Gesto
El Sadar está con Raúl
La grada tuvo un detalle cariñoso con el joven delantero cuando falló una clara ocasión de gol y minutos después de que el VAR le anulara el 3-0


Publicado el 22/10/2023 a las 05:00
El partido del surrealista minuto de silencio que ordenó un confundido Busquets Ferrer dejaba otra llamativa escena en El Sadar que dice bastante de la afición de Osasuna, dentro de un mundo de pasiones.
Era el minuto 97, a uno de la conclusión. Los rojillos perseguían el tercero en ataques en oleadas. Kike Barja había salido con ganas y se fue en el uno contra uno. Su disparo con la izquierda algo escorado y cerca de la portería lo repelió André Ferreira. La pelota le caía a Raúl García de Haro, casi pisando el área pequeña. Todo El Sadar quería empujarla a la red.
Se ponía a prueba su capacidad de reacción, no era sencillo acomodar el cuerpo en tan poco tiempo. El balón se le marchó fuera, cuando el estadio deseaba celebrar el gol.
El Sadar tuvo un gesto con él. A esa acción que marró con toda la portería a su favor siguió un grito espontáneo y al unísono. “¡Raúl, Raúl, Raúl!”, coreó la grada, feliz por los primeros tres puntos de la temporada en casa, pero sensible con su futbolista llegado este verano a la familia rojilla.
Unos minutos antes, el VAR había anulado al joven delantero su primer tanto. La razón, un fuera de juego previo de Barja, su pasador. Raúl y El Sadar lo habían festejado como si fuera el del triunfo. Tenía valor. Era como quitarse un peso de encima que luego retornó a la mochila cuando se analizó la jugada y se rebobinaron las imágenes.
Al ex atacante del Betis se le había visto poco en otros partidos. Falto de conexión en el juego y de remates. Viene de triunfar en Segunda y Osasuna ha hecho un esfuerzo grande por él. Arrasate y Braulio le están arropando. Esto es un proceso. No hay que ser cortoplacista. El foco mira a Budimir y al Chimy, pero el viernes había salido enchufado para el tiempo que jugó, con tres disparos. Ese chute de una grada que premia el esfuerzo le dará energía.
Detalles como este engrandecen la personalidad de esa afición, que antes de marcharse a casa dedicó unos aplausos a Miguel Rubio, el central que abandonaba el terreno de juego rumbo al hospital por una posible fractura de peroné y varios jugadores de Osasuna preocupados a su alrededor.