Osasuna
Herrando, 192 centímetros de mentalidad y osasunismo
Cinco personas que han seguido de cerca su trayectoria retratan al último canterano en madurar en el primer equipo. Jorge Herrando es mucho más que un futbolista físicamente bien dotado. Así ha sido su proceso de cocción


Publicado el 07/03/2024 a las 05:00
Es raro encontrar un vídeo viral sobre una acción defensiva. Las imágenes de detalles técnicos entran por el ojo. Qué decir de los goles de belleza plástica. Pero el fútbol se sujeta desde los cimientos, tan vitales. “El arte de defender”, exponía LaLiga en sus redes sociales para verbalizar el momento en que Jorge Herrando lograba parar a los tanques de Primera, el alavesista Samu Omorodion. El lunes, el central de Campanas de 23 años recién cumplidos volvía a demostrar ante El Sadar su categoría en su proceso de asentamiento. Atrás quedan años de subidas y bajadas. Sacrificio en silencio. Siempre con una mentalidad que no le ha hecho despegar los pies del suelo, bien asesorado, acompañado del latido de un corazón rojillo.
Martín: llamada para entrenar siendo cadete
Es momento de rebobinar hasta 2016. Herrando estaba prácticamente recién incorporado a Tajonar después de jugar en Amigó, su colegio, cuando pasó al plano mediático de repente. Tenía 15 años. Enrique Martín Monreal le llamó para entrenar con aquel Osasuna recién ascendido.
“Se veía que era un chopo, el más alto. La cuestión era dominar ese cuerpo. Hacía falta trabajo después. Uno atisbaba posibilidades con esa presencia. Y a ello se unía que es un osasunista hasta las trancas, de siempre”, recuerda Martín. “Vi que podía entrenar con nosotros con ese cuerpo. Quería que se familiarizara con el futuro que le podía llegar. Lógicamente, esto tiene sus tiempos”.
La leyenda rojilla apunta que el defensa siempre mostró una personalidad “muy natural”. “No se ha salido de la línea y con una ilusión terrible de llegar a Osasuna”.
Herrando no tenía representante entonces. “La mayoría de cadetes ya lo tenían. Conozco mucho a su familia al ser de Campanas. Les di mi opinión. Parece que el niño que no tiene repre se queda atrás. Él tenía esa creencia: todos menos yo. Tomó ese camino. Les llenan de botas y cosas. Para mí, hay tiempo hasta los 18 años de enfocar la vida profesional”.
Campanas era el vaso comunicante. Años antes, le había visto jugar en un torneo en las fiestas y que se bautizó con su nombre. “Si podía, iba a entregar los trofeos. Jorge estaba por allí con 12 o 13 años”, repasa Martín, resaltando que Asier Osambela y Xabi Huarte, de Subiza y jugadores del filial, también figuran entre los participantes entre los pueblos cercanos. “Puede ser que en un futuro veamos a tres chavalitos que participaron en este torneo y le veamos correr por el estadio. Sería impresionante”.
Martín resalta lo productivas que resultan las cesiones, como la de Herrando al Logroñés. “Vuelves al equipo más maduro y completo. Soy partidario. El club lo ha hecho muy bien. Son momentos en que los chicos tienen que aprender de la vida y a manejarse porque estás en casita y mamá te hace todo. Cuando estás fuera, tienes que torear”.
Para la Bruja, va a recoger el testigo de otros bastiones. “Se va a incorporar al núcleo duro de Tajonar. Es muy importante para Osasuna mantenerlo con gente de casa y que los que vengan se vayan adaptando. Es fundamental mantener esa esencia”. Sobre esto, recuerda que con 22 años le daba galones a David García, viendo su personalidad. “Hoy es uno de los que manejan el tema ahí dentro”.
Martín ve a Herrando cada vez con más confianza “a medida que ha ido jugando”. “Tiene que ir a más, es joven. Tiene muchas y buenas cualidades. Va ganando en concentración y experiencia. Hay central para rato ahí y con el tiempo puede estar cotizado al ser zurdo. Además, tiene unos valores como persona. Osasuna gana un fichaje para el núcleo duro”.
Pacheco: protección desde Tajonar
Iñaki Pacheco ocupaba en Tajonar un cargo importante como director de Metodología. “Llamaba la atención por las características. Central zurdo de envergadura y fino. Potencialmente era un caramelo. Se intuía que el chico tenía recorrido”, repasa.
Con 15 años, Herrando había entrenado con el primer equipo y recibía la llamada de la sub 16. Era momento de digerir aquella exposición. “Lo bueno de Jorge es que siempre ha tenido los pies en el suelo. Tuvo momentos de estrés, pero como ha sido un chico tan responsable, lo llevó bien”.
Hay una imagen que tiene grabada. “Me acuerdo de un partido que le expulsaron en la primera parte contra el Txantrea. El pobre estaba desbordado. Fui detrás, me metí en el vestuario y le tranquilicé. Le transmití que le íbamos a ayudar y proteger con todo lo que tenía encima”.
Pacheco valora su “estructura familiar asentada”. “Está rodeado por gente que le cuida, que le quiere. Es un chaval estable, moderado, de grupo”.
En el plano futbolístico, comenzaba un trabajo para ganar coordinación. “Siempre leía bien el juego, pero tenía sus déficits en el giro por su envergadura. Su espalda se anchó por el trabajo de tren superior y para compensar se hizo un trabajo para la coordinación. Cuando volvió del Logroñés, le dije que le veía más fino. Eso ha ganado. Contra el Alavés, se interpuso en esa carrera lanzada, chocó y la ganó la posición. Eso son cosas de trabajo de muchos años. El desarrollo ha sido el óptimo. Cada uno tiene un proceso. Ahora está en el mismo en el profesionalismo preparado”.
David García: horas extra en el juvenil
Por sus manos han pasado jugadores que hoy están en el primer equipo. Areso, Moncayola, Kike Barja... Y Herrando. David García Labayen era el entrenador del Juvenil de División de Honor en la temporada 2017-18, un curso después de quedar campeones. “Jorge iba adelantado a su edad por el físico. Muchos hemos invertido tiempo, merecía la pena. Era un perfil poco habitual con esa estatura y zurdo”.
José Manuel Erdozain Came era su ayudante. “Después de los entrenamientos nos quedábamos con él e Ibaider, la pareja de centrales. Tenía problemas en la coordinación. Sobre todo de perfilarse bien. Lo hacíamos por nuestra cuenta. En Tajonar había muy pocos medios. Fue uno de los jugadores con los que más tiempo pude invertir y me da alegría que haya mejorado”, explica García. “Al ver la jugada que defendió a Samu me acordé. Tenía problemas para correr hacia atrás a campo abierto, de perfilarse cuando le encaraban, de perfilarse para salir con el balón... Ahora le ves con seguridad en la salida. Y en el área, es lo que dice Jagoba. En estático siempre defiende bien”.
El que fuera su técnico con 16 años valora el entorno de Herrando. “Han gestionado bien todo y han tomado buenas decisiones. Su cabeza ha soportado esa presión. He estado mucho tiempo en Osasuna y he visto muchos jugadores que no han sido capaces de soportarla. Cuando uno llega arriba no solo llega por sus cualidades, también por su mentalidad. Siempre ha sido muy maduro y ha llevado una vida muy ordenada. Como Aimar Oroz”.
David García destaca que el club ha dado en la diana con el proceso. “Siempre ha resistido. Ahora ha demostrado que estaba preparado. Tenemos mucha prisa en acortar los plazos, como dice Jagoba, pero hay muchos jugadores que debutan y se quedan ahí. Se está acertando. Es mérito de las dos partes: entrenador y jugador, que debe asimilar que el proceso requiere de un tiempo. Jorge se le ha ganado”.
Cata: madurez por encima de su edad
José Antonio Prieto Cata conoció a Herrando al llegar a Osasuna en la temporada 2017-18 como secretario técnico. En el curso siguiente, daba el salto al Promesas de Tercera, gestión que corría ya a su cuenta. “Tenía muy buenas condiciones físicas, como la velocidad o la estatura, pero había muchas cosas que pulir. No estaba formado en estructura y le costaba mover su cuerpo. Era muy niño. Le dimos el paso. No iba a disputar todos los minutos como en el División de Honor, pero sí iba a tener más exigencia. Comenzó un proceso de madurez que creíamos que le venía bien por los duelos y disputas en una categoría sénior”.
Cata quiere resaltar la sencillez cuando bajó de categoría para jugar unos partidos con el Juvenil de César Monasterio. Era la campaña 2019-20. “Tuvo una lesión que le hizo estar parado. Empezó con el Promesas y estaba muy fuera de punto. Tuvo la humildad y casi nos lo pidió su entorno. Esos cuatro o cinco partidos le sirvieron para coger ese ritmo y volver a Segunda B”.
Se fue instalando en el Promesas. “Tuvo una evolución física de tonificación muscular y ganó en coordinación. Surgió la opción de ir cedido al Logroñés, que acababa de bajar de Segunda. Siempre creemos que ese paso es bueno para la formación de un jugador. Tuvo una lesión y no fue titular indiscutible, pero le ayudó a madurar en un entorno más parecido al profesionalismo. Convivió con gente mayor. El año pasado fue espectacular en el filial. Despertó el interés de equipos de Segunda, pero entre todos decidimos que se quedara aquí y esperamos su momento”.
“Tiene una madurez personal y emocional muy por encima de su edad”, añade Cata. “Ahora está rindiendo a buen nivel. Es el primer paso. Hay que seguir así. Se lo ha ganado. Siempre se ha dejado asesorar y ha sido muy metódico en sus pasos, con los pies en el suelo. Tiene una gran capacidad de sacrificio. Con su mentalidad y su entorno, ha superado los malos momentos. Eso le ha ayudado a estar preparado para ahora”.
El secretario técnico apunta que en su época más joven en el Promesas se rodeó de “centrales veteranos estabilizadores para que le ayudaran a crecer, como Dufur o Berruezo”.
El año pasado debutó en el Camp Nou y a la media hora era expulsado. “Le ayudó su mentalidad. Ni muy arriba ni muy abajo. Ve las cosas buenas que le han pasado y las cosas menos buenas como un proceso. Siempre ha sacado el beneficio, el jugo que tenía esa situación”.
Sobre su osasunismo, hay un instante que no olvida. “Tengo una imagen grabada de Jorge en San Mamés en la grada como aficionado comiendo un bocadillo envuelto en papel Albal con la camiseta de Osasuna hace años”.
Para terminar, Cata manda un mensaje: “A veces le digo que el halago debilita, como decía García, y que es mejor un despeje del que no se acuerde nadie que un no despeje del que se acuerden todos. Ahora está a buen nivel, pero cada partido es un examen. Este chico merece que le vaya bien”.
Castillejo: el ejemplo de todo un proceso
Santi Castillejo cogió las riendas del Promesas el año en que subía Herrando del Juvenil. Curso 2018-19. Ha estado con él cuatro años. “Era juvenil de segundo año. Jugó bastantes partidos. Conseguimos el ascenso. Venía marcado, de los que prometía de Tajonar. Tenía muchas cualidades, pero era joven y debía madurar”.
El técnico de Valtierra recuerdo su vuelta de la cesión. “La mejora era grandísima. Fue uno de los bastiones para hacer un gran año. Las cesiones son positivas porque los saca de su contexto. Aprenden cosas de vestuarios más veteranos. Empiezan a aprender cosas que no son solo del fútbol base, a competir muchas veces en desigualdad con gente mayor, a conocer las injusticias del fútbol”.
En lo personal, Castillejo es directo con el que fue su central. “Es su gran capacidad. Siempre quiere mejorar. No piensa en cosas raras. Luego, su osasunismo es brutal. Se habló de cosas este verano, pero él lo tenía muy claro. El típico canterano que se lo ha currado desde joven y ha llegado. Es el ejemplo más claro junto con Aimar de toda la trayectoria”.
A Herrando le faltaba dar el último paso. “Muchas veces puedes ser el mejor en el Promesas o en el fútbol base y esto es otro mundo. Le ha costado meterse en el equipo, pero ha llegado su momento y lo ha aprovechado. Se lo tendrá que ganar día a día, pero está la tranquilidad de que tiene cabeza”.
Cree que tiene margen de mejora. “Un central no es top hasta los 27 28 años. Es una posición muy específica de mucha responsabilidad. Le queda mucho por mejorar pero es presente”.
Para Castillejo es una alegría ver que otro chaval ha llegado arriba. “Jorge y Aimar han estado cuatro años conmigo. Otros menos como Iker, Pablo o Monca. Ves todo el proceso, desde que son unos chavalillos y poco a poco se hacen profesionales, también de mente. Es un orgullo de que estén ahí y lo hagan muy bien. No han venido para cumplir, han venido para ser referentes”.