Caneloni, pero no al horno
Los rojillos se dejan remontar y desperdician la penúltima bala europea


Actualizado el 20/04/2024 a las 18:40
Malú cantaba aquello del maestro y el aprendiz, dándole a la canción un tinte erótico festivo que bien podría trasladarse tras la derrota rojilla en Vallecas, ese campo que se nos daba tan bien hasta que la tensión y las pocas ganas de querer hacer algo grande se han adueñado de la plantilla rojilla. Y eso que la cosa, con 0-1, pintaba bien. Pero cuando se hace el caneloni...
Mucho canelo en ese tramo del partido en el que hace falta dar la cara, ese momento en el que, pasada la hora de choque y con supuestos refrescos de garantías en el centro del campo, se tenía que haber dado un paso adelante, se tenía que haber rematado al rival, herido grave y casi de muerte, para poder llegar a los 42 y tener seis finales. Pero nada, como quien oye llover a cubierto...
Osasuna se dejó remontar y el alumno, Íñigo Pérez alias El Deseado le mojó la oreja a Joseba, así le llamaban los de la tele al técnico rojillo, Arrasate. Lección de tensión, de ganas, de estrategia, de recambios, de fiar todo a una guardia pretoriana que suma más años que un asilo pero que mire usted, nos ha ganado y a callar. Porque que los de la franja terminaran con "Gargamel" Falcao, Bebé, RDT y nos dieran la vuelta al marcador, clama al cielo.
Calma es lo que vamos a tener de aquí al final. Demasiada calma. Si ya contra el Valencia el equipo se pegó un tiro en el pie, en Vallecas se ha dejado pasar la penúltima (si no última) opción de pillar el tren europeo. Tras una buena primera parte, con muchas ocasiones y poco acierto hasta el gol de Moi Gómez, con un Raúl García de Haro que podía haber hecho olvidar, por lo menos un rato, a Budimir. Y nada de nada.
Jagoba se va a marchar con más pena que gloria. El récord de puntos que atesoraba el de Berriatua, que está en los 53 de la pasada campaña, se antojan hoy por hoy un imposible, un milagro y una quimera que ni con toda la familia del doctor Jones se podría alcanzar semejante tesoro. Y es lo que pasa al tener todo decidido, estar salvado (casi, no nos confiemos, que si lo hacemos somos muy malos) y con mucha gente importante de baja. Ahora se suma David García a la enfermería y, a este paso, van a tener que subir más Promesas. ¿Y Aguilar para cuándo?
Es muy preocupante la falta de implicación de más de uno, esas miradas que lanza Sergio Herrera cuando abronca a un compañero en un mal repliegue que dicen mucho, aunque a fuerza de ser sinceros el portero no huele ninguno de los dos goles que encajó. Es muy preocupante que nos empaten en un córner, otra vez la estrategia mal defendida, que nadie salte al rechace, que no se tire un hombre de rojo al barro a tapar. Es muy preocupante ver gente que otrora sumaba y ahora saltan a trotar por el campo, o que gente que parecía estar condenada al ostracismo se esté ganando a pulso la renovación.
Es lo que nos queda de aquí al final. La nada absoluta, el sabor agridulce, la falta de objetivos o metas, tensión nula e inexistente. Y es una pena, porque si se va a hacer el canelo partido tras partido, perdiendo en El Sadar, en Vallecas, luego en Granada y así "sustantivamente" hasta terminar el año, que avisen y dedicamos las tardes de primavera a otra cosa. Dicen que la floración del almendro anda en su apogeo, igual es tiempo mejor invertido pese a que el que suscribe padezca de alergias a las gramíneas...
Pues nada. A por el siguiente, el primero de los seis últimos. A ver qué cara da el equipo contra el Granada en tierras andaluzas. Lo que nos queda para aburrirnos antes de que baje el telón es, en este orden, Granada (fuera), Betis (casa), Athletic (fuera), Mallorca (casa), Atlético (fuera) y Villarreal en Pamplona. Vayan ejercitando las mandíbulas porque, salvo milagro que dudo mucho que se vaya a dar, la cosa viene de bostezo en bostezo. Aunque si saco la calculadora y sumo 39+18 nos dan...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!