Estadio
Adiós a los préstamos de El Sadar
Osasuna liquida ahora en junio la última amortización para cerrar el pago de los 16 millones concedidos en 2019, con un calendario de cuotas hasta 2034


Publicado el 16/06/2024 a las 05:00
Junio marca un antes y un después en la historia financiera de El Sadar. Estos días quedan cancelados los préstamos que fueron concedidos para el pago de las obras de reforma y ampliación. Cinco años después de que el club se embarcara en aquella inversión que transformaba radicalmente la imagen de su estadio, el contador se va a quedar a cero.
Se están ejecutando las últimas amortizaciones que obligaba el calendario en mayo y en junio. El pago de la cuota correspondiente y el de la permanencia en Primera División. De los 16 millones que componían los créditos, quedaban por liquidar esta temporada algo más de 2, a los que se restó durante el curso la parte obligada por los ingresos de las ventas de jugadores que se dieron en enero (Chimy Ávila y Adama Boiro).
A partir del 1 de julio, Osasuna queda limpio en este sentido. El grueso de su deuda, tal y como ha quedado ordenada, es por los fondos CVC. Con un interés bajo de 1,52%, se irá aminorando durante las próximas cuatro décadas.
La renovación y ampliación de su estandarte han marcado la época reciente del club, también en el plano económico. En tiempos de crecimiento, en una entidad siempre limitada de recursos, se aceptaba el reto pedir a los bancos un préstamo para pagar las obras. El coste era sensiblemente inferior mirando la inversión realizada en recintos de otros clubes, pero el esfuerzo era importante. 16 millones de euros en forma de tres préstamos más los 7 que se asumieron con fondos propios con las mejores añadidas al ascender a Primera.
Los préstamos fueron concedidos por Caja Rural de Navarra (por importe de 6 millones y Euríbor + 2), Banco Santander (5 millones y Euríbor + 2) y Banco Sabadell (5 millones y Euríbor + 2).
La mayor transformación desde la construcción en 1967 de El Sada supondría un paso adelante en cuanto a imagen, comodidad y espacios con la creación de seis mil nuevas butacas.
La firma se producía en 2019, con el Gobierno de Navarra como avalista, que ponía sus condiciones. Amortizar de forma anticipada el 25% del dinero ingresado por ventas de jugadores y al menos 3 millones en el caso de que el equipo jugara en Primera.
Sobre lo primero, hubo traspasos en 2020 (Luis Perea y Juan Villar sumaron 3,4 millones) y en 2024 (Chimy Ávila y Adama Boiro sumaron 6). Sobre lo segundo, Osasuna pasó a la máxima categoría y desde entonces no se ha movido de ahí. Ese pago ha condicionado las cuentas temporada tras temporada y ha hecho apretarse el cinturón. Es la razón por la que los préstamos que estaban fijados para cancelarse en 2034 vayan a desaparecer ya.
HACE UN AÑO, BUDIMIR
En este periodo, Osasuna ha garantizado el cumplimiento de sus obligaciones con los ingresos de las retransmisiones de televisión. En la temporada 2022-23, el club ya canceló un préstamo de 8,6 millones que provenía de directivas anteriores. Y al comienzo de la acabada, hizo lo propio con el que se financió el fichaje de Ante Budimir. La compra del delantero por 8 millones ha sido junto a la inversión de El Sadar otro factor que ha determinado la vida económica. Se abonó el dinero en tres cuotas a la entidad alemana que requirió el Mallorca, su antiguo club.
Elegido mejor de los construidos o reformados del mundo en 2021, el nuevo Sadar que costó 23,4 millones ha permitido aumentar los ingresos por abonos y taquillas hasta cerca de los 9 millones, casi el triple de lo que se generaba anteriormente.