Estreno
El gol más deseado
Rául se estrena con una aparición épica para dar la victoria


Publicado el 16/12/2023 a las 05:00
Camiseta al viento. Puños cerrados. Salto a lomos de El Sadar. Grito de gol. Minuto 94. Titulares, suplentes y una grada enloquecida abrazaron al gran nombre de la noche, Raúl García de Haro. Su cabezazo inapelable ante Balliu fue directo a la red para dar una victoria liberadora para Osasuna y para el delantero. Su estreno en Primera. Pura adrenalina que dieron paso a las lágrimas del final. Hacía mucha falta. La afición ya había coreado su nombre cuando no veía puerta y ayer volvió a arroparle, esta vez sí, con la felicidad latiendo con fuerza.
No lo estaba pasando bien Raúl, con la etiqueta de ser el segundo fichaje más caro de la historia del club. A la sombra de un pletórico Budimir esperaba su momento. Había marcado en dos ocasiones -con celebración incluida en El Sadar- pero se los habían anulado y la semana pasada se había quedado sin minutos en la visita a Cádiz.
Saltó al césped en el minuto 83. Jagoba Arrasate mantenía su apuesta de mantenerle junto a Budimir. Ya dejó un buen detalle dejando el balón a placer a Moncayola en la jugada anterior al éxtasis absoluto. El tiempo se agotaba.
EMOCIÓN COLECTIVA
Llegó un córner. La última bala. Y dos de los jugadores de recambio fabricaron la victoria siete jornadas después. Arnaiz buscó el segundo palo. Ahí apareció Raúl, que buscó el remate con fe y astucia. Pegado a Balliu metió la cabeza para imponerse y mandar la pelota al fondo de la red. El ‘23’ voló de su espalda de inmediato fruto de la alegría -después fue amonestado- y fue engullido por los compañeros, conscientes de lo que lo estaba buscando. Y vaya momento para encontrarlo. Aún tuvo tiempo para lanzar la contra que casi acaba con gol de Budimir.
“¡Raúl, Raúl!”, coreó la hinchada al ver su emoción ya con las pulsaciones más bajas al acabar el partido, cuando otra vez recibió la felicitación de todos. Lloró. Había roto esa barrera psicológica y para poner fin a una mala racha colectiva. Se secó esas lágrimas antes de atender a las cámaras de televisión. Raúl ya tenía otra cara con su primer gol en el bolsillo. Como Osasuna.
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