Normativa
Los pasillos que marcan el aforo de El Sadar
Una normativa con diferentes interpretaciones es un obstáculo para que Osasuna se plantee una mayor capacidad en El Sadar ante la fuerte demanda de socios existente


Publicado el 12/09/2023 a las 05:00
La reforma y ampliación de El Sadar trajo más aforo, la licencia de actividad pendiente y comodidad para el osasunismo. 23.500 localidades y mejores servicios. Había cierto temor a que se fueran a llenar las gradas, pero en las últimas temporadas ha sido uno de los estadios con mayor ocupación. Hay demanda para atender a nuevos socios y si el techo en la venta de entradas no crece en días señalados en gran parte es porque hay un núcleo duro de abonados que tiene su tarjeta pero que no cede el asiento ni acude con normalidad.
En esta línea de atender la demanda creciente, esta semana ha terminado la ampliación de aforo del Metropolitano, la casa del Atlético, que ha ganado 1.846 nuevas butacas, en la mayoría de los casos aprovechando los espacios y terrazas de gran amplitud. Ahora acoge a 70.000 personas después de los trabajos realizados.
¿Se podría ganar espacio en El Sadar? En este contexto emerge una problemática que impide que tenga mayor capacidad en el mismo espacio: la legislación de seguridad que reguló el proyecto y que fija en 18 asientos la distancia entre pasillos. Concretamente, el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de 1982, obsoleto a todas luces, pero que en ese capítulo sigue vigente. El Código Técnico de Tecnificación es otra de las patas que rige la configuración. Existen además modelos -denominados cálculos prestacionales- que simulan cómo debe ser el sistema de evacuación en función de los espectadores congregados y la composición de la grada.
En esa nebulosa burocrática existe cierto caos a la hora de interpretar la ley, cuando está en juego la seguridad, lo que lleva a ver estadios reformados recientemente o de nueva construcción con 18 butacas hasta encontrar un pasillo, como en El Sadar o Anoeta, los 30 de San Mamés, los 25 del Metropolitano o los 30 del Santiago Bernabéu en algunos tramos, cuando en otros es de 15. La Cerámica de Villarreal, de reciente renovación, también supera con holgura el número de asientos de El Sadar consecutivos. Distintos enfoques. Capítulo aparte, un estadio más antiguo como Mestalla con hasta 50 localidades hasta el pasillo. Con el Pizjuán y el Villamarín sevillanos sucede lo mismo. El coliseo rojillo cuenta con un volumen de estructura similar al de otros recintos de Primera, pero esa restricción le impide superar con creces los 25.000 de aforo.
UNOS 170 PASILLOS
De ahí la sensación de gran espacio entre las localidades rojas que dibujan el feudo de Osasuna. Hay cerca de 170 pasillos en total cuando en otros recintos nuevos como San Mamés o el Cívitas Metropolitano esa cantidad se reduce aproximadamente a la mitad.
En los tres fondos unificados en El Sadar (Norte, Lateral y Sur) hay 37 pasillos en cada zona para cuadrar esa norma de 18 sillas. Cuando se solicitaron los permisos se cumplió con la distancia fijada en esos protocolos de seguridad : “El número de asientos de cada fila no podrá ser mayor de 18 y por cada 12 filas deberá existir un paso”. Una frase del citado Reglamento y del que se hace eco el manual de instalaciones deportivas navarras. Protección Civil del Gobierno de Navarra se ciñó a este apartado de carácter estatal para dar luz verde. Se pusieron sobre la mesa otras ideas que excedían esas 18 plazas.
Como ventaja, el confort de los aficionados, que tienen que recorrer menos metros hasta encontrar una zona de evacuación pero en contra se pierde la posibilidad de tener más aforo y prevalece una imagen de demasiado espacio entre butacas.
Como curiosidad, las palabras de Mignolet, portero del Brujas, cuando pisó El Sadar. Calculaba viendo la dimensión que el aforo sería superior al estadio del Genk (de 25.000 espectadores).
La ley de los 18 asientos
En el apartado de seguridad, el manual de instalaciones deportivas de Navarra cita el Real Decreto por el que se aprobó el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas en los artículos 27 y 28: “Las filas serán de 0,85 metros de fondo, de los cuales se destinarán 0,40 metros al asiento y los 0,45 metros restantes al paso, con un ancho de 0,50 metros cada asiento, como mínimo. Los pasos centrales o intermedios serán cuando menos de 1,20 metros de ancho. Las galerías o corredores de circulación serán de 1,80 metros por cada 300 espectadores, con un aumento de 0,60 metros por cada 250 más o fracción. Entre dos pasos, el número de asientos de cada fila no podrá ser mayor de 18 y por cada 12 filas deberá existir un paso”. En este tipo de obras también se tiene en cuenta el Código Técnico de Edificación. No hay una norma navarra específica.
El techo de socios superaría los 23.000
La demanda social por estar en El Sadar viene marcando la época reciente del club. Los éxitos deportivos acompañan. También, que sea un recinto acogedor y atractivo tras haber renovado su cara. El estadio ya se quedaba pequeño con la anterior configuración para algo más de 17.000 espectadores y ahora vuelve a pasar lo mismo pese a contar con seis mil butacas nuevas. En verano es muy complejo adquirir un nuevo carné de abonado. Apenas un centenar no renovaron sobre la temporada pasada y el número alcanza los 20.100. No hay más por problemas de espacio. ¿Cuál sería el techo? Es complicado saberlo pero una pista la da el número de simpatizantes, unos 3.000. La mayoría se ha sacado este carné porque es el paso previo para estar en la lista de espera. Un trampolín necesario cuando se pueda abrir el grifo, aunque sea mínimamente.
El Atlético ha conseguido ahora ampliar su aforo
“La ampliación del aforo nace por la necesidad de atender la cada vez mayor demanda de abonos y de entradas por parte de los seguidores rojiblancos y del público en general”. La explicación del Atlético de Madrid en una nota en la que comunicaba en días pasados el aumento de butacas bien podría extrapolarse a Osasuna. En El Sadar sucede lo mismo, aunque es más compleja la solución. Tras un análisis de los distintos espacios del graderío, durante este verano se han instalado 1.846 nuevas butacas hasta llegar a las 70.460. “En la mayoría de los casos aprovechando los espacios y terrazas de gran amplitud que se asoman al terreno de juego desde distintas ubicaciones y, en menor medida, armonizando la separación desproporcionada y desigual que existía entre butacas en algunas filas de determinados sectores”, detalla el Atlético.