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La resaca rojilla

Jugar bien al fútbol en Osasuna

El trabajo y la intensidad tienen tanta importancia o más que la calidad en el club navarro

Ampliar Rubén Peña
Rubén Peña, tendido en el suelo después de la carrera en la que evitó el claro remate de Lozano que podía haber sido el gol del empate. No pudo seguir en el partidoEFE
Publicado el 22/08/2022 a las 06:00
Preguntado en la previa del partido por el salto de calidad que le pueden dar al equipo en ataque Moi Gómez y Aimar Oroz, Jagoba Arrasate anteponía el trabajo de ambos a su clase, que es evidente que la tienen. A este deporte le ha acompañado en los últimos años esa coletilla de “jugar bien al fútbol” cuando un equipo elabora posesiones y tiene herramientas técnicas para romper defensas con individualidades. Sin embargo, la semántica de esa expresión en Osasuna rompe con ese molde establecido. “Jugar bien al fútbol” aquí presenta un significado más amplio. De ahí que en el estilo del entrenador haya capítulos que son sagrados para no despegarse de la identidad y de lo que quiere, ha querido y siempre querrá su grada. Intensidad por encima de todo.
Moi Gómez y Aimar Oroz son dos extraordinarios futbolistas que han renovado la versión ofensiva de este Osasuna gracias a su privilegiado manejo del balón y visión del juego. Le dan ese plus que se necesitaba, sobre todo cuando no se encontraban soluciones en El Sadar. Si aumenta el caudal de juego puede aumentar el número de remates y ahí el equipo puede presumir de contar con grandes artilleros. Eso dice la teoría y por ahora las sensaciones son positivas.
Sin embargo, Moi Gómez y Aimar Oroz también son extraordinarios futbolistas porque trabajan, que es lo primero que pide el entrenador y algo fundamental para jugar en Osasuna. “Jugar bien al fútbol” en Osasuna. Han llegado con hambre. A Moi se le vio solidario en una acción cuando iba a terminar la primera parte contra el Cádiz. Llegó al área de Herrera en carrera para taponar un disparo y el meta le correspondió con un grito a modo de felicitación. Un detalle que dice mucho. Ha encajado bien en ese ritmo que pide la propuesta. Aimar también está cumpliendo con la exigencia de saber jugar sin balón. De no esconderse al choque y de ir alegre a la presión como se le pide en el banquillo. Contra el Cádiz se le vio robar balones en tres cuartos y ganar algún que otro duelo. No será casualidad porque la dirección deportiva también ha incorporado a otro futbolista que cumple con este paradigma. Rubén Peña ha demostrado en estos dos partidos su capacidad para verticalizar la derecha y su temple para colocar buenos centros. Pero su aportación no queda ahí. Su arrancada defensiva para evitar el remate del Choco Lozano en el mano a mano encendió a El Sadar, siempre agradecido con el esfuerzo de sus jugadores. Fue al límite.
Puede que Osasuna haya subido un punto de calidad esta temporada, pero por taparse la cabeza no se va a destapar los pies. No hay teoría de la manta. Otro cantar será coser esos desajustes en el balance defensivo que han podido costar disgustos. Margen de mejora para no caer en la autocomplacencia. Arrasate es el primero en decirlo. Entra dentro de “jugar bien al fútbol”.

En la grada

Budimir jugaba sus primeros minutos de la temporada y estuvo a un muy buen nivel. Peleó y ganó batallas por alto para rematar de cabeza. En el área no es un delantero que resulte fácil de parar cuando exhibe toda su fuerza. Fue listo y valiente en la acción del penalti. Kike García es otro tanque que puede resultar un dolor de cabeza para los centrales rivales. Salió al campo enchufado. Siempre es complicado subirse a un tren en marcha, pero el manchego se puso al mismo ritmo enseguida. Dio un pase a Rubén García que pudo ser gol y se ganó el derecho a lanzar el penalti del 2-0 tras una excelente maniobra aprovechando su corpulencia. En Cádiz se lamentaban de la falta de pegada de Lucas Pérez, y su error clamoroso, y Choco Lozano. Por no hablar de Negredo.
Acertó en las jugadas clave. Dos penaltis a favor de Osasuna que lo eran y la expulsión de Alarcón por doble amarilla. Pero Mateu Lahoz dejó su firma en esos momentos en los que parece desear que todo el mundo le mire. No es su estilo pasar desapercibido entre diálogo y diálogo. Cuando iba a terminar la primera parte, tuvo un gesto feo con un recogepelotas, un niño, por un balón. Al llegar el descanso se acercó a él con un talante más cariñoso y, tras unas palabras, le chocó la mano. ¿Era necesario todo esto? No. Como tampoco levantar los dos brazos a la vez para expulsar al jugador del Cádiz. En una mano la tarjeta amarilla y en la otra la roja. Foto fácil.
Tres penaltis a favor en dos jornadas es algo insólito en Osasuna. Pero aquí nadie regala nada. Los del sábado llegaron en acciones similares, en balones que Osasuna ganó en la frontal del área cuando estaba atacando. Moncayola fue clave antes de que Ledesma derribara a Budimir. Bien colocado, el canterano enganchó una volea tras cazar un centro del Chimy que se atragantó a trompicones en el área amarilla. Moi Gómez también estaba con los cinco sentidos cuando la defensa cadista despejó tibiamente como pudo. El alicantino estiró la pierna y metió el balón en el área al primer toque con calidad. Todo lo demás lo hizo Kike García.
Es el próximo reto que tiene Osasuna por delante. Vienen curvas después de dos victorias en El Sadar y un estado de felicidad. Toca visitar a un Betis que también lleva pleno y que recuperará a los jugadores que no había podido inscribir. Será el momento de comprobar si el equipo puede darle continuidad a esas buenas sensaciones que ha ofrecido hasta ahora y de arreglar desajustes, que los está habiendo. ¿Habrá cambios en el once titular? ¿Se modificará la propuesta? El viernes no será nada sencillo. El Betis quiere llenar su estadio. El club verdiblanco venderá entradas a precios populares, 20 euros para sus socios y 35 para el resto.

La prensa

“El Cádiz CF aún no se ha enterado de que ha empezado la Liga. No sabe si cuando despierte, si lo hace, estará a tiempo de engancharse a la lucha por la permanencia, pero la realidad a día de hoy es que este equipo no parece que milite en Primera División. La consecuencia de la pobreza de este equipo es la segunda derrota de la temporada, en este caso 2-0 en el terreno de un Osasuna que no falló lo que sí tiró por la borda el cuadro gaditano”, escribió Jesús Jaques Nuche.

La cifra

Son los que lleva el Chimy Ávila en Osasuna tras los dos últimos anotados. Llega a esta marca tras haber sido 45 veces titular con la camiseta rojilla desde que fichara en 2019. El argentino ha comenzado pletórico esta temporada. Jugó como punta contra el Sevilla y el sábado más pegado a la banda.

El MVP

El lateral derecho rojillo fue el jugador del partido con una valoración más alta, atendiendo a los registros de la web especializada Who Scored. Llegó a los 7,2 puntos, por los 7,1 que alcanzaron tanto el Chimy Ávila como David García.

En la red

Roberto Torres cumplió el partido 350 y publicó una imagen con su familia en El Sadar con la camiseta conmemorativa. “Porque gracias a vosotros, los sueños se cumplen. Gracias familia”, apuntó. En otro apartado, aludió a Barricada. “Cuando se aprende a llorar por algo también se aprende a defenderlo”.
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