Entrevista

Iker Muñoz: "Me gustaría ser el futuro capitán de Osasuna"

Fue una de las grandes revelaciones de la pasada temporada y el centrocampista de Villafranca afronta con agrado el reto de ser aún mejor. Su carrera no ha sido sencilla y a sus 21 años ya sueña con un futuro en rojo

El centrocampista rojillo Iker Muñoz en las instalaciones de Tajonar posa para esta entrevista
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El centrocampista rojillo Iker Muñoz posa para esta entrevista en las instalaciones de Tajonar
El centrocampista rojillo Iker Muñoz en las instalaciones de Tajonar posa para esta entrevista

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María Vallejo

Publicado el 22/07/2024 a las 05:00

Advierte antes de empezar la entrevista: “Soy callado”. Pero no. Iker Muñoz se desenvuelve con la misma soltura por las preguntas que se le plantean, sin esquivar ninguna, como dibuja su fútbol en el césped. Ese estilo con ADN tan osasunista que le corre por las venas y que le ha llevado a ser un valor en alza en el primer equipo. Podría decirse que lo ha conseguido en sólo unos meses, pero tampoco es cierto. El jugador navarro, que lleva con orgullo lo de ser de Villafranca y de la Ribera, ha cimentado una carrera de hormiguita, en muchos equipos, tragando kilómetros, compaginando trabajo y entrenamientos, hasta que la pasada temporada enamoró a la afición con el 34 a la espalda. Le han pasado muchísimas cosas, pero Iker sigue siendo el mismo, aunque ahora llevará el 18.

Vídeo con el test de preguntas al osasunista Iker Muñoz

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Vídeo con el test de preguntas al osasunista Iker MuñozMaría Vallejo

EN CORTO
​1 Su mejor partido con Osasuna.
Frente al Getafe en El Sadar.
2 Su mejor gol. El del Getafe.
3 Su dorsal favorito. El 34.
4 Un plato y una bebida. Arroz y agua.
5 Playa o montaña. Playa.
6 Sanfermines o fiestas de Villafranca. Fiestas de Villafranca -risas-.
7 Cantar o bailar. Bailar
8 Ir a Europa o jugar una final de Copa otra vez. Ir a una final de Copa y ganarla.
9 Un planazo perfecto. Jugar en El Sadar, meter gol y ganar.
10 Una red social. Instagram.
11 Una serie. Prison Break.
12 Un compañero en el que se apoya. Jorge Herrando.
13 Un compañero con el que se ríe. Aimar Oroz.
14 Un compañero del que aprende. Sergio Herrera.
15 Puesto de Osasuna esta temporada. Europa

El año pasado, por estas fechas de pretemporada, era un chico al que parecía que le daba un poco de vergüenza que la gente quisiera fotos o firmar autógrafos. ¿Quién es ahora Iker Muñoz?

Pues soy un chico muy normal, de pueblo, de Navarra, de Villafranca y el mismo de siempre.

¿No ha cambiado nada?

No, considero que no he cambiado nada. La vida aporta circunstancias que cambian un poco, por el tema de jugar en primera división, pero por lo demás, por mi persona, no he cambiado nada.

¿Asimila bien un año en el que le han pasado tantas cosas?

Sí, lo he llevado muy bien, por mi personalidad, pero sobre todo también por mi entorno. Considero que tengo un entorno bastante normal y amigos, familia y todo y eso también me ayuda a no salirme de la persona que soy. Son los que te hacen estar siempre manteniendo esa estabilidad.

¿Cómo afronta esta nueva temporada? El año pasado quería hacerse un hueco y ahora...

Lo afronto con la misma ilusión y las mismas ganas de hacerlo bien que el año pasado. Luego hay un entrenador nuevo y tienes esa incertidumbre, pero mi mentalidad siempre es de hacerlo bien, de trabajar y con humildad tirar hacia adelante.

¿Es consciente de que el año pasado fue una de las revelaciones y este año se le va a exigir más?

Soy consciente de que cuando haces una buena temporada siempre la gente te va a exigir de ahí para arriba, pero eso quiere decir que eres capaz. Personalmente siempre quiero mejorar como jugador y esa también es mi idea.

Dio ese paso adelante de hacerse un hueco en una posición que estaba superpoblada y encima marcó cuatro golazos.

-Sonríe-. Sí, yo empecé con la máxima ilusión y humildad para intentar hacerme un hueco. Y cada oportunidad que me daban yo la veía, y la sigo viendo, como una oportunidad de oro. Y eso es lo que me fue dando, poco a poco, lo que soñaba desde pequeño, hacerme un hueco en la primera plantilla. Pero el hueco no está asegurado ni mucho menos, cada año y cada partido es una oportunidad y es ahí en el verde donde tienes que dar el callo y ganártelo. Al principio no me hubiese creído, pero sí que es verdad que, como te he dicho, el ir partido a partido y no pensando en el más allá. Yo creo que esa es la clave en la que me ha dado un poco el meter el primero y no pensar ni en cualquier golazo, ni en qué bueno o qué no sé qué, sino en mantener un poco los pies en el suelo y en ser un poco constante. Y la verdad es que este año me han entrado los goles y esperemos que este año también.

Habrá que reñirle un poco a Jesús Areso, porque el día del Getafe oscureció su golazo con la maravilla que hizo él.

-Sonríe-. El día del Getafe, entró Jesús y nos dimos un abrazo por los dos goles que habíamos metido. Y luego entró Sergio (Herrera) y me pegó dos chapadas en la cara y me dijo, pues tío, has metido un gol muy bueno, pero el de Jesús ha sido mejor -ríe-. Pero bueno, muy contento también por Jesús.

Areso, Iker Muñoz, Herrando... El año pasado la gente joven dio un paso adelante para ser la base de este equipo.

Sí, pero hemos dado ese paso adelante porque la gente veterana o que lleva más tiempo nos ha acogido muy bien, nos enseñan en el día a día y nos empujan a ser cada día mejores. Pero sí que es verdad que Osasuna siempre ha sido un club que se ha nutrido de los canteranos y nuestra idea es llegar al primer equipo y dar ese paso adelante, que no es nada fácil.

Vamos a echar la vista atrás. Vino de Oberena, ¿pero hasta entonces, cómo fue su carrera?

He dado bastantes vueltas. Soy un chico al que siempre le ha gustado jugar a fútbol, que estaba todo el día con los amigos en el frontón del pueblo jugando. Yo era muy pequeño y en el pueblo -Villafranca- no había equipo de mi edad y me tuve que ir a Milagro a jugar. Algún partido jugaba porque necesitaba gente o lo que sea, pero jugar, jugar no he jugado en mi pueblo. De ahí me fui al Falcesino un año y al San Adrián, que era filial de Osasuna. Luego me fui al Tudelano y estuve jugando en Oberena dos años, me bajé un año a Falces y volví a subir otro año a Oberena.

Cuántos cambios...

El año que me bajé a Falces llevaba dos años subiendo a Oberena y eran tres días a la semana de entrenamiento, que me subían mis padres, más un día que me tocaba también la selección navarra algunas semanas. Al final, eran muchos días. Yo estudiaba en la Ikastola de Fontellas y fueron muchos kilómetros para mí, mucho gasto para mis padres y muy poco tiempo tanto para descansar como para estudiar. Por eso salió de mí y de mis padres también. El segundo año de Oberena, dijimos: “Oye, vamos a ir un año cerca del pueblo y ya tendremos tiempo de volver”. Me vino bien para sacar los estudios adelante, para darme un respiro.

¿En qué curso estaba?

Estaba en segundo de la ESO. El tercer año de Oberena, subí ya más tranquilo y un poco más descansado, más centrado y todo. Me salió un año bueno, aunque fue duro por el tema de los kilómetros, pero yo en Oberena estaba muy contento y me salió un año bueno. Surgió la oportunidad de que me llevaran a Osasuna. Aquí he pasado los tres años de juvenil, uno en el Promesas y en el segundo ya empecé el año pasado a tocar en el primer equipo y aquí estoy.

Después de haber recorrido tantos equipos, ¿creía que jugaría en Osasuna?

En todas las categorías inferiores siempre he jugado contra Osasuna y mi sueño era jugar aquí. Subía con mi padre a ver partidos de Osasuna, es un equipo de la tierra y tu sueño es poder jugar en Primera División. Conforme iban pasando los años, yo no miraba más allá sino disfrutar cada año. Mis padres me lo inculcaron porque nunca me han presionado, nunca me han dicho nada, al revés, siempre me decían que disfrutase y, si tenía que llegar a algo, ya llegaría. Eso es lo que me ha dado el no pensar más allá.

Y lo sigue manteniendo.

Pues sí, estoy ahora mismo jugando en el primer equipo pero yo no me pongo metas de, oye pues mira, voy a jugar un Mundial, al final hay que ser realistas también y saber dónde estamos, tener los pies en el suelo, ser humilde y a partir de ahí lo que vaya viniendo pues bienvenido.

Y aparte de ser futbolista, ¿no tenía otro sueño?

Yo no tenía nada en mente más que ser futbolista, pero mi familia me ponía los pies en el suelo porque futbolistas hay muy pocos y siempre hay que tener un plan B. Si te marcas un objetivo que seguramente no lo puedas conseguir, al final el chasco que te llevas siendo un crío pues no merece la pena. Merece más la pena disfrutar, jugar con tus amigos, hacer amistades y si te van bien las cosas todo te puede llevar al lugar que has soñado.

Qué importantes son las familias de los jugadores...

Mi padre y mi madre no sé los kilómetros que habrán hecho durante todo este tiempo. Tus padres lo hacen porque te quieren, te apoyan y tú no eres consciente . Nosotros subíamos a Pamplona tan felices, tres días a la semana y la gente nos decía: “Estáis locos”. Desde pequeño tenía que privarme de cosas porque cuando mis amigos estaban por ahí yo tenía que subir a Pamplona y entrenar. He tenido que madurar antes de lo normal y eso me ha hecho estar hoy en día donde estoy. Tanto mis padres, como mi hermana Maialen y mi novia Erika han sido muy importantes para mí y tengo que darles las gracias.

¿Se ha formado fuera del fútbol?

Sí, yo tengo claro que me tenía que formar. Cuando jugaba en el Promesas me saqué un grado medio de electricidad y mientras estaba entrenando en el Promesas tuve que hacer las prácticas en la BSH, una empresa de electrodomésticos.

¿Qué hacía ahí?

Mantenimiento. Salía de entrenar aquí a la una de la tarde o así, iba a casa, me cambiaba y a las dos entraba a trabajar, a hacer prácticas. Era de dos a diez, pero me puse de dos a siete porque si no, no iba a aguantar el ritmo. Estuve así cuatro meses, yendo de dos a siete todos los días a la BSH a trabajar. Luego también he hecho relación con gente de ahí. Yo era un crío, pero sabían que jugaba en Osasuna. De lunes a miércoles hablábamos de lo que había hecho el partido de fin de semana y de miércoles a viernes, contra quién me tocaba jugar.

¿Mantiene esa relación?

Pues no la mantengo diariamente, pero cuando nos encontramos por Pamplona o alguna vez que han venido aquí a ver les doy un abrazo y también las gracias. Fue una experiencia bonita y también te hace ver lo que es la vida laboral y salir un poco de la burbuja en la que estamos aquí.

¿Se ha formado en algo más?

El año pasado estuve viendo a ver si me metía a un grado superior o no. Al final decidí enfocarme un poco en el fútbol porque era un año clave. Sabía que si me metía a un grado superior tenía que también meter horas y sentía que iba a estar a medias en las dos cosas. Entonces hablé con mis padres y mi novia y dije: “Oye, nos centramos este año en el fútbol e intentamos sacarlo adelante y si no, siempre tendré tiempo de ponerme a hacer un grado superior”. Por suerte, me salió bien.

Tendrá amigos con sus problemas, que no les llega el dinero. ¿Eso le pone los pies en el suelo?

Eso es, sí. Desde pequeño mi familia me ha inculcado que el fútbol es algo real, pero que lo consiguen muy pocos. Que la vida que tiene la mayoría de gente es otra, está fuera de aquí. Cuando hice las prácticas me tocó verlo también. Yo, por suerte, también he tenido amigos más mayores. Yo soy del 2002, pero siempre me he juntado con gente en el pueblo más mayor. Uno de mis mejores amigos juega en el Leganés, y otro en el Athletic, Roberto López y Javier Martón. Son los que que me han puesto los pies en el suelo. A Javier Rudi, muy amigo mío también, le salió la cruz de la moneda porque tuvo mala suerte, y no pudo llegar al primer equipo del Athletic y está trabajando como una persona normal.

¿Hay un momento en el que se da cuenta de que le va a salir bien lo de dedicarse al fútbol?

El momento del debut sí que te marca y dices, he conseguido el sueño de debutar en Primera División, pero mantenerte es lo más difícil. Así que dije, ya que estoy aquí voy a intentar aprovechar esta oportunidad al máximo. Cada oportunidad que me han dado la he querido aprovechar, porque puede ser que el primer partido lo hagas bueno, el segundo malo, el tercero malo y al final ahí ya te vas cayendo.

Es un jugador que engancha muy bien a la grada.

-Sonríe-. Es verdad que me considero un jugador que tiene ese ADN rojillo de lucha, de entrega, de ir al duelo fuerte, de meter el pie, de no esconderme. En Osasuna ese tipo de jugadores gustan. Y luego encima yo intento ponerle ese toque mío, cada jugador tiene sus pinceladas.

¿La gente en la calle le reconoce? ¿Qué le dice?

Sí, todo el mundo que me para me dice que siga en esta línea, que cada año vaya mejor y todos esos mensajes positivos. Tenemos la suerte de tener la mejor afición y por eso se caracteriza a Osasuna, porque vamos todos a una. Por eso somos un club tan bonito desde fuera. Cuando fui a la selección, todo el mundo me decía “desde fuera se ve un equipo muy chulo, el estadio, la afición” y cuando la gente te dice eso, dices “joé, es que tenemos que valorar lo que tenemos aquí.”

En Villafranca, ¿percibe que representa al pueblo?

Sí que es verdad que en el pueblo este año también he notado ese cambio, aunque siempre me han apoyado. Gracias a mi pueblo, porque siempre que bajo la gente me pregunta, me abrazan. Recibir todo ese cariño no se puede describir con palabras, porque ser querido en tu pueblo es que eso es para mí lo más. Y el bajar y poder ir a la piscina, ir a tomar algo con mis amigos y que la gente te pregunte y que veas que seas querido, para mí eso es mucho.

¿Qué pasa con los jugadores de la Ribera en Osasuna que cada vez hay más y más importantes?

Por lo menos en mi pueblo, hay mucho futbolero, mucha gente que gusta el fútbol y yo creo que eso es lo que se contagia y hace que a la gente se enganche desde muy pequeña a jugar a fútbol . Y es por mucho trabajo, porque en la Ribera tienes que subir aquí -Pamplona- también a jugar.

El año pasado terminó ganándose la confianza de Jagoba, pero al principio no era así. Incluso un día lo pasó un poco mal en Tajonar (se derrumbó y se echó a llorar). ¿Qué recuerdo tiene de ese día? ¿Quiere contar qué pasó?

Tanto hacia Jagoba como a Bittor y Sergi, pero en especial a Jagoba, sólo tengo palabras de agradecimiento por haberme dado esa oportunidad y haber confiado en mí todo el año pasado.

Pero hay veces que se pasa mal.

Sí, claro, y al final salió prensa y todo, no fue más que un... Estábamos entrenando y tuve un pique con un compañero, que eso fue lo que me hizo a mí sentirme un poco mal o frustrado y por eso exploté, pero con Jagoba en ese momento yo no tuve nada en especial, ni con ningún compañero, porque yo entré al vestuario y lo arreglamos y ya está. Fue una chorrada, pero sí que es verdad que me salió el derrumbarme un poco en el campo y eso fue lo que alarmó, pero en realidad fue una tontería.

Pero es que lo lógico sería entender que los futbolistas son personas a las que les pueden pasar estas cosas. No son piedras que no sienten...

Sí, obviamente. Los futbolistas primero somos personas y luego somos futbolistas. La gente también tiene que entender que, como todo el mundo, tenemos altibajos tanto dentro como fuera del campo. Puedes tener un problema con algún amigo, con la familia, con cualquier cosa. Y luego puede también que lo traslades al campo. Nosotros intentamos siempre que no, pero como por ejemplo un carpintero puede que tenga un problema en casa y luego vaya a la carpintería y lleve el problema al trabajo. Nosotros somos conscientes de que somos el foco tanto para lo bueno como para lo malo. En mi caso, por ahora estoy tranquilo en ese sentido y estoy bien.

¿Y cree, por ejemplo, que los futbolistas tienen que hablar de todo o no? ¿No son nadie para hacerlo o sí? Cuando se dice que tienen la capacidad de influir en la gente joven, inculcar valores, ¿en qué posición se sitúa?

El propio futbolista se pone el margen de lo que puede hablar o no de lo que a ti te parezca. Como todo el mundo, tenemos opiniones diferentes en todos los sentidos. En mi caso, soy una persona bastante reservada y discreta. Pero respeto lo de todo el mundo. Por ejemplo, el otro día tuve un acto en mi pueblo y me salió decirles a los jóvenes que antes que futbolistas o antes de nada, lo más importante era ser buenas personas. Cuando todo eso terminó, la gente mayor me dijo, “oye, muy buen mensaje”. Pero eso es lo que me salió en el momento.

Cuando le llega su primer contrato, ¿se asesora para administrar su dinero?

Con ayuda de mi entorno, me considero una persona madura y mis padres me han dado esa libertad para gestionarme yo mi dinero. Soy una persona tranquila, normal, de pueblo, no me considero alguien supergastador ni derrochador. Sé lo que cuesta ganarlo y lo que hay que hacer con el dinero en cada momento. Ahora en verano te vas de vacaciones, pero sabes lo que cuesta ganar el dinero. En mi casa yo desde pequeño he visto lo que cuesta ganar el dinero, entonces, obviamente, tienes esa cabeza para tener que administrártelo y saber qué hay que hacer con él.

¿No ha habido un caprichito?

Pues la verdad es que no. A ver, me compré el coche, pero ya por necesidad, porque tenía que bajar también al pueblo y el que tenía se me estaba rompiendo, pero no he tenido por ahora ningún capricho así especial.

Volvamos al presente, ¿les incentiva el cambio de entrenador?

Año nuevo, vida nueva. Pues esa frase es un poco la que refleja que sea con el mismo míster o diferente míster. Cada año que pasa recargamos pilas y queremos ganarnos cada uno el puesto. Tanto con Jagoba como con Vicente no ha cambiado nada. Aunque parezca que como viene un nuevo entrenador hay más presión, la gente lo ha acogido con bastante normalidad. Y Vicente también ha entrado con buen pie, con normalidad, cercano y todo. Yo creo que todos estamos yendo en el mismo barco y eso es bueno.

¿Quién es ahora Iker Muñoz en Osasuna?

Pues yo creo que Iker Muñoz ahora es un canterano con un año de experiencia en Primera División, pero con las mismas ganas.

¿Y qué le gustaría ser a Iker Muñoz?

La verdad es que me gustaría ser futbolista profesional por mucho tiempo y, en especial, me gustaría ser un futuro capitán de Osasuna.

DNI
​Nombre
Iker Muñoz Cameros
Fecha de nacimiento Villafranca, 5-9-2002
Trayectoria Milagrés, Falcesino, San Adrián, Tudelano, Oberena, Falcesino, Oberena, Osasuna

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