Polémica

Un arbitraje de tarjeta roja

Un prepotente Hernández Hernández decantó el partido en contra de Osasuna

Momento en el que Hernández Hernández anula la amarilla a Catena y le muestra la roja
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Momento en el que Hernández Hernández anula la amarilla a Catena y le muestra la roja
Momento en el que Hernández Hernández anula la amarilla a Catena y le muestra la roja

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Gorka Fiuza

Actualizado el 18/01/2024 a las 09:21

La despedida de El Sadar a Hernández Hernández puso fin al periplo del orgulloso subcampeón en la Copa y a un esperpento arbitral, otro más en contra de Osasuna. Un penalti claro no señalado sobre Ante Budimir y otro sí pitado de Catena -expulsado- a Le Normand por un leve roce puso la eliminatoria patas arriba. Una quimera. Acciones decisivas aderezadas por un comportamiento del colegiado que dejó mucho que desear. Aspavientos y un criterio dispar. Desesperante. En las entrañas del túnel de vestuarios se respiró tensión una vez acabado el encuentro.

A los rojillos ya les tocó sufrirlo contra el Barcelona en la Supercopa y anoche se vivió otro capítulo más. Osasuna se marchó muy cabreado por el adiós copero, marcado absolutamente por las decisiones del canario.

La primera jugada polémica se produjo en el minuto 2. Budimir, escorado en el área, recibió el impacto claro de Zubeldia. Un contacto nítido. El croata protestó la acción, pero Hernández Hernández hizo caso omiso. Y desde el VAR no se alertó de la situación.

MALAS FORMAS

No fue lo único que sorprendió del arbitraje. Primero, el listón con las faltas estuvo muy elevado. Se dejó jugar. Hasta que de repente empezó a sancionar los contactos mínimos. A la media hora Arrasate recibió tarjeta amarilla precisamente por protestar una acción así. Una pugna entre Torró y Merino acabó con falta contra Osasuna para desesperación de los jugadores y de la hinchada. Budimir volvió a pedir otro penalti por un pisotón que recibió en el pie izquierdo. Pegó golpes en el suelo del dolor y luego tenía una marca de los tacos visible.

Tampoco gustaron las formas que usó para dirigirse a los jugadores. A Aimar le mandó levantarse de malas maneras al caer en el área. Se erigió en protagonista con esos gestos fuera de lugar. La segunda parte empezó agitada, con la Real buscando la portería de Osasuna. Y la encontró en un penalti. Un levísimo toque de Catena sobre Le Normand, que teatralizó la caída cuando no llegaba al balón. Señaló penalti Hernández Hernández sin dudar. Un criterio muy diferente al que siguió en la primera parte en la pena máxima sobre Budimir.

Enseguida se comunicó con el VAR, pero no para corregir el penalti sino para valorar si era o no roja en vez de amarilla. Un escenario idéntico al que vivió el propio Catena en Liga contra el Barcelona. Se repitió la decisión: tarjeta roja. Y ahí parecían esfumarse las opciones de Osasuna, que acabó apelando a la casta para buscar el gol del empate como fuera. No hubo dudas en el derribo de Aitor a Brais. Pero ya era tarde.

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