Osasuna
El afecto del vestuario hacia Raúl García de Haro
Raúl García de Haro ha estado arropado por sus compañeros en las malas y ahora recibe el cariño más sincero


Publicado el 17/12/2023 a las 05:00
En Cádiz se había quedado sin jugar con el disgusto que supone para cualquier futbolista. Para él más, porque no estaba siendo una primera vuelta sencilla en su estreno en Osasuna. La mochila pesaba. Era un lunes complejo para iniciar una nueva semana. Pero si una fuerza empujó a Raúl García de Haro para ser perseverante esa fue la de sus compañeros.
El vestuario siempre ha estado cerca de este granadino de 23 años que fichaba a cambio de 6 millones con el aval de haberse hinchado a marcar goles (19) y dar asistencias (8) con la camiseta del Mirandés. Desempeñaba otro rol.
La reacción después de verle anotar de un soberbio cabezazo el gol del triunfo contra el Rayo en el 94 reflejó ese cariño tan sincero con el banquillo corriendo hacia el córner para rodearle. “Le quieren mucho”, comentan en el club. Era el abrazo de todos, el de un vestuario que ha estado pendiente de él en las malas, cuando sus actuaciones eran tibias, fallaba remates o el VAR le negaba alegrías, y también en las buenas, con esa explosión que provocó de un Sadar necesitado y que le hace despojarse de esa nebulosa de ansiedad.
Los gestos hacia el ariete de 191 centímetros se sucedían en el campo con el partido acabado y la grada coreando su nombre, como en aquella noche contra el Granada en la que no le salió nada. Hubo un momento más especial. Ese afecto se propagaba dentro del vestuario con una ovación cuando la afición desfilaba por las puertas feliz tras un partido frío, pero que puede suponer el crecimiento de un equipo que suma 19 puntos sin estar a su mejor nivel. El golpe de moral ha sido contundente.
“Para mí eres historia. Me alegro mucho”, le escribía Kike Barja en las redes sociales. “Mi perla”, le dedicaba Nacho Vidal mientras que Pablo Ibáñez le valoraba también con aprecio: “Grande mi rulillo”. “Muy feliz por ti Rulo”, expresaba en su cuenta Alejandro Catena. También desde Irán le llegaban unas palabras cariñosas. “Ha caído el primero. Ahora va a ser un no parar. Enhorabuena”, le trasladaba Roberto Torres.
Sergio Herrera, un capitán sin brazalete, se refería a Raúl con las pulsaciones altas al concluir el partido. “Nos alegramos muchísimo porque al final el chaval ha venido aquí siendo una gran apuesta para el club y no estaba teniendo esa suerte de cara al gol. Esto es para él un gran aliciente de emoción, de quitarse un gran lastre”.
Parecía que cada partido era un examen. El del viernes era el número 15, la mayoría en el tramo final. Budimir está firmando su mejor curso y no hay que olvidar el proceso de adaptación. Raúl está considerado como un delantero no solo de presente. Es futuro. Demostró que se puede acoplar con el croata si Arrasate lo considera oportuno. No se chocaron porque interpretó el juego bajando a recibir para dar continuidad.
A ese balón que le puso Arnaiz desde la esquina, entró con una fuerza imparable para aprovechar su estructura física. La cabeza no es su mejor arma pues destaca más cuando pasa por sus pies, pero esa convicción de atacar por alto le dio el mejor regalo para estrenarse de rojo.
“El vestuario lo ha acogido de manera especial”, resumía Jagoba Arrasate sobre su futbolista, que aparte del gol aprovechaba los minutos para ser protagonista en un servicio de cabeza a Moncayola que pudo ser el 1-0 y una contra de manual en el minuto 96. Mallorca le espera el jueves.
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Fue un día que jamás olvidaré
Raúl García de Haro tenía ganas de escribir su primer post en Instagram y en X (antes Twitter) como goleador. Era el momento de mostrar su agradecimiento, acompañado por una imagen en la que mostraba toda la energía. Puños apretados y boca abierta para dejarse la garganta junto al rugido de El Sadar.
“¡Qué sensación! ¡Nos merecíamos una victoria así delante de vosotros! Gracias afición, ayer fue un día que jamás olvidaré. ¡Aúpa rojillos!”, escribió del granadino.
Fue una noche complicada para conciliar el sueño después haber soltado tanta adrenalina. Muchas imágenes se pasaron por la cabeza de un Raúl García de Haro al que se le veía feliz en el entrenamiento de la mañana en Tajonar.
En la medianoche y sin salir de El Sadar, había al programa El Larguero de la Ser. “Nuestras familias son las primeras que no lo pasan bien. Ellos necesitaban un momento así tanto o incluso más como yo. Estoy muy feliz sobre todo también por la afición. Siempre desde el primer día me han animado, aunque los goles no llegaran”.
Raúl había derramado lágrimas. “Me he emocionado cuando ha terminado el partido y cuando he escuchado a todo el campo corear mi nombre. Dice mucho de la afición. Nunca me han silbado, siempre me han apoyado. Eso es difícil de ver en Primera División. Estoy agradecido. He venido aquí para sumar y hacer cosas como las de hoy”.
Al marcar, se quitó la camiseta. “Se me ha ido la cabeza, es la primera vez que celebro un gol así. Si hubiera tenido amarilla, no lo habría pensado y me habrían expulsado. Creo que la ocasión lo merecía”.
Raúl peleará por ser acreedor de más minutos. “Durante mi corta carrera no estoy acostumbrado a este papel que tengo este año de suplente, pero esto es Primera y hay un compañero por delante que está metiendo goles. Quiero aprovechar los minutos que tenga para ir ganándome más”.