Entrevista

Osambela: "Mi sueño no es ser jugador de fútbol, mi sueño es ser jugador de Osasuna"

Osasunista hasta la médula, este centrocampista de raza ha pasado de ponerse la camiseta en la grada de El Sadar y en los desplazamientos a lucir en el campo el color que mueve su pasión

Asier Osambela, con una bandera de Osasuna ayer en las instalaciones de Tajonar
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Asier Osambela, con una bandera de Osasuna ayer en las instalaciones de Tajonar
Asier Osambela, con una bandera de Osasuna ayer en las instalaciones de Tajonar

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Fernando Ciordia

Actualizado el 26/04/2024 a las 12:55

Asier Osambela Larraya (Subiza, 2004) navega en la tranquilidad, la que rompe cuando se anuda las botas y tiene que defender el escudo de Osasuna con esa fuerza que le ha dado la naturaleza y ese sentimiento rojillo. Son días especiales. Sigue en carne viva el debut en Vallecas. Siendo natural, digiere la situación sin despegar los pies del suelo. Su entorno le lleva por el carril a expensas de que pueda dar el salto definitivo. Admirador de Puñal por su constancia, transmite lo que es el osasunista de siempre. Tan académico y tradicional que en el verde lleva la camiseta metida por dentro como le han inculcado desde la base. Terminado el entrenamiento con el Promesas, con quien jugará mañana, transmite sus reflexiones rompiendo la barrera de la timidez y con la frescura del recién llegado.

¿Cómo fue ese momento de ponerse la camiseta de Osasuna?

Inolvidable. Es lo que llevas soñando toda la vida. Se junta todo. Te acuerdas de muchísima gente, sobre todo de los que te han ayudado a conseguirlo. También hay nervios. Pero por encima de todo, sientes alegría y felicidad.

Gente especial como...

La familia. Son los que desde pequeño te llevan a los entrenamientos, te llevan a los partidos, se quedan ahí pasando frío para verte jugar. Son los que más sacrificios tienen que hacer para que tú puedas conseguirlo. Sobre todo me acordaba de ellos y también de los amigos, que siempre están apoyándote. Tienes una mala racha y no te fallan.

Arrasate le mandó calentar en Vallecas y, tras unos ejercicios, le llamó para salir al ruedo.

No sabía si iba a jugar. Una vez que te manda calentar, ya empiezas a sentir la tensión. Ves que puede llegar el debut. Y sí, cuando oyes tu nombre para salir a jugar es cuando se te pone el corazón a mil. Ves que has conseguido disfrutar de la oportunidad.

¿Cómo encajan las emociones con el deber futbolístico de tener que aportar al equipo?

El partido estaba en un momento duro para nosotros. Ellos estaban apretando muchísimo. Salir y ver que justo te remontan te deja una sensación rara. Estás contento porque has debutado, pero has perdido después de haber ido ganando. Intenté aportar todo lo que pude. Una vez que se pusieron por delante, había que igualar el partido, pero no pudo ser.

Las emociones siguieron cuando entró en el vestuario de Vallecas.

Me escribió muchísima gente. Me fijé que el móvil lo tenía a reventar de mensajes. Gente con la que igual no tienes tanta relación, pero los conoces desde hace tiempo. Ves que se acuerdan de ti y les hace ilusión. Se agradece que se molesten en darte la enhorabuena.

Su primera convocatoria fue en El Sadar nada menos que contra el Real Madrid. Jagoba le dedicó elogios durante la semana. No llegó el debut, pero...

Fue una experiencia increíble. Primera convocatoria, en El Sadar y contra este rival. No tuve la suerte de poder debutar ahí, pero es algo que no voy a olvidar nunca. Toda la familia y todos los amigos estaban en la grada. Eso suma.

En la grada ha estado decenas de partidos animando a Osasuna. ¿Cambia mucho sentir El Sadar desde tan abajo?

Cambia mucho porque se ve todo de otra manera. Estás en la grada y quizá no eres consciente. Pero cuando estás ahí abajo, sientes cómo aprieta la gente, te das cuenta de las ganas con las que van los aficionados al estadio para apretar y animar.

Se estrenó en la pasada jornada con el dorsal 41. ¿Ya sabe qué hará con la camiseta?

Me guardé todo, Pantaloneta y camiseta. Todavía no lo ha hecho, pero tengo pensado enmarcarla. La guardaremos bien ahí en casa.

Llegó de Madrid a Subiza por la noche. ¿Le esperaban?

Ya lo creo... Hubo recibimiento intenso. Era un día especial en Subiza porque se celebraba el Txapela Rock con conciertos y fines benéficos para recaudar para ANELA (Asociación Navarra de Esclerosis Lateral Amiotrófica). Estaban todos a gusto y felices por el debut. Me esperaron con una pancarta y bengalas. Fue un momento que se me ha quedado grabado.

¿Pararon la música?

(Risas). No, la música seguía... Salieron a la parte de fuera a esperarme y cuando llegué, no sabía ni cómo reaccionar. Me hicieron emocionarme. Lo que he conseguido es gracias a ellos. Verte a tanta gente esperándote para darte la enhorabuena es increíble y es de agradecer.

19 años, debut, renovación, elogios del entrenador e irrupción en los periódicos. ¿Cómo se maneja el control de las expectativas dentro de un mundo tan especial como el del fútbol?

Creo que sé como es el fútbol. Mi obligación es seguir trabajando. Mi objetivo lógicamente es tener las máximas oportunidades posibles. Y si puede ser en El Sadar, mejor aún... Quiero seguir igual y por supuesto acabar bien esta temporada con el Promesas. Aún tenemos mucho tajo por delante. Primero, el objetivo es lograr la permanencia con el Promesas y luego, a partir de ahí, intentar mirar hacia arriba.

Su padre, Iñaki, fue destacado jugador de Tercera y conoce los entresijos de este deporte y de Osasuna. ¿Qué le comenta?

Como dices, mi padre lleva toda la vida metido en este mundo del fútbol. Él siempre es el que me guía en este camino, el que me ayuda. Si necesito algún consejo, es la primera persona a la que acudo primero.

¿Le pone los pies en el suelo?

También, también. A veces pasa que sin darte cuenta siempre hay algún momento en el que se te puede ir un poco la cabeza. Se te puede subir un poco y, si pasa eso, él es el que me para y me pone donde tengo que estar.

Osambela es un osasunista acérrimo
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Osambela es un osasunista acérrimoJ.P. Urdiroz
Osambela es un osasunista acérrimo

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¿Le vio jugar de niño?

Jugó muchos años en Tercera. Jugó en el Burladés, Subiza... Tengo algún recuerdo de cuando era crío y verle jugar en Sotoburu. Era un delantero fuerte, de los que no gusta a los centrales. De los pesados que se enzarzan todo el rato, cuerpo a cuerpo.

¿Se ve que ha heredado eso?

Algo se me ha pegado, sí. Eso de ir a todos los balones, de cuerpear, de fuerza...

Lleva una vida diferente a la de sus amigos o cualquier joven de su edad. El futbolista siente emociones únicas, pero también debe renunciar a cosas.

Pero eso lo tengo claro. Y todos los que queremos llegar alto. Si quieres cumplir el sueño, es algo que tienes que hacer. A veces no es fácil porque ves a toda tu cuadrilla que se queda a cenar un día en el pueblo y tú te tienes que ir a casa porque al día siguiente tienes partido. Se hace duro porque estás en la edad de salir por ahí y tomar algo y ves que no puedes. Pero luego llega el partido u oportunidades como la del otro día en Vallecas y te das cuenta de que merece la pena.

Es un osasunista profundo, dicen en su entorno. ¿Qué significa para alguien que siente los colores así vestir esa camiseta?

Es un sueño. Siempre vas a El Sadar y ves los partidos. Siempre dices: “Ojalá ser uno de ellos”. Y de repente te das cuenta que ya eres uno de ellos y que hay tanta gente pendiente de ti, como yo he estado de otros jugadores siempre. Es una ilusión enorme.

¿Se acuerda de sus primeras veces en la grada?

Con mis padres, siempre he ido desde muy pequeño. Los primeros recuerdos vienen de esa época en las que Osasuna llevaba varias permanencias seguidas. Nos salvábamos en los últimos partidos. Recuerdo el gol de Puñal al Sevilla.

¿En quién se fijaba?

Al que más he seguido ha sido a Patxi Puñal.

¿Qué transmitía?

Es un ejemplo a seguir. Me veo reflejado en él. Era un jugador que al igual que yo técnicamente no iba a destacar, pero siempre estaba ahí y siempre daba la talla. Todo eso le hizo ser el jugador que más partidos ha jugado. Eso es lo que me gustaría conseguir.

¿Tiene más ambiciones aparte de triunfar en Osasuna?

En esto del fútbol nunca se sabe lo qué puede pasar y tampoco hay que cerrar ninguna puerta, pero por así decirlo mi sueño no es ser futbolista, mi sueño es ser jugador de Osasuna.

Ha hecho viajes de aficionados siguiendo a los rojillos.

Hemos ido a unos cuantos desplazamientos. Es algo que tanto a mí como a mis amigos de la cuadrilla de Subiza siempre nos ha gustado. Somos muy rojillos. A El Sadar animas, aprietas y lo vives de una manera. Pero la experiencia de cada desplazamiento de conocer otro campo, de ir a animar a tu equipo con la camiseta, siempre nos ha gustado. La previa y el ambiente... Si son dos aficiones que se llevan bien, lo disfrutas más todavía.

El último canterano en debutar con el primer equipo. ¿Siente más orgullo de ver de dónde viene?

Se va viendo que se están haciendo bien las cosas en Tajonar. Hay muchos que estos últimos años han conseguido asentarse. Es buena señal para todos. Para el club, para los chavales y para todos los rojillos. A la afición le ilusiona muchísimo ver a gente de casa con esta camiseta.

¿Vive en Subiza?

Sí, de siempre. Es un pueblo muy pequeño. Todos somos conocidos. La mayoría somos familia entre primos y primos segundos. Eso es lo que hace especial. Estamos todos muy unidos y de todas las edades. Abuelos, padres, hijos... Siempre nos hemos juntado en la sociedad y en el frontón.

Sería el niño que siempre estaba dándole patadas al balón.

Eso es (riendo). En ese frontón es donde más horas he metido. Salíamos a la calle y lo primero que hacíamos era ir allí a jugar.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Me gusta el monte, ir a andar... y quedar con los amigos en el pueblo. Entre semana estudio un Grado Superior, de Administración y Finanzas. Me gustó cuando empecé. Es lo que estudió mi padre. Sigo sus pasos.

Su perfil físico que encaja con el futbolista de Osasuna de toda la vida. Con El Perdón tan cerca, ¿el monte le ha curtido?

Seguramente sí pueda ser un motivo. Me encanta. He estado muchísimas veces en El Perdón. Andando y corriendo.

¿Ha sido siempre así de potente en la cantera?

Yo nunca he destacado por un jugador bueno técnicamente o de calidad. Pero sí he sido muy regular y constante. Esa ha sido la clave para ir subiendo. Me he ido adaptando a cada año, categoría y entrenador.

¿Cómo llegó a Tajonar?

Estaba en el Ardoi en fútbol sala. Empecé a venir aquí a las tecnificaciones y más tarde me quedé, desde alevines. Aquel año fue el de la salvación de Sabadell. No pude ir porque nos cogió en un torneo. Menudo cambio ha dado Osasuna desde entonces.

¿Se da cuenta de lo difícil que es llegar?

Sí, echas la vista atrás y te das cuenta del valor que tiene. He jugado con muchísima gente. La mayoría va cayendo. Siguen disfrutando del fútbol, pero de otra manera. La exigencia es máxima.

De Subiza también es Alberto Armendáriz ‘Txapela’, que sufre la ELA y es un gran osasunista. ¿Qué representa?

Es un ejemplo para nosotros. Todos sabemos el problema que tiene. Que una persona afronte así las cosas y se las tome de esta manera demuestra esas ganas de hacer las cosas, de vivir, de disfrutar cada momento. Te das cuenta que no todos tienen la misma suerte que tú y tienes que valorar cada momento.

Él se ha ganado el cariño.

Ha querido siempre darle visibilidad a la ELA siendo muy activo, con mil cosas para recaudar y que eso sirva para se avancen en las investigaciones. Unzué también ha ayudado. Entre los dos han hecho una gran labor.

¿Estuvieron juntos el sábado?

Sí, estaba muy contento por mí. Fui a darle un abrazo. Fue emocionante. Me dio la enhorabuena. No hacía falta más que verle para saber que se alegraba. Desde siempre ha sido muy rojillo.

Con el trofeo de mejor jugador del Interescolar de 2016
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Con el trofeo de mejor jugador del Interescolar de 2016ARCHIVO
Con el trofeo de mejor jugador del Interescolar de 2016

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El MVP de Tajonar de hace ocho años
“Algún día me gustaría marcarle un gol al Madrid”. Con este desparpajo, Asier Osambela atendía a este periódico recién proclamado mejor jugador del Torneo Interescolar de 2016. Tenía entonces 11 años y había sido pieza fundamental para que el colegio Erreniaga de Zizur Mayor se alzara con el título navideño. En la final contra Luis Amigó, marcaba el gol de su equipo de falta directa (1-1) y el decisivo en la tanda de penaltis. Osambela tomaba el relevo de ilustres como Oihan Sancet (2012) y Aimar Oroz (2013), que unas ediciones antes se habían coronado en Tajonar igualmente. Había firmado nueve dianas en unas fechas que marcaron su infancia. Su deseo está por cumplir. ¿Le marcará gol al Real Madrid en un futuro?

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