La perla de Tajonar
Aimar Oroz: "Quiero otra final con Osasuna"
El tiempo vuela en la vida de la última gran perla de Tajonar. 15 meses después de su poderosa irrupción en el primer equipo y en plenas negociaciones para su renovación, el de Arazuri repasa los principales hitos del pasado, presente y futuro desde la autocrítica y ambición


Publicado el 24/11/2023 a las 05:00
Aimar Oroz (Arazuri, 27 de noviembre de 2001) se sienta en el vestuario de El Sadar junto al ‘10’, su nombre y su imagen. El silencio nada tiene que ver con los días de éxtasis que acostumbra a vivir el templo de Osasuna. Acaba de terminar una sesión de entrenamiento personal en la tarde del miércoles y pausa su agitación diaria para observar el camino recorrido 15 meses después de su inolvidable puesta de largo ante el Sevilla. Media hora de charla amena antes de volver a su Arazuri natal, donde vive con sus padres.
Está sentado en las entrañas de El Sadar. ¿Qué se siente al jugar ahí fuera?¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza?
Sí que es verdad que estás muy concentrado, pero escuchas y sientes a la gente desde que haces dos filas para salir en ese túnel. Y más siendo de aquí, lo llevas dentro. Además de mi debut como titular aquí recuerdo el partido previo contra la Real Sociedad antes de la final de Copa. Perdimos, pero la atmósfera del estado fue espectacular. Tengo grabado ese día.
Y la final de Copa, claro.
¡Bua! Fue una locura. No paraban de llegarnos vídeos estando en el hotel. Teníamos ganas de salir a la calle y también animar. Encima estaban todos los amigos y la familia. La llegada del autobús también fue preciosa. Rober (Torres) dijo que no había vivido nunca algo así.
Ahora que lo nombra, ¿cómo sienta llevar el ‘10’?
No deja de ser un número, en el campo no vale para nada por así decirlo. Pero lógicamente es bonito que el club te dé la confianza de llevar un número tan bonito. Lo llevo encantado.
Hablemos de la actualidad. ¿Cómo ve al equipo?
No ha sido el arranque que queríamos. Es evidente. Pero tampoco hay que olvidar la realidad de Osasuna, venimos de un año increíble y no todos van a ser así. Creo que tanto el equipo como yo podemos dar un saltito. En casa nos está costando, por ejemplo, y hay que crear ilusión en la gente. Ganar en El Sadar nos da mucho a todos.
¿Cuál es el margen de mejora?
Hay que afinar varias cosas entre todos. Luego ha habido partidos en los que hemos merecido más también. En otras ocasiones nos ha ido de cara, son rachas, es parte del fútbol. Hay partidos que no hemos ganado este año y que el pasado sí lo conseguíamos con parecidos argumentos. Pero eso no quita que pueda y podamos dar un poco más.
¿Cómo está viviendo su evolución dentro del grupo?
Siento que voy madurando a base de partidos, que tengo más experiencia y que dentro del grupo voy dando pasos. Estoy abierto a aprender.
¿Por ejemplo?
Tengo margen para la mejora. Quiero ser más influyente en Osasuna. Por ejemplo probar a disparar más, quiero ser más importante y creo que puedo hacerlo.
Tiene la confianza de Arrasate.
Sí, sí. El míster me transmite su confianza, es un orgullo para mí tener tantos minutos.
Vienen de un año idílico. ¿Pesa más el listón tan alto o la eliminación de la Conference?
Se han juntado varias cosas. Pero no nos podemos lamentar. Te eliminan y es una faena, sí. Pero a la semana siguiente hay partido y te activas. Hay que olvidarse. El fútbol no tiene memoria.
En agosto debutaba en El Sadar como titular y un año después jugaba el Europeo con la Sub 21. Han pasado muchas cosas.
Me acuerdo muchísimo del primer partido contra el Sevilla, con ese gol de penalti, y de la lesión posterior por mala fortuna en un choque con Sergio Herrera. Me lastró el tobillo y luego me volvió a ocurrir con una entrada de Rakitic. La final de Copa y el Europeo fueron experiencias increíbles. Estás un mes encerrado en torno al fútbol. Y ya jugar una eliminatoria europea con Osasuna, como nos pasó contra el Brujas, es una pasada. Para alguien de casa es lo máximo. Hay que valorarlo.
Usted eligió Osasuna y pudo salir a grandes clubes.
Es que Osasuna lo es todo. He mamado esto desde pequeño en El Sadar. He animado mucho en la grada, soy muy rojillo. Y ahora jugar en el equipo de mi tierra es un sueño.
Queda pendiente ese gran reto de ganar un título aquí.
Se escapó la Copa... Ese era un sueño, sí. Pero quiero volver a pelear en otra final con Osasuna. Y ganarla.
Ahora llega una fase importante antes de que en enero irrumpan la Copa y la Supercopa.
Hay muchísimos retos por delante. Lo principal es la permanencia como siempre y luego si vemos que podemos tirar hacia arriba pelearemos por ello. También tenemos ilusión por la Supercopa. Podemos hacer algo bonito. Estamos a un paso de otra final.
¿Qué le parece jugar en Arabia?
Es extraño, la verdad. Al final esto es un negocio y somos un producto.
Algo que quizá choque con esa vida tan natural que lleva.
Es que nos idolatran mucho a los jugadores. Nos tratan como a superhéroes, parece que no somos personas y no debería ser así. Paso el máximo tiempo posible en el pueblo. Me mantiene conectado a la realidad y con los pies en la tierra.
¿En el fútbol se vive alejado de esa realidad?
No quiero imaginarme lo que pasa con otros jugadores u otros equipos. Eso es otra galaxia. No debería ser así.
¿Cómo se asimila la fama siendo tan joven?
Es parte del fútbol y hay que acostumbrarse. Te debes a la gente, al aficionado, sin ellos no existiría la pasión en el fútbol. Pero es cierto que cuesta asimilar el cambio.
¿Nota que le conocen más?
Sí que he notado. En Arazuri no. Pero cuando subo a Pamplona y notas que te miran y te paran. Eso ha cambiado bastante.
¿Cómo desconecta Aimar?
En el pueblo estoy muy a gusto con los amigos y con la novia intento hacer alguna escapada.
¿Qué le aporta Arazuri?
Hay mucha tranquilidad y se agradece. Ahora stá la sociedad en obras además. Luego tenemos el bar del polideportivo. Suelo estar ahí con los amigos o en la casa de cultura, donde a la noche jugamos a cartas. También nos picamos a la Playstation.
Vaya contraste después tener que ir a grandes estadios.
A ver… Sí. Pero es que estás jugando y te olvidas de ese ruido de alrededor.
Siempre han destacado que se centra mucho en el juego en sí.
Disfruto jugando. Intento abstraerme del contexto ya sea en El Sadar, Tajonar o con los amigos en el pueblo.
