Leganés: Más vale tarde

Osasuna se despoja de una versión estática para salvar un punto y agitar El Sadar con Bryan y Aimar

Fotos del Osasuna 1-1 Leganés de la jornada 1./
Fotos del Osasuna 1-1 Leganés de la jornada 1./J.P. URDÍROZ

Fernando Ciordia

Actualizado el 18/08/2024 a las 09:11

Osasuna se quitó las legañas sin que le diera tiempo a llevarse un mejor premio. Hubo dos versiones tremendamente desiguales en este estreno en El Sadar de las que Vicente Moreno deberá tomar nota. El Leganés complicó la existencia a los rojillos en su vuelta a Primera, a los que les dejó sin espacios ni margen para la creatividad durante una hora de partido preocupante. La imagen de estatismo quedó enterrada después cuando se vio al Osasuna bravo que toda su grada espera, el que juega vertical sin corsés en plan agitador. Empate, que no es mal resultado visto lo visto, aunque se queda ese regusto de ser insuficiente por haber quitado el freno de mano tan tarde y no aprovechar, porque ocasiones hubo, esos momentos en los que el Leganés estaba contra la lona.

El deshielo no llegaba una tarde veraniega en un Sadar impecable de rojo en el ambiente. Costó reconocer a este equipo en una primera parte de abundancia de pases lentos y horizontales, de fases de baja intensidad y de dificultades defensivas que iban apareciendo. La energía la ponía este Leganés de armas tomar que montó hormigón en el centro del campo y amenazó por fuera.

Los pepineros se adelantaron con una perfecta maniobra que fotografío el estado de un Osasuna sin movilidad. Javi Hernández filtró un pase a la espalda de la defensa, donde apareció por sorpresa Juan Cruz desde atrás para cazar la pelota al vuelo con el exterior de la bota y marcar con un toque sutil cruzado ante Sergio Herrera.

El Leganés había saltado a El Sadar avisando con un gol anulado por fuera de juego y, al cuarto de hora, con un cabezazo de Miguel de la Fuente que tapó el meta rojillo, ayer capitán, en una acción de anticipación. De cenicienta, nada de nada.

El atasco en las posesiones se pegaba a un Osasuna incapaz que no lanzaba córners ni disfrutaba de oportunidades. Era extraño verle así en su ecosistema. Tan solo se apuntó un par de aproximaciones sin historia de Rubén García, de cabeza y con el pie, que parecía el más revoltoso de la clase.

La propuesta de Vicente Moreno no funcionaba. Optó por colocar a Aimar Oroz en la banda izquierda, como en la selección olímpica, lo que le restó incidencia en el juego. Moi Gómez tampoco calentaba la tarde para enganchar con un Budimir sin sitio. El doble pivote Iker Muñoz y Torró no supo mover al equipo. De los laterales tampoco había noticias. Hubo fase en las que se abusó del pelotazo. Osasuna no estaba. Faltaban revoluciones. La pelea subterránea se perdía.

UN OSASUNA CON MÁS RITMO

Iker Muñoz se quedó en el banquillo por un golpe en la cabeza y saltó Moncayola. Pero el que removió el avispero en la segunda parte fue un Bryan Zaragoza que enseguida enseñó su fútbol callejero con ese arte para pisar el balón en carrera. Vicente Moreno había corregido la posición de Aimar para ponerlo por dentro y las posesiones mejoraron. El fútbol fue más dinámico. De un pase del talento de Arazuri, Budi lanzó el primer disparo a la media vuelta y Soriano mandó a córner. El saque de esquina lo cabeceó Catena para una nueva parada del portero rival.

El Leganés estaba incrustado en su campo parando lo que se le venía encima, aunque disparó con fuego en su último cartucho. En su regreso a un Sadar que le brindó una bonita ovación, Darko no pudo batir a Sergio Herrera, que reaccionó bien con el pie derecho mientras la grada aguantaba la respiración.

El ritmo era diferente. Nada que ver. De las botas de Bryan nacía principalmente el peligro. Encaró, desequilibró y lanzó a portería en un contexto ambiental que le viene perfecto. Siempre ocurrían cosas. Antes del 1-1, Osasuna conectó su mejor jugada con un pase profundo de Aimar a Areso y un centro del ribero que acabó en los dominios de Bryan. Tras un recorte, realizó un lanzamiento que se colaba en la red si no llega a pegar durante la trayectoria en la cabeza de un excelente Sergio González.

Era ya un Osasuna de verdad que encontraba su gol a la salida de un córner. Aimar Oroz controló la pelota y con dosis de calidad armó la pierna para mandar la pelota por un pasillo de jugadores hacia un costado de la portería. Tras golpear en el palo y en el propio Soriano, El Sadar pudo celebrar el primer gol de la temporada. Quedaba tiempo por delante para todo. El vaso se veía medio lleno.

Osasuna pudo ganar tranquilamente con ese espíritu tan decidido. El campo estaba inclinado a su favor. Rubén Peña había salido para dar más acelerones. Un contragolpe a tumba abierta con las pinturas de guerra pudo acabar en el 2-1. Bryan tenía la llave. Después unos regates eléctricos, se abrió paso para lanzar un dardo desde la frontal hacia la escuadra. Tocó con los dedos Soriano y luego en el palo. Una brillante jugada que no tuvo recompensa.

OSASUNA
Herrera; Areso, Catena, Herrando, Bretones (Juan Cruz, m. 60); Iker Muñoz (Moncayola, m. 46), Torró; Rubén García (Peña, m. 78), Moi Gómez (Bryan, m. 60), Aimar Oroz (Raúl, m. 90+2); Budimir.

LEGANÉS
Soriano; Rosier, Arambarri (López, m. 88), Sergio G., Javi Hernández; Darko (Tapia, m. 88), Neyou; Cruz (Raba, m. 63), Cisse (Chicco, m. 73), Franquesa; Miguel (Diego García, m. 88).

Goles
0-1 (m. 24): Cruz . 1-1 (m.79): Soriano, p.p.

Árbitro
Pulido Santana (Canario). Amarilla a Juan Cruz, Moncayola y Herrando. Por parte visitante a Rosier y Soriano.

Incidencias
El Sadar ante 19.561 espectadores.

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