Análisis
Osasuna: los 36 goles en contra ponen en evidencia la fragilidad
Nada que ver el de esta temporada con ese Osasuna rocoso y que, en caso de turbulencias, sacaba a relucir esa capacidad para darle la vuelta a los partidos


Publicado el 06/02/2024 a las 05:00
La dolorosa derrota de Osasuna contra el Celta de Vigo puso a los rojillos ante el espejo de esta temporada. La imagen: un equipo de cristal en la fase defensiva e incapaz de reaccionar. 36 goles encajadas en 23 jornadas encienden las alarmas. Nada que ver con ese Osasuna rocoso y que, en caso de turbulencias, sacaba a relucir esa capacidad para darle la vuelta a los partidos. Los cimientos han volado y en pleno inicio de segunda vuelta urge ponerle remedio para construir desde esa seguridad.
No son tiempos de alardes, ni mucho menos, y la comparación con el encuentro en Vigo que dio inicio al campeonato resalta los problemas que azotan a Osasuna. Aquel 0-2 quizá fue la victoria más completa por la puesta en escena de principio a fin. Puerta a cero, control y eficacia. La recompensa a una idea que se viene trabajando desde hace seis temporadas con Arrasate al frente.
El contraste con la goleada encajada el domingo es abismal. Osasuna, con otra idea materializada en el esquema de tres centrales, volvió a cometer errores de bulto con desajustes que destrozaron el marcador en minuto y medio. Un mazazo duro en contenido y forma.
“Estamos encajando demasiado”, reconocía Jagoba minutos después de caer ante los de Benítez. Es el principal foco de atención. Nunca antes en esta etapa reciente se había concedido tanto. Las cifras hablan por sí solas. 1,5 goles por partido, el quinto que más recibe en Primera, cuando esa fortaleza atrás era un pilar fundamental en los últimos tiempos. Solo Almería, Villarreal, Granada y Sevilla empeoran las cifras.
¿Qué está pasando? En el seno de Osasuna inciden en que se trata de un problema colectivo, aparte de la mala toma de decisiones a nivel individual. Desde la falta de dominio del área en los centros laterales hasta errores en cadena al presionar, como ocurrió contra el Celta.
LA PUERTA A CERO, CLAVE
Ampliando la foto, la actual cifra de goles en contra en la jornada 23 no llegó hasta la fecha 34 la pasada campaña. A estas alturas se habían concedido 23, 13 menos, y se habían marcado cuatro menos. El equilibrio se ha roto. El saldo enseña dónde está el claro déficit, una premisa fundamental para competir.
Centrando el análisis en este curso, resulta llamativo que cinco de las siete victorias totales tengan un patrón común: portería a cero. Sucedió contra el Celta (0-2), Alavés (0-2), Granada (2-0), Rayo (1-0) y Almería (1-0). Contra el Valencia (1-2) y el Getafe (3-2) se produjeron las excepciones. Sin echar el cerrojo se reducen de forma notable las posibilidades de éxito para este Osasuna que no termina de dar con la tecla y alejado de su versión poderosa de la temporada pasada. El cambio de sistema para proteger el equipo por dentro con el 3-5-2 viene motivado por esa falta de contundencia atrás y atajar otro problema que perseguía a los rojillos con la espalda descubierta.
SALDO NEGATIVO EN EL SADAR
Los números de goles encajados en El Sadar escuecen especialmente poniéndolos junto a los que se han conseguido. 17 en contra, que ya es de por sí algo notable, y solo 12 a favor en una docena de encuentros. Ese saldo tan negativo de local solo es peor en el caso del Granada, Rayo, Celta y Almería.

