Análisis

"Echeverría, Iriguíbel y Martín"

Echeverría, Iriguíbel y Martín
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Echeverría, Iriguíbel y Martín, en un imagen con motivo del Centenario en 2020
Echeverría, Iriguíbel y Martín

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Javier Belloso

Publicado el 19/04/2024 a las 05:00

Recuerdo uno de mis primeros días en El Sadar. Mientras los jugadores saltaban al campo, sonaba el himno del club y se anunciaba la alineación por megafonía. No lo entendí todo, pero sí retuve la parte final que me resultó un poco larga. Pregunté a mi padre, ¿Qué número lleva Echeverriairiguibelymartin? Se rio y no entendí su explicación porque había mucho ruido alrededor.

Fueron los inicios de la mejor época del club y los años donde se forjó la leyenda de lo difícil que es jugar en El Sadar cuando juegas como visitante. Todo el mundo y sus banderas iban en la misma dirección independientemente del día bueno o malo que tuvieran.

Con el tiempo entendí que cada dos domingos por la tarde, estos tres jugadores y los otros ocho nos enseñaban la vida sencilla sin protagonismos, de frente, sin complejos ni exageraciones y muy en línea con nuestro carácter.

Por la derecha con el 7, el capitán Echeverría, por el centro con el 9, Iriguíbel y por la izquierda con el 11, Martín.

Cuando el Maestro Clemente Iriarte (dep) recibía el balón, el resto se situaban en sus posiciones, en la grada nos estirábamos para no perder detalle y conteníamos la respiración porque algo bueno iba a pasar. Eran los tiempos en los que cuando se jugaba en el antiguo Atocha de San Sebastián a las cinco de la tarde, los jugadores subían al autobús a las dos después de haber comido cada uno en su casa. Cuando Martín metió el último gol de su carrera al Athletic de Bilbao el 29 de Noviembre de 1987, completó la cifra de 108 goles en la categoría repartidos a partes iguales entre los tres jugadores. Recordé a mi padre: “¿Ves cómo eran uno?”.

El 23 de Abril de 1978, los rojillos ganaban al Castellón 3-0 en el Sadar con Enríquez Negreira como colegiado y sendos goles de Iriguíbel (primero) y Echeverría (tercero). Todavía no estaba asegurada la permanencia en segunda división, pero un buen final de temporada permitió acabar en décima posición. Diario de Navarra tituló “Tres goles en el primer tiempo y después a la siesta”. Martín no estaba todavía en la plantilla. Jugó en el Tudelano esa temporada y en el Lérida la siguiente donde explotó con sus 22 goles para volver a Pamplona por la puerta grande. Quien quiera saber lo que cuesta llegar al primer equipo y la angustia que se siente al salirse de la comodidad del entorno habitual para ser futbolista, que se lo pregunte al de Campanas. La primera temporada que jugaron los tres en Osasuna (79/80), se consiguió el quinto ascenso a Primera y desde entonces, el equipo ha completado 34 temporadas en la máxima categoría de las 44 disputadas, convirtiéndose en un clásico de Primera.

Jagoba acababa de nacer el mismo día del partido contra el Castellón. No pudo ver en directo el inicio de esta época dorada del club pero lo parece. Ha escrito la historia de forma brillante, entendiendo y adaptando las bases que allí se establecieron. Dos ejemplos. La temporada que va a terminar el próximo mes de Mayo, comenzó en la misma línea de la anterior, donde el equipo mostró un juego más elaborado de lo normal con futbolistas como

Abde, Aimar y el mejor Moi. Pero, en cuanto llegaron las primeras derrotas se recordó que, tras periodos exitosos hemos conocido rebotes que han supuesto rozar el descenso o descender como en las temporadas 93/94, 07/08 o 13/14. Además, el fallido pase a la siguiente ronda de la Uefa Conference League supuso una gran decepción de la que costó un tiempo recuperarse a todos los niveles. El entrenador mostró su faceta camaleónica y ordenó un giro de timón el día del Rayo para volver al juego más directo. Unas semanas después, para apuntalar la recuperación, en la previa de Anoeta lanzó el mensaje del “brillo en los ojos”. Lo recogió Herrando con gran éxito para los dos. Se ha conseguido sellar la permanencia en marzo y se está muy cerca de conseguir los mismos puntos de la temporada anterior. “Aquí honramos nuestro pasado” y a quien venga se lo recordaremos. No necesitamos un inventor del fútbol que hable de temporadas de transición y equipos en construcción. Ni encorsete a los jugadores para que sigan un guion que no puedan saltarse. Que entienda quienes somos y cómo lo hemos hecho hasta ahora. Que nos ofrezca la vida sencilla en directo, sin complejos ni exageraciones, y “si no nos da”, nos hacemos uno, recordando a Echeverría, a Iriguíbel y a Martín.

Nos quedaremos con la duda de saber qué hubiera pasado si la duración del contrato ofrecido a Jagoba hubiera sido superior a un año. Queríamos seguir coreando al entrenador un partido sí, y el siguiente también. Mientras tanto, nos consolaremos de la misma forma que hacemos cada 14 de julio cuando los Sanfermines están agonizando. Pensando en Jagoba 2.0, susurraremos: “¡Ya falta menos!”.

Javier Belloso Ezcurra. Doctor en Matemáticas y Estadística. Exfubolista.

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